Cumbre hispano-germana

Flores y policías para recibir en A Coruña al canciller alemán

La cumbre hispano-germana blinda la fachada litoral de la ciudad, con protestas medioambientales tras el perímetro

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Enrique Carballo / José Manuel Gutiérrez

La cumbre hispano-alemana de A Coruña que se celebró durante la tarde en el Palacio de Exposiciones y Congresos (Palexco) llega en un momento de relaciones fluidas entre ambos países, con varios encuentros de Estado previstos, pero con las sombras de la guerra de Ucrania y la crisis energéticaEn palabras de la alcaldesa, Inés Rey, la cita pone a la ciudad “en el mapa de las grandes citas políticas europeas”, y el centro se adecentó para dar buena impresión a los máximos cargos de los gobiernos español y alemán. Pero la cumbre también trastocó a una ciudad poco acostumbrada a citas de esta magnitud, con las zonas en las que se celebró el encuentro blindadas de policías y el centro cortado a cualquier vehículo. En el entorno del perímetro de seguridad se realizaron protestas contra la política energética y la OTAN, con Greenpeace colgándose de la Casa Molina para manifestarse en contra del Midcat.La cumbre se redujo a una tarde de los dos días previstos inicialmente, y durante la mañana apenas se notó que la ciudad recibiría la primera visita internacional de magnitud en una década. Por la Marina, el entorno de Palexco y la plaza de María Pita, circulaban turistas y centenares de cruceristas (uno de los grandes barcos en los que llegaron amarró en muelle de San Diego, más alejado del centro, y no en el habitual de Trasatlánticos, por la cercanía de este con la cita).

Algunos presenciaron el único evento fuera de lo ordinario a esas horas: un desfile de la banda del Mando de Apoyo a la Maniobra del Ejército, estacionada en A Coruña, que practicaba los sones para los actos de la tarde. Para los vecinos acostumbrados a la rutina de limpieza también destacaban, a primera hora, el ejército de barredoras mecánicas por el centro. No fue el único esfuerzo para adecentar el centro de la ciudad, ya normalmente privilegiada en el programa de limpieza. En los días anteriores se habían renovado los jardines de las medianas de la zona, e instalado grandes maceteros con plantas ornamentales. Dos de ellas se situaron a la entrada del Palacio Municipal para recibir al presidente, Pedro Sánchez, entre flores.

Entre bastidores, el dispositivo de seguridad llevaba días en marcha: coordinado por La Moncloa y la delegación del Gobierno desde la Jefatura Superior de Policía. Participaron 435 agentes de la Policía Nacional, Local y autonómica, así como guardias civiles. Se inspeccionaron todos los accesos y lugares de paso en la superficie y el subsuelo, usando perros. Las rutas de entrada en la ciudad desde Alvedro del presidente del Gobierno, al canciller alemán, Olaf Scholz, y a quince ministros españoles y alemanes que participarían en el encuentro, se mantuvieron en secreto: al Ayuntamiento se le presentaron dos posibilidades y no se les informó de la real hasta el último minuto. La comitiva entró finalmente por la tercera ronda, Ramón y Cajal y Linares Rivas, con afecciones puntuales al tráfico.

Fue pasado al mediodía, coincidiendo con las primeras gotas de la lluvia ligera que bañaría la cumbre, cuando se empezó a hacer patente el dispositivo de seguridad. Varios furgones y decenas de policías tomaron unos 200 metros de la fachada litoral de A Coruña, desde O Parrote hasta el edificio de Correos. Por la acera que da al mar solo podía pasar personal autorizado. “No se puede ir por aquí”, informaba una mujer que ayudaba a un hombre con bastón a cruzar la calle después de que un agente los obligase a desalojar la zona, mientras un helicóptero policial sobrevolaba el lugar.

Otros lo pasaron peor. Un grupo de una docena de clientes que habían acudido a comer en el Real Club Náutico, próximo al Palexco, quedaron encerrados en el establecimiento porque la ruta de salida quedaba dentro de la zona de exclusión. Aunque algunos de ellos tenían que acudir al médico o al trabajo, los agentes les prohibieron salir hasta última hora de la tarde. La llegada de buses escolares y los cortes de circulación fueron algunas quejas de los vecinos de la Ciudad Vieja.

Los trabajadores del Palacio Municipal fueron desalojados a las 14.30 horas, pues una hora más tarde, según estaba previsto, llegaría Pedro Sánchez para reunirse con la alcaldesa, Inés Rey. El encuentro fue finalmente a las 16.00 horas y, tras un breve saludo a los portavoces municipales, el presidente tuvo un encuentro privado con la regidora. Mientras, el resto de los asistentes a la cumbre esperaban en Palexco.

Ante este y la sede de la Autoridad Portuaria esperaba, formada bajo la llovizna, la banda militar coruñesa, así como un centenar de soldados del regimiento de infantería Príncipe, venidos desde Asturias para rendir los honores militares que inaugurarían la sesión. Recordatorio de que, entre los temas a tratar en la reunión bilateral, están los derivados de la política de seguridad europea.

La lluvia y la amplia distancia de seguridad desincentivaron la asistencia de público. Apenas unas decenas de personas se concentraron en la Marina, en la parte trasera del edificio en el que ese encuentra el Rosalía de Castro y la biblioteca de la Diputación. A ellas se sumaban los oficinistas del edificio de Correos que, con una posición privilegiada desde su edificio, llenaban las ventanas para observar la cumbre.

Protestas contra los eólicos

Sánchez llegó con algo de retraso, sobre las 17.00 horas, y acudió con Scholz a saludar al público. Algunos lo recibieron con vítores, coreando “Pedro, Pedro”, y “presidente, presidente”. Otros, con protestas y gritos de “fuera, fuera”. Un pequeño grupo de asistentes gritaba “No a la OTAN”. Afirmaban que venían como “particulares”, aunque uno de ellos mostró una camiseta con las banderas rojas y negras del movimiento antifascista.

Otros protestaban contra la política energética. Miembros de los colectivos Aire Limpo Mariñas Mandeo, la asociación Alegres, Monfero Di Non, Afectados de Paderne y Salvemos O Xalo se movilizaron contra los proyectos eólicos previstos en Galicia. “Estamos contra los macrorenovables que nos están vendiendo”, explicaba una de las participantes en la protesta.

Algo más tarde, cuatro activistas de Greenpeace con mono rojo colgaron una pancarta en la fachada de la Casa Molinaen O Parrote y a la vista de Palexco, aunque alejado. El mensaje rezaba “El dinero del Midcat, para renovables justas ya”, y hacía referencia al gasoducto inacabado que enlazaría España con el norte de Europa. de interés estratégico para España Alemania ante los problemas de suministro por la guerra de Rusia, fue uno de los principales temas que se debatieron en la cumbre bilateral.

Pero las protestas fueron menores que las registrada en la conflictiva cumbre de ministros de 1993 celebrada en María Pita, que concentró a miles de manifestantes. La mayoría de los asistentes eran simplemente vecinos que habían acudido por curiosidad. O no tan vecinos. Un grupo de media docena de estudiantes alemanes, que están cursando Erasmus en la Universidade da Coruña (UDC), se acercaron a la Marina porque habían “visto en el periódico” que acudiría su canciller a la ciudad. “No estamos para protestar ni para aplaudir, solo para observar”, comentaba su portavoz en inglés, entre las risas de sus compañeros.

Cena en el monte de San Pedro

Después de recibir honores militares, Sánchez Scholz se sacaron una foto conjunta con sus quince ministros antes de entrar en Palexco para iniciar los encuentros. En la parte española se encontraban las tres vicepresidentas: la titular de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño; la de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; y la responsable de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribero. La segunda, se despegó de la comitiva que acudiría a Palexco para saludar con besos y abrazos a conocidos gallegos.

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El resto de ministros españoles eran el de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares; la ministra de Defensa, Margarita Robles; la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto; el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas; y el de Universidades, Joan Subirats.

El encuentro, a puerta cerrada, transcurrió con reuniones bilaterales entre el presidente y el canciller y entre los ministros, agrupados en base a sus respectivas carteras. Siguió un plenario conjunto y la firma de tres acuerdos de colaboración. Ya de noche, los asistentes, junto con la alcaldesa, acudieron a una cena informal en el restaurante Árbore da Veira, en el monte de San Pedro. Mañana, Sánchez Scholz volverán a coincidir en Praga en una cumbre informal entre altos cargos de la Unión Europea.