Crisis en el Executiu

Junts hurga en los "incumplimientos" de ERC para orientar el voto en la consulta interna

  • La posconvergencia deja en manos de 6.465 militantes la decisión de romper con Esquerra y salir del Govern

Llegada de la ejecutiva de Junts a la sede del partido. / FERRAN NADEU / VÍDEO: QUIM VALLÈS / ACN

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Júlia Regué
Júlia Regué

Responsable de la sección de Política.

Escribe desde Barcelona

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Junts traspasa sobre sus 6.465 afiliados la decisión de romper el Govern. Tras una infructuosa negociación exprés entre el secretario general, Jordi Turull, y el ‘president’ Pere Aragonès, la posconvergencia abre las urnas internas y activa una campaña que decantará el futuro del Consell Executiu, pero también del partido, ya que las dos almas –la favorable a la gobernabilidad y la partidaria de la confrontación- se medirán internamente, alentando una posible fractura.

La pregunta que deberán responder los militantes entre el jueves y el viernes, de forma telemática, es clara -"¿Quieres que Junts siga formando parte del Govern de Catalunya?"-, ahora bien, va precedida de una introducción en que la afean a Esquerra "incumplimientos" en el pacto que forjaron para compartir el Govern para orientar el sentido de la respuesta, que se traducirá en un 'sí', un 'no' o en un voto en blanco. Este preámbulo incomoda a los dirigentes de Junts más partidarios de permanecer en el Govern, sector en el que se incluye el 'conseller' Jaume Giró y la 'consellera' Victòria Alsina -que se afilió este fin de semana, precisamente, para defender la continuidad en el Executiu- y altos cargos procedentes de Convergencia y el PDECat.

Las exigencias

A juicio de JxCat dichos incumplimientos son tres, todos vinculados al ‘procés’. En una primera propuesta que hicieron llegar a Aragonès el viernes por la noche, desmenuzaban cuatro peticiones para salvar el Executiu. El primero, crear el espacio de coordinación estratégica hacia la independencia, que la formación acompañó de un anexo en el que solicitaba que fuera el Consell per la República –la entidad parainstitucional que dirige el expresidente Carles Puigdemont desde Bruselas- el que acogiera este nuevo ente, algo que ERC consideró un “tutelaje” evidente hacia Aragonès, ya que supondría perder la batuta en esta cuestión y ponerla en territorio contrario, en el de Junts.

El segundo, sobre la mesa de diálogo, la posconvergencia exigía que Aragonès aceptara la alineación que propuso el partido y que se acotara a la amnistía y la autodeterminación, algo que el ‘president’ ya vetó en un inicio al tratar de incluir a personas que no son ‘consellers’, algo que rebajaba el rango que se pretendía dar al ente. El tercero pasaba por la unidad en Madrid, por lo que pedían que la actuación de ERC y Junts en las Cortes generales fuera consensuada previamente dentro del Executiu y, en leyes de peso para la estabilidad del Gobierno -como los Presupuestos Generales del Estado-, que fuera también fruto de una negociación conjunta. Pero los republicanos no están dispuestos a atarse a Junts atendiendo al resultado de las urnas, que les dieron 13 diputados y a sus socios, tan solo cuatro.

En esa primera oferta, se incluyó también la exigencia de restituir al 'exvicepresidente' Jordi Puigneró, cesado por "pérdida de confianza" al no haber informado al 'president' de que JxCat le amenazaría con una cuestión de confianza. Una solicitud que fue interpretada en Palau como la muestra de la "nula" voluntad de llegar a un pacto, ya que implicaba que Aragonès debía asumir un supuesto error y, por ende, poner en jaque su propia credibilidad.

El portazo

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Tras una conversación inicial, el domingo por la mañana, en la que Turull y Aragonès constataron su distancia, JxCat diseñó una nueva propuesta, que según el secretario general incluía varias "renuncias". Esta última oferta se envió vía 'Whatsapp' el domingo por la noche, y se fijaba la primera reunión de coordinación del ‘procés’ para el 15 de noviembre; que la delegación catalana a la mesa de diálogo se abriera a los diputados de Junts en el Parlament y que fuera en un encuentro entre las cúpulas donde se aclarara cómo coordinar los partidos en el Congreso y en el Senado. Según este esquema, el propio Turull y la diputada en el Congreso, Miriam Nogueras, quedarían fuera de la eventual delegación en el foro de diálogo. De ahí la "renuncia", ya que no había ni rastro de Puigneró y tampoco del Consell per la República.

Aragonès volvió a descartarlas, incluso afeó que no fuera una propuesta "seria", porque el pacto de gobierno fija que el Consell per la República debe "reformularse" -algo que no ha sucedido-, que la mesa de diálogo se celebre "entre gobiernos" y, según Esquerra, la coordinación en Madrid "ya existe". Si no ha habido acercamiento, espetó Turull en rueda de prensa, es porque Junts bajó "dos o tres escalones" en sus condiciones, pero ERC "ninguno". En Palau, esperan el resultado de la consulta para que JxCat se aclare con celeridad.