Crisis en el Govern

PSC y 'comuns', aliados en espera para sostener a Aragonès

El líder del PSC, Salvador Illa, en el Parlament durante el debate de política general

El líder del PSC, Salvador Illa, en el Parlament durante el debate de política general / FERRAN NADEU

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Sara González

Hace tres semanas, el líder del PSC, Salvador Illa, pronosticaba en una entrevista en este diario que era probable que Junts trajera más problemas a Pere Aragonès que él mismo como jefe de la oposición en el debate de política general. Y, hace quince días, apuntó que la sesión inaugural del curso político en el Parlament empezaba a transformarse en una cuestión de confianza al 'president'. Se podría decir que los posconvergentes prácticamente le cogieron el guante y la profecía se cumplió. Ahora, socialistas y 'comuns', que dan por rota y agotada la alianza en el Govern pase lo que pase con la crisis abierta, están a la espera de un desenlace que puede resituar sus roles e influencia en la gobernabilidad. Eso, claro está, siempre que no se precipiten unas elecciones que en estos momentos nadie dice querer.

¿Qué pasará si Junts acaba saliendo del Govern? ¿Pretenderá Aragonès continuar la legislatura en solitario teniendo en cuenta que ERC tiene 33 diputados? ¿Y si Junts no rompe, es viable que la coalición continúe? Son preguntas que en estos momentos caen a plomo sobre el PSC y En Comú Podem, los dos grupos que, en caso de divorcio independentista, más opciones tienen de acabar ejerciendo de red para sostener a Aragonès, dando por hecho que la oposición de Junts sería feroz y que, difícilmente, se reharán los lazos con la CUP. Aún así, la petición de los dos partidos de la oposición es unánime: si la situación es "insostenible" es el 'president' quien debe tomar una decisión.

Mano tendida

Illa, metido de pleno en su objetivo de erigirse en alternativa, no deja de tender la mano. Lo hizo en el debate con el plan anticrisis y con los presupuestos al mismo tiempo que reclamaba estabilidad ante la crisis y "respeto" por los tiempos políticos. Era una manera de dejar caer que, en tiempos convulsos, no convienen unas elecciones que harían saltar por los aires unas cuentas que son necesarias y que provocarían un cortocircuito en los pactos en el Congreso, también en plena negociación de las cuentas para apuntalar el Gobierno de Pedro Sánchez. "No tengo prisa", suele decir el líder del PSC cuando se le pregunta por sus intenciones de conseguir la presidencia de la Generalitat.

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Y es que la lectura de los socialistas es que hace falta tiempo no solo para volver a ganar unos comicios, sino para hacerlo con suficiente ventaja y con un escenario propicio para que se deshagan los dos bloques enquistados durante el 'procés' y se levanten vetos hasta ahora cruzados, como el de socialistas y republicanos. "Queremos más receptividad", la dijo a Aragonès pese a considerar que el Govern "no gobierna" y "no funciona" porque ni tiene proyecto ni liderazgo.

De hecho, ante un eventual gobierno en solitario de ERC, el 'president' se vería obligado a intensificar las negociaciones con los socialistas más por necesidad aritmética que por voluntad política. Y es que no sumaría suficiente con los 'comuns', a quien prefiere como socios porque entiende que con ellos comparte el eje de izquierdas y también el eje soberanista, más aún después de lanzar su apuesta por el acuerdo de claridad. El grupo de Albiach entiende que ERC "ya no puede hacer ver que no ha pasado nada", ni tan solo, en caso de que logre cuadrar a los 'consellers'. "El problema lo tiene en el Parlament", advierten. Para los 'comuns', en un momento de gran incertidumbre económica, lo que menos necesita la ciudadanía es sean los gobiernos los que añadan "angustia" a la gente. "Quien menos quiere elecciones es Aragonès, pero nosotros estamos preparados para todo", concluyen.