La reunión del deshielo

Abascal trasmitió a Feijóo que pone precio a su apoyo al PP si no logra gobernar en solitario

Los dos líderes se reunieron por primera vez hace días derribando "un muro" que ambos reconocían, provocado "por los equipos" y dando comienzo al deshielo

Abascal trasmitió a Feijóo que pone precio a su apoyo al PP si no logra gobernar en solitario
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Paloma Esteban

Desde el mes de abril llevaban pendientes de verse Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. El líder de Vox sugirió al nuevo presidente del PP un encuentro que fue quedando relegado, sobre todo, por las elecciones andaluzas. Llegó un momento en el que ninguno de los dos daba prioridad a esa reunión. No había alicientes. Pero, finalmente, tuvo lugar el jueves de la semana pasada en una sala discreta en las Cuatro Torres de Madrid. La cita duró más de dos horas y ambos abordaron la situación política en España y el panorama internacional. También hablaron de sus propios partidos. Según constatan fuentes de PP y Vox “se derribó el muro” que existía entre ambos.

El comienzo de un deshielo que está por ver dónde llega. Cuando Feijóo se hizo con la presidencia del PP, en la dirección nacional de Vox tuvieron la sensación de que las relaciones mejorarían. Todo a pesar de que su sintonía política, personal e incluso generacional era más complicada con el nuevo líder que con Pablo Casado. Pero todo se había deteriorado demasiado entre ambas formaciones y la conclusión de Abascal era que “tendría que mejorar sí o sí”. Al final no fue así. La relación ha sido prácticamente nula en estos primeros seis meses hasta la semana pasada. La idea de ambos es “hablar con más frecuencia”, darle “normalidad a los contactos” e incluso que todo sea “más fluido”.

Vox vive uno de sus momentos más complicados por la amenaza de escisión en sus filas de la mano de Macarena Olona y la reunión con Feijóo les vuelve a poner en el mapa. El líder del PP, sin embargo, trata de diluir el encuentro con Abascal bajo el pretexto de que en los pasados días se ha visto con otros líderes de peso como Yolanda Díaz, con la que compartió una cena recientemente. La idea en el PP es que quede claro que el líder gallego se verá con todas las formaciones a excepción de EH Bildu. Esa es su intención sin excluir a los independentistas de ERC.

Y a pesar del encuentro y de la mayor fluidez de la relación, lo que Feijóo y Abascal constataron en su reunión también fue que las futuras alianzas (si es que se dan en las elecciones autonómicas, municipales y después, generales) no serán sencillas. O, al menos, los dos líderes difieren mucho del planteamiento.

“No seremos un coche escoba”

El líder del PP dejó claro a su rival por la derecha lo que viene sosteniendo desde hace meses: que su intención es alcanzar una mayoría suficiente para no depender de Vox y poder gobernar en solitario. Cosa distinta sería necesitar un apoyo externo. 

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Abascal, según fuentes de su formación, respondió también tajante: en función de los resultados de cada elección y el peso que tenga su partido, exigirá formar parte de los gobiernos. Si son decisivos, insisten, pedirán los sitios correspondientes. Así ocurrió en Castilla y León por la endeblez del resultado de Alfonso Fernández Mañueco a pesar de que ganó las elecciones. Y el caso contrario es el de Madrid: Isabel Díaz Ayuso necesitaba solo cuatro votos de Vox para ser investida con una mayoría muy rotunda y Vox no pudo exigir más.

Pero en el partido ultra, y a pesar de vivir momentos de gran debilidad interna, insisten en que los votos que obtengan “no irán a parar gratis al PP” y que en ningún caso su formación hará “de coche escoba”. Una declaración de intenciones que Abascal también trasladó a Feijóo. Pondrá precio a su apoyo si el gallego lo necesita, augurando que “el tiempo de las mayorías absolutas ha terminado en España”.