Debate de política general

La oposición hurgará en la "parálisis" del Govern ante la crisis

  • PSC, 'comuns' y CUP, principales socios para aprobar resoluciones, afearán a ERC y a Junts su disputa permanente

Salvador Illa, durante una intervención en el Parlament

Salvador Illa, durante una intervención en el Parlament / MARIONA PUIG / ACN

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Sara González

Un debate de política general es siempre calidoscópico, pero el marco del que se avecina deja poco lugar para la sorpresa. Los tres principales partidos de la aritmética del Govern para el baile de aprobación de las propuestas de resolución, el PSC, los 'comuns' y la CUP, comparten que ERC y Junts están más preocupados por su propia crisis de convivencia que por la que afecta a los ciudadanos. Cada uno de ellos con una receta distinta bajo el brazo, buscarán salir airosos a costa de las grietas en la coalición en materia económica y, también, en clave de 'procés'. La petición unánime es "que se aclaren" y cada uno de ellos intentará arrastrar a su terreno a uno, al otro o a ambos.

Salvador Illa, líder de los socialistas, subirá al atril con el objetivo de reivindicar-se como la alternativa estable en un debate que considera que se ha convertido en una "cuestión de confianza" al 'president' Pere Aragonès. Su radiografía de la situación es que ni el Govern gobierna ni hay liderazgo y que la borrasca permanente sobre la Generalitat amenaza con instalarse también en el Parlament, en situación interina desde la suspensión de Laura Borràs como presidenta. El jefe de la oposición tenderá la mano a sabiendas que ese gesto divide todavía más al independentismo. Él mismo pronosticó que Junts acabaría reportando a Aragonès "más problemas" que él mismo.

Para el PSC, que Aragonès lance una propuesta sobre la autodeterminación es estéril, además de considerar que no es una cuestión prioritaria para la ciudadanía. Por eso sus propuestas de resolución se centrarán en "lo que preocupa" a los ciudadanos: planes para hacer frente a la inflación y para ayudar a las familias y a las empresas, pero también en materia de infraestructuras. Es probable que en este capítulo se vuelvan a repetir fotografías que ya se produjeron el año pasado, como la del apoyo a la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat de la mano de Junts. Si una cosa intenta Illa es ejercer de bisagra entre los dos partidos del Govern.

Los 'comuns' buscarán alejar a ERC de su socio para dejar en evidencia que la fórmula del bipartito independentista no solo está "agotada" sino que provoca "parálisis" y contradicción en la acción de los republicanos. Entre sus propuestas incluirán en rechazo a la ampliación del aeropuerto o al gasoducto Midcat, así como la apuesta por mantener el impuesto de patrimonio, una cuestión que divide por completo a los republicanos y la posconvergencia. Para el grupo de Jéssica Albiach, el Govern no tiene un balance positivo, pero menos aún si se analiza su acción para la transformación verde que abandera Aragonès. "Suspenden", insisten. Acelerón en renovales y una energética pública que preste servicio a los ciudadanos serán algunas de las peticiones que vincularán también a la negociación de los presupuestos aprovechando que vuelven a ser socios preferentes.

El diálogo como conflicto

En la carpeta del conflicto político, si bien el PSC pondrá el acento en reclamar por enésima vez que Aragonès convoque la mesa de partidos catalanes, los 'comuns' están dispuestos a dar tirones de orejas tanto a socialistas como a independentistas. Pedirán que la mesa de diálogo entre la Generalitat y el Gobierno se dé prisa para avanzar en la desjudicialización antes de fin de año. La vía negociada por la que apuesta ERC, que en este terreno encontrará más comodidad con Albiach que con Junts, volverá a ser un quebradero de cabeza para la coalición.

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Sobre todo porque aquí también la CUP alzará la voz con una propuesta para intentar salir del callejón sin salida en el que está el 'procés' y abrir "un nuevo escenario" que incluya recurrir al ámbito internacional. El año pasado, los 'cupaires' se quedaron solos reclamando un nuevo referéndum en 2023. Los anticapitalistas acusarán a ERC y a Junts de estar "entorpeciendo con batallas partidistas y vacías" la acción de gobierno en un momento de "grandes necesidades" de los catalanes. Sus propuestas incluirán que se frenen los desahucios, que se avance hacia la farmacéutica pública o que se ponga fin a las "privatizaciones encubiertas" en educación.

A la espera de en qué estado de salud llega el Govern al debate del martes, la gran duda será si saltarán más chispas con la oposición o bien entre socios. El debate no será solo un termómetro de las relaciones, sino la antesala de una semana marcada por la efeméride del quinto aniversario del 1-O. Hasta el sábado que viene aún hay mucho tiempo para sumar más giros de guion.