Enfado en todas las autonomías

El PP apaga el fuego de Ayuso y toca a rebato contra las medidas energéticas de Sánchez

Génova y los barones coinciden en que el plan de ahorro es "cosmético" y reprochan al presidente no haber informado a las autonomías y las empresas que deben tomar las medidas en solo siete días

Ayuso, igual que el resto, cumplirá la ley, pero no descarta emprender una nueva batalla judicial contra Sánchez

El PP apaga el fuego de Ayuso y toca a rebato contra las medidas energéticas de Sánchez

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Paloma Esteban

La contundencia de Isabel Díaz Ayuso anunciando que Madrid no cumpliría con el plan de ahorro energético no ha provocado fricciones dentro del PP. Hay matices en las formas, pero la coincidencia en el fondo es amplia: los populares creen que el plan de ahorro aprobado por el Consejo de Ministros es “cosmético” e “insuficiente” y, aunque todos los territorios en manos populares garantizan el cumplimiento de la ley, seguirán elevando el nivel de crítica contra Pedro Sánchez exigiendo ahorro en las estructuras gubernamentales.

El propio Gobierno madrileño moduló su mensaje ayer cuando el vicepresidente y hombre fuerte de Ayuso, Enrique Ossorio, dejó claro que no se plantean no acatar la norma. Pero, eso sí, los servicios jurídicos de la Puerta del Sol analizan ya las competencias que tiene el Estado para obligar a, por ejemplo, apagar los escaparates comerciales desde las diez de la noche. Y en caso de que haya alguna laguna, fuentes populares confirman que Ayuso plantará cara en los tribunales. No es la única dentro del PP que ha sido tan contundente. El Gobierno de Murcia que dirige Fernando López Miras, aunque con un tono más prudente, también estudiará su “margen competencial” y, en función de eso, verá qué medidas aplicar. 

El malestar se extiende a todas las comunidades del PP y muy especialmente a algunos presidentes que se vieron con Sánchez hace apenas unos días. En el caso de Castilla y León, en el entorno de Alfonso Fernández Mañueco lamentan que el jueves estuviera en Moncloa y el presidente “no dijera absolutamente nada” más allá del recorte del 7% del consumo global ya conocido tras el acuerdo en Bruselas. “No es normal”, insisten. 

También en la Xunta muestran un enfado considerable. “Sorprende que una decisión así se haya tomado sin consenso con las comunidades autónomas y, sobre todo, sin los sectores económicos que tienen que poner en marcha todas las medidas en una semana”, resumen en la comunidad que ahora preside Alfonso Rueda. Galicia también está analizando el real decreto para dar con la fórmula en la que pueda aplicar lo que pide el texto.

El Ejecutivo gallego considera que si la preocupación por el problema energético es tan grande las medidas estéticas se quedan cortas: “Hay que afrontar de una vez los problemas de suministro que amenazan de cierre a muchas industrias y ponen en riesgo puestos de trabajo”, explican. 

Génova marca el paso

En realidad ya Génova marcó el paso ayer tras la primera reacción de Ayuso, intentando pasar de puntillas y mostrando “comprensión” con “todos los líderes autonómicos y locales por los bandazos del Gobierno”. Así lo dijo Elías Bendodo, coordinador general del PP. Y si en algo pone el acento la dirección nacional es en la falta de un plan a medio y largo plazo que garantice la resolución de un problema que se seguirá prolongando. En la Junta de Andalucía sí quisieron desmarcarse más claramente de la polémica, asegurando que "las normas se cumplen", pero reprochando muy duramente la falta de consenso con el sector económico afectado.

El partido sofocó de inmediato las fricciones que parecían surgir a raíz de la presidenta madrileña y unió fuerzas en un mensaje que en realidad coincide en todos los territorios. Precisamente, Alberto Núñez Feijóo reconoció hace días ver con buenos ojos la limitación en la temperatura de aires acondicionados y calefacciones en edificios públicos. Pidió a Sánchez pactar con los ayuntamientos un plan de ahorro en alumbrado nocturno que contribuyera a aplacar los efectos de eventuales cortes más adelante.

Pero en el equipo de Feijóo dejan claro que “solo hablaba de edificios públicos y no de locales comerciales” y, en ningún caso fijó como límite las diez de la noche al hablar del alumbrado nocturno. “Y como repite en multitud de ocasiones, las restricciones deberían empezar por el mismo Gobierno que, muy al contrario, acaba de ampliarlo”. La referencia es por la nueva estructura en Moncloa destinada a planificar la acción del Ejecutivo mirando al próximo ciclo electoral.

Este reproche se repite dentro del PP y el objetivo de la dirección nacional es tocar a rebato y seguir presionando a Sánchez para que “tome conciencia” de que debe dar un paso al frente y hacer recortes dentro de su Ejecutivo "más allá de quitarse la corbata". Ese es el mantra con el que se mueven los conservadores y la idea de Feijóo es que los barones “no pierdan tiempo” en otra crítica que no sea esa. 

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Distintos dirigentes de la cúpula popular y de territorios consultados por este diario piensan que no hay excusa para “no arrimar el hombro” y que “nadie debe dudar de que el PP cumple la ley”. Pero, al mismo tiempo e incluso los que en otras ocasiones han discrepado de la hoja de ruta emprendida por la madrileña, insisten ahora en que “nadie duda de que las medidas aprobadas son cosméticas y electoralistas”. “Son puro maquillaje y no está claro quién y cómo va a vigilar su aplicación”, explican.

Especialmente mal sentaron en la formación las palabras de Sánchez justo después de haberse reunido con el Rey en el Palacio de la Almudaina, en Palma de Mallorca en el tradicional despacho veraniego con el jefe del Estado, para arremeter contra Ayuso. “Pido a las administraciones que huyan de “comportamientos egoístas, unilaterales e insolidarios", dijo. En el PP creen que la “insolidaridad” del Ejecutivo también puede verse en la negociación con Bruselas al conseguir que el ahorro de España sea inferior al que deben acometer otros países más dependientes del gas ruso como Alemania. Además, al tiempo que Sánchez pronunciaba esas palabras, el alcalde de Vigo, Abel Caballero (PSOE), dejaba claro que las luces de Navidad no se apagarán en su ciudad.