Fichaje sorpresa

Sánchez recupera para la Moncloa al que fue número dos de Redondo

  • El presidente rehabilita a Paco Salazar, que fue director adjunto de Gabinete, para un nuevo cargo: secretario general de Planificación Estratégica

  • El dirigente sevillano salió de la Moncloa hace un año, junto a Redondo, y pasó a ocupar la presidencia del Hipódromo de la Zarzuela

El dirigente sevillano Paco Salazar, nuevo secretario general de Planificación Estratégica en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, en una imagen distribuida por el PSOE.

El dirigente sevillano Paco Salazar, nuevo secretario general de Planificación Estratégica en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, en una imagen distribuida por el PSOE. / PSOE

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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A Pedro Sánchez se le achaca frialdad para con sus colaboradores, con sus dirigentes, incluso aquellos de mayor confianza. Pero también capacidad para enterrar viejas cuitas o fricciones si cree que puede ayudarle. Ya se pudo comprobar hace poco más de un año, cuando integró en su Gobierno a quienes habían peleado a favor de Susana Díaz en 2017 y cuando recuperó a Óscar López, con quien había roto tras el dramático comité federal del PSOE del 1 de octubre de 2016, el que le defenestró como líder. Y siguió demostrándolo al recomponer su relación, unos meses más tarde, con Antonio Hernando, quien pasó a defender la abstención a Mariano Rajoy procedente del círculo de confianza del jefe. Ahora, Sánchez vuelve a sorprender al rehabilitar al sevillano Paco Salazar, apenas un año después de que la renovación profunda del Ejecutivo le sacara de la Moncloa. Él era el director adjunto de Gabinete del presidente. Esto es, el número dos de Iván Redondo. Salazar vuelve por su relación directa con Sánchez y Hernando, y pasa a ocupar un cargo de nueva creación en la macroestructura monclovita: el de secretario general de Planificación Estratégica, una oficina pensada para poner la maquinaria gubernamental a punto en un año decisivo, en el que el PSOE se juega continuar en el poder. Sánchez se ha dejado guiar simplemente, como convienen en la Moncloa y en Ferraz, por el “pragmatismo”.

El nombramiento, acordado ayer lunes por el Consejo de Ministros, reunido por Sánchez por la tarde a la vuelta de su gira por los Balcanes, tiene mucha miga. Venía precedido de la publicación, en el BOE, de la reestructuración del Gabinete de la Moncloa, y en el que figuraba la creación de ese nuevo puesto, pensado para Salazar. El dirigente sevillano, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología e ingeniero técnico agrícola, fue nombrado presidente del Hipódromo de la Zarzuela en julio de 2021. Fue el acomodo que el Gobierno le buscó después de que salieran de la Moncloa tanto él como Redondo. Pero el cargo andaluz, a diferencia del supergurú de Sánchez, es un hombre de partido, alcalde de su pueblo natal, Montellano, entre 2003 y 2008.

Salazar, exalcalde de Montellano, ayudó a Sánchez a abrirse campo en Andalucía en las primarias que ganó a Díaz, luego formó parte de su ejecutiva y saltó a la Moncloa, primero como director de Análisis y Estudios y después como director adjunto de Gabinete

Salazar fue una de las figuras claves en Andalucía para el hoy presidente en las primarias de 2017, del lado del entonces alcalde de Dos Hermanas (Sevilla), Quico Toscano. La federación era el terreno abonado para su rival, Susana Díaz. Ella ganó entre los militantes, como se esperaba, pero con menor holgura. Sánchez compensó a Salazar integrándolo en aquella ejecutiva salida del traumático 39º Congreso, en junio de 2017, pero al año siguiente, tras la moción de censura, saltó a la Moncloa como director de Análisis y Estudios del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. 

Después fue elegido diputado por Sevilla en el Congreso en los comicios de abril y noviembre de 2019, pero abandonó su escaño tras ser promocionado por el director de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo. Este situó como su número dos a Salazar, con rango de subsecretario. Ambos hicieron un buen tándem, pero ambos cayeron en la remodelación del año pasado, pero no de la misma forma. Redondo dejó la dirección de Gabinete en manos de Óscar López, salió del Ejecutivo y el partido respiró aliviado porque nunca le acogió bien. El dirigente andaluz pasó a presidir el Hipódromo de la Zarzuela, empresa pública que forma parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Un cargo bien remunerado (en torno a 90.000 euros) pero de nula trascendencia política. Y no retornó a la cúpula del partido. 

El tiempo que viene “exige refuerzos”

Salazar fue uno de los que más empujó para la reconciliación de Antonio Hernando con Sánchez. Reconstrucción de relaciones que finalmente se produjo tras el último congreso federal del PSOE, el número 40, el pasado octubre en València. Hernando se convirtió en el director adjunto de Gabinete (el puesto que tuvo Salazar), el número dos de Óscar López. Los dos marcaron un camino muy distinto al pintado por Redondo: más discreto y más engrasado con el PSOE. 

Él empujó para que Sánchez recompusiera lazos con Hernando. Ahora se encargará de preparar la maquinaria del Gobierno para el duro combate combate electoral de 2023. Y su ventaja, dicen en la Moncloa, es que conoce la casa y puede subirse “con el tren en marcha”

Sánchez rediseñó su ejecutiva en el partido, a raíz de la renuncia de Adriana Lastra, en el comité federal del pasado 23 de julio. Pero ahora acomete un cambio muy significativo en su núcleo duro de la Moncloa, al crear un nuevo cargo y recuperar a Salazar. Precisamente en un momento en el que el líder socialista necesita poner toda la carne en el asador para recuperar terreno frente al PP después del desastre de las elecciones andaluzas del pasado 19-J. Ya lo dijo él mismo: va a ir “a por todas” para retener el Ejecutivo y el poder territorial del PSOE, y va a pelear para dar “la vuelta” a las encuestas, todas ellas hoy desfavorables.

Fuentes del equipo de confianza del presidente sostienen que el sevillano entra para “reforzar” el Gabinete. “Tenemos la maquinaria muy engrasada y funcionando a pleno rendimiento, pero lo que viene”, el año electoral tan duro y por ahora con viento adverso para los socialistas, “exige refuerzos”. “Paco conoce las dinámicas de aquí, de la Moncloa, puede subirse al tren en marcha”, insisten las mismas fuentes. “Ha sido sorpresa”, concede otro cargo gubernamental, “pero viene con un puesto menor del que tenía, y se explica por su relación con el presidente, nada más. No quiere decir que vuelva Iván ni su influjo, en absoluto. Paco fue su coche en Andalucía”, el hombre con el que recorrió la federación más grande del PSOE en 2017 para enfrentarse con Díaz. 

Relevos en la Secretaría de Estado de Comunicación

La Secretaría General de Planificación Política, el cargo que desde este martes ocupa Salazar, con rango de subsecretario, es un órgano que depende directamente del director de Gabinete del presidente. O sea, de Óscar López. Según el real decreto 662/2022, publicado en el BOE este lunes, a la Secretaría General de Planificación Política “le corresponde la coordinación de las áreas de su competencia y de la unidad que se le adscribe, y particularmente, realizar funciones de asesoramiento, apoyo y refuerzo en la elaboración del programa político del Gobierno”. Este órgano contará con una Unidad de Coordinación, con nivel orgánico de Subdirección General. En definitiva, la función de Salazar será semejante a la que ocupaba en su primera etapa en la Moncloa: preparar el Ejecutivo de cara a elecciones. 

El periodista Ion Antolín Llorente salta de la Moncloa a Ferraz como nuevo director de Comunicación del PSOE, y le releva en la Dirección General de Coordinación Informativa otra periodista, Laura Caldito

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El Consejo de Ministros de este lunes también acordó más nombramientos y ceses. Designó a Álvaro García Ortiz como nuevo fiscal general del Estado -tomó posesión este martes ante el Rey y Sánchez en Palma- y certificó la salida del periodista Ion Antolín Llorente (Valladolid, 1977) como director general de Coordinación Informativa. Antolín se incorporó en septiembre de 2021 como asesor del secretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallès, y en junio fue ascendido como director general de Coordinación Informativa, cargo que había dejado vacante la periodista Iolanda Mármol. Pero ahora Antolín pasa a la dirección de Comunicación del PSOE, en sustitución de Maritcha Ruiz, en otro gesto evidente del presidente de coordinar mejor los dos espacios de poder: el Gobierno y el partido. 

La periodista Laura Caldito Pérez (Salamanca, 1982) asume ahora la Dirección General de Coordinación Informativa. Ya entró en marzo pasado en el equipo de Vallès como asesora en la coordinación de la comunicación del plan de recuperación, pero antes había sido jefa de prensa y directora de Comunicación del Ministerio de Ciencia e Innovación y previamente jefa de prensa del Ministerio de Política Territorial. Caldito llegó al Ejecutivo en 2018, después de haber ejercido 13 años como periodista en la agencia Europa Press.