Fin de su presidencia

Laura Borràs trata sin éxito de dinamitar el Govern al ser suspendida

  • La líder de Junts acusa a a ERC y la CUP de "hipócritas" pero Turull rechaza alimentar "la división" independentista

  • La vicepresidenta Alba Vergés ejercerá de forma interina las funciones de la presidencia del Parlament

FERRAN NADEU

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Júlia Regué
Júlia Regué

Periodista

Especialista en información del Parlament de Catalunya, siguiendo la actualidad política catalana

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Fidel Masreal
Fidel Masreal

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La suspensión de Laura Borràs como diputada y presidenta del Parlament deja a la Cámara en una situación de interinidad que, por ahora, no salpica al Consell Executiu. Aunque la líder de Junts disparara contra ERC por haberla apartado -junto a los votos del PSC y la CUP en la Mesa-, acusándoles de no tener "otra expectativa que la autonomía ni otra motivación política que sus respectivos partidos" y afeando que no hay estrategia unitaria "ni en el Govern ni en el Parlament", el partido que lidera no romperá la coalición. Pese a los contundentes reproches de Borràs, el silencio reina en los dirigentes posconvergentes, y ERC subraya, a modo de réplica, que la corrupción es una línea roja y que nadie de Junts les ha amenazado con dejar el Govern por ejecutar el cese temporal de Borràs.

El planteamiento de Junts, aprobado en su congreso, es que todo quede a la espera de la auditoría que llevan meses realizando sobre el cumplimiento del acuerdo de gobierno y que, según el resultado, someterán la decisión de salir del Govern a las bases. En todo caso, el 'turullismo' se impone, como quedó reflejado en el cónclave, y no se contempla una implosión. Destacados dirigentes han planteado cara a cara a Borràs que su estrategia -resistencialista, personalista y al ataque contra ERC y la CUP- es equivocada y que ellos, en su lugar, hubieran dimitido. Pero el entorno de Borràs, minoritario en la formación, insiste en que ERC no persigue el mismo objetivo que ellos y que esto es incompatible con gobernar juntos.

Tensión en la Mesa

Después de que los cinco votos del PSC, ERC y CUP se impusieran ante el único voto de Junts en el órgano rector, en cuya reunión participó la entonces presidenta para defenderse y se retiró en cuanto comenzaron las deliberaciones por conflicto de intereses, Borràs quedó despojada de sus funciones al instante. La reunión se alargó casi dos horas, según varias fuentes porque la secretaria posconvergente de la Mesa, Aurora Madaula, intentó que el asunto se dirimiera en la comisión del estatuto de los diputados o que se pidiera un informe previo a los letrados. No tuvo éxito porque PSC, ERC y CUP defendieron que no hay dudas sobre la "naturaleza corrupta" de los delitos que se achacan a Borràs, para quien la fiscalía pide seis años de prisión y 21 años de inhabilitación por prevaricación y falsedad documental.

Según fuentes presentes, Madaula fue muy contundente con todos y pidió reiteradamente explicaciones, "a modo de filibusterismo", hasta el punto de romper a llorar, pero el resto de miembros se mantuvieron firmes con el reglamento. Madaula les acusó de actuar de forma injusta y Assumpta Escarp (PSC) le replicó que la decisión que se estaba tomando no era contra una persona, sino en defensa de la institución.

Borràs, compareció después haciendo uso del despacho de audiencias y disparó directamente y de forma personalizada contra los representantes que le congelan el escaño, acusándoles de ser "cómplices" de la "guerra sucia" contra el independentismo y de "vestirse de jueces hipócritas" haciendo uso de un artículo "infame" -el 25.4- que fue incorporado en el reglamento con los votos de la CUP y Junts pel Sí para suspender a los diputados a los que se les abría juicio oral por delitos vinculados a la corrupción. Todo ello para tratar de hacer saltar por los aires el pacto con ERC porque "quienes debían ser mis compañeros de viaje no tienen otra expectativa que la autonomía ni otra motivación política que sus respectivos partidos".

Turull enmienda a Borràs

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Pero el secretario general de Junts, Jordi Turull, en un comunicado posterior, criticó la decisión de ERC y la CUP por partidista pero aseguró que su partido no alimentará "la llama de la división" entre independentistas. Y no sugirió nada respecto a salir del Govern. ERC recordó a Borràs que la corrupción es "una línea roja" que aleja al independentismo de sus objetivos. Pero lo más importante: Marta Vilalta, portavoz republicana, confirmó que nadie en Junts ha planteado en ningún momento romper los pactos.

Interinidad en la Cámara

La salida de Borràs sí abre un escenario insólito en el Parlament. Pese a quedar suspendida, se niega a renunciar al cargo, algo que impide que pueda elegirse a un nuevo presidente. Por ello, la vicepresidenta primera, Alba Vergés (ERC), asumirá "los derechos, deberes y atribuciones" al menos hasta que Junts haga una propuesta a Esquerra para recuperar el mando de la Cámara que, según varias fuentes, podría pasar por la renuncia de Vergés y Madaula y volver a someter las candidaturas al pleno para intercambiarse los cargos. De esta forma, Junts se quedaría con la vicepresidencia primera y, a la vez, la formación podría defender cara a la galería que no ha sustituido a Borràs, dejando su silla vacía. Mientras, Borràs se despidió bañada en los abrazos de las aproximadamente 200 personas que se concentraron, convocadas por Junts, a las puertas del Parlament.