Tensión con Santos Cerdán

El PSOE atribuye la marcha de Lastra a la pugna con el secretario de Organización

Los nervios se habían instalado en el PSOE ante la previsión de cambios pero se esperaban después del verano

 Pedro Sánchez y Adriana Lastra , durante una reunión de la Comisión Permanente de la Ejecutiva Federal en Ferraz.

Pedro Sánchez y Adriana Lastra , durante una reunión de la Comisión Permanente de la Ejecutiva Federal en Ferraz. / JOSE LUIS ROCA

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Marisol Hernández
Marisol Hernández

Periodista

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Sorpresa en el PSOE por la renuncia de Adriana Lastra como vicesecretaria general. Al menos en estos momentos. Los cambios se esperaban, se anhelaban internamente desde hace meses, en el Gobierno y en el partido, pero la sensación más extendida es que Pedro Sánchez los ejecutaría tras el verano. La repentina marcha de su número dos deja el presidente el campo libre para actuar e impulsar la acción de Ferraz, a quien en los territorios se achacaba falta de iniciativa y de capacidad para transmitir la acción del Ejecutivo.

En un comunicado conocido la mañana de este lunes, la ya ex dirigente socialista justificaba su decisión en que "en los últimos meses se han producido cambios importantes en mi vida personal que me exigen tranquilidad y reposo y que, en las dos últimas semanas, me han obligado a tomar una baja laboral que se va a prolongar aún un tiempo". Lastra está embarazada y el médico le ha impuesto que restrinja su actividad. Pero ni esta circunstancia ha evitado que en la organización se atribuya su marcha a la pugna que mantenía con el secretario de Organización, Santos Cerdán.

Distintas fuentes de la formación apuntan a que tenían conocimiento de que existía un enfrentamiento entre ellos, que viene de lejos y que obligó a delimitar las funciones de cada uno tras el congreso de octubre. Lo que nos llegaba, comenta un destacado cargo territorial, es que "en Ferraz estaban las cosas muy mal". "Se veía venir pero pensábamos que sería después del verano". Según otro veterano político "Pedro Sánchez está hasta las narices de la tensión y división". Se trataría de una batalla similar a la que libraron en el Gobierno la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y el entonces jefe de gabinete de Sánchez, Iván Redondo, y que acabó con los dos fuera del Ejecutivo en la remodelación de hace un año.

Desavenencias conocidas

Las circunstancias del embarazo, efectivamente, pueden haber sido decisivas para que Lastra dé este paso. Entre la gestación y la baja de maternidad puede permanecer fuera de Ferraz en torno a nueve meses y en mayo del año que viene el PSOE se enfrenta a unas elecciones autonómicas y municipales, que son cruciales. Algunos cargos así lo están poniendo de manifiesto a través de las redes sociales, en lo que se interpreta como un gesto de apoyo y reconocimiento a su trabajo. El propio Pedro Sánchez lo ha hecho. Pero el runrún interno de sus desavenencias con Santos Cerdán y los efectos negativos que eso tenía en el día a día de Ferraz era algo muy presente en la organización.

Para el partido resultó muy desconcertante su intervención en la noche electoral de las andaluzas, cuando con el PSOE en estado de absoluta preocupación por la histórica mayoría absoluta de Juanma Moreno, la vicesecretaria general vinculó el resultado "con los ingentes recursos aportados por el Gobierno de España" durante la pandemia. No obstante, nadie ha puesto nunca en duda que Lastra ha sido uno de los apoyos más sólidos de Sánchez y que es una persona muy cercana al presidente del Gobierno.

Críticas a Ferraz

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Esto no evita que las críticas se habían generalizado en la organización por la falta de actividad de Ferraz, su incapacidad para hacer de altavoz de las decisiones del Ejecutivo, de replicar a la oposición o a sus propios socios de Gobierno o aliados parlamentarios. Este reproche incluía a la dirección del grupo parlamentario que, por ejemplo, no supo actuar cuando EH Bildu se atribuyó la decisión de ampliar la investigación de crímenes del franquismo a 1983, en la nueva ley de Memoria Democrática, que era algo que habían pactado PSOE y Unidas Podemos -llegar a 1982- y que los socialistas ampliaron un año más para que no se interpretara que se quería poner todo el foco en el gobierno de la UCD.

A pesar de todas estas disfunciones, el PSOE se había puesto en marcha para preparar las elecciones autonómicas y municipales y en los últimos cuatro meses todos los presidentes autonómicos y secretarios generales han pasado por Ferraz para entrevistarse con el triunvirato que componían hasta Lastra, Santos Cerdán, y el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, que forma parte también de la dirección socialista en calidad de secretario para la Reforma Constitucional y Nuevos Derechos. En realidad su función es ejercer de enlace entre el Gobierno y el partido y eso es lo que explica su presencia en estas reuniones. En los últimos días, en plena euforia por el resultado del debate del estado de la nación, en Moncloa dan por hecho que el PSOE, a partir de septiembre, iba a estar a pleno rendimiento. Lo hará, pero sin Adriana Lastra al frente.