Relaciones entre socios

ERC se plantea ahora hacer caer a Laura Borràs cuando se le abra juicio oral

Los republicanos se decantan por "mantener alto el nivel de autoexigencia" del independentismo ante la corrupción

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, durante la asamblea de constitución de la Asociación Nacional Parlamentaria Escolta Cataluña (Anpec) de la XIV legislatura y en la que también participó el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés.

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, durante la asamblea de constitución de la Asociación Nacional Parlamentaria Escolta Cataluña (Anpec) de la XIV legislatura y en la que también participó el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés. / QUIQUE GARCÍA/EFE

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Tres meses dan para mucho. O como mínimo, para que, en el debate que estaba abierto en marzo, y que sigue en plena ebullición, en el seno de ERC sobre qué hacer cuando se le abra juicio oral a Laura Borràs por presuntas irregularidades en la gestión de la Institució de les Lletres Catalanes (ILC), haya cambiado el viento. Si en marzo los republicanos se decantaban por no espolear el avispero de Junts, temiendo recibir miles de picaduras, amparando una destitución de la presidenta del Parlament, ahora que el TSJC la ha dejado a un paso del banquillo, el sentir mayoritario se inclina por "no bajar el nivel de autoexigencia" del independentismo sobre los asuntos de corrupción.

"Las cosas han cambiado", señala una voz del partido de Pere Aragonès, que subraya que "el relato de la presidenta Borràs hace aguas cuando aparecen sus audios y cuando aparecen las declaraciones de los empleados". Y lo que era una gran incomodidad para ERC, hacer ver que no advertía la presencia del elefante delante del televisor, por temor a que en las elecciones municipales del 2023 pudiera recibir un trompazo, se ha convertido, ahora, en una especie de imperativo moral, que, o se lleva a cabo o, en caso contrario, puede también perjudicar la propia imagen de los republicanos, que se jactan de llevar 90 años de historia sin un solo caso de corrupción. "Tendría guasa que dilapidáramos ese capital. Y más por una persona ajena al partido", sentencia otra voz que siempre ha defendido ir hasta el final.

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El debate sigue abierto y no se espera ninguna decisión ni ahora, ni tampoco cuando, transcurridos los 10 días de plazo que tiene, la fiscalía comunique la pena que solicite. Será cuando el juez abra juicio oral, es decir, diga fecha y hora para la vista, cuando el Parlament active sus mecanismos reglamentarios. Y por tanto, ERC, si así finalmente lo decide, actúe.

Cabe recordar que la secretaria general de ERC, Marta Rovira, aseveró, en una entrevista a la ACN que "lo mejor es que se aclaren los hechos, tranquila y limpiamente, y, si no ha pasado nada, ya volverá".