Trama de seguridad

Así captaba el Estado a espías del independentismo

Un joven revela a ‘Ara’ y ‘Directa’ el procedimiento con el que se le quiso reclutar para informar de datos sensibles del movimiento soberanista

Un joven enabola una ’estelada’ durante una protesta de Tsunami Democràtic.

Un joven enabola una ’estelada’ durante una protesta de Tsunami Democràtic.

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El Periódico

Una llamada de un desconocido que parece saberlo todo de uno mismo y que se identifica como personal de Seguridad Nacional, una propuesta para convertirse en confidente y una cita en un lugar público al día siguiente. Concurren buena parte de los ingredientes necesarios para completar la trama de una película de espías, pero ni este relato es de ficción ni transcurre en un destino exótico de Oriente Próximo. Así es como empieza la relación de Enric Pérez con el personal que trata de convencerle para integrarse en los servicios de espionaje al independentismo catalán y que ha decidido denunciar públicamente este joven aspirante a mosso y con un juicio pendiente por la relación de los delitos de tenencia de explosivos y de atentado contra la autoridad en una protesta de Tsunami Democràtic contra el Consejo de Ministros que se celebró en Barcelona en 2018.

Por entonces, Pérez, de 24 años, formaba parte de Jovent Republicà, las juventudes de ERC, y pese a que en la actualidad no frecuenta ese colectivo, la idea para captarlo en el departamento de Seguridad Nacional es que retome sus contactos para facilitar información al Estado sobre los planes del independentismo catalán. Esa es la propuesta que le acabarán trasladando quienes dicen llamarse Alfredo y Juan, sus contactos en esa primera cita con el aparato del Estado y que este chico de 24 años ha relatado a ‘Ara’ y ‘Directa’. A cambio, le dejan entrever que pueden ayudarle en las “aspiraciones” de su deseo frustrado de convertirse en mosso d’esquadra.

“Cualquiera que realiza un proceso selectivo de cualquier cuerpo de seguridad entra en nuestra base de datos. Y tenemos gente que se dedica especialmente a buscar perfiles que puedan ser de interés”, cuenta Pérez que le dijeron en esa primera cita al preguntar por qué le habían elegido precisamente a él.

"No un James Bond"

Casi tres semanas después, le vuelven a contactar para verse al cabo de siete días, el 26 de abril. Tras salir del lugar de encuentro y dar una extraña vuelta al parecer destinada a despistar posibles maniobras de seguimiento, Juan y Alfredo le dan consejos de seguridad para mantener su actividad bajo la confidencialidad y tratan de tranquilizarle: “No buscamos un James Bond”, le sueltan. Y le piden abiertamente que trate de reiniciar su vinculación con Jovent Republicà, a fin de facilitarles información desde dentro del movimiento secesionista.

El siguiente contacto es el 5 de mayo, el día después de que la plataforma independentista juvenil Batec anunciara una huelga de pagos en Rodalies a partir del 11 de mayo para denunciar los incumplimientos del Gobierno español en las inversiones pactadas en Catalunya. Desde ese momento, los contactos ya solo son via Telegram. Pérez les comenta lo que sabe de este colectivo y dice aceptar la propuesta de volver a frecuentar Jovent Republicà.

Cita frustrada

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Aunque estaba previsto que se volvieran a ver el 21 de junio, Alfredo no se presenta en el lugar pactado después de que Pérez se negara a revelar nombres de quienes le facilitaron información de Batec en Jovent Republicà y borra el chat de Telegram, pero Perez había realizado una copia previa que ha compartido con ‘Directa’ y ‘Ara’ para atestiguar el procedimiento de las fuerzas del Estado para captar espías del movimiento independentista.

Y lo hace a sabiendas de que todo esto puede perjudicarle en el proceso judicial pendiente que tiene por un delito de promotor en la tenencia de explosivos y de conspiración en atentado contra la autoridad en la protesta de Tsunami Democràtic de 2018, cuando un compañero suyo fue arrestado con salfumán y un rollo de aluminio en la mochila, una combinación que puede generar una explosión. Pérez está acusado porque en un chat propone utilizarlos en la la protesta, pero asegura que lo decñia en tono de broma, algo que su amigo no entendió así.