Análisis

Elecciones Andalucía 2022: Predi, ante el silencio demoscópico

Las predicciones demoscópicas apuntan que las conversaciones postelectorales no van a ser sencillas y es probable que se alarguen hasta el último momento

Elecciones Andalucía 2022: Predi, ante el silencio demoscópico
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Alberto López
Alberto López

Politólogo

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La última semana antes de unas elecciones suele estar plagada de ruido y silencio demoscópico. El artículo 69 de la ley orgánica del régimen electoral general (LOREG) impide que medios de comunicación, empresas demoscópicas o partidos puedan hacerse eco de sondeos de opinión desde el lunes previo al domingo electoral. Esta prohibición implica que, a pesar de que las encuestas siguen haciéndose, solo son algunos pocos los que pueden informarse sobre su evolución. Ya sea por distribución interna en los partidos, contactos o filtraciones, muchas veces interesadas. Predi pone en gran medida solución a este lapsus informativo. Con su método, basado en las expectativas dinámicas de expertos, es capaz de arrojar predicciones durante la última semana, no solo sobre las oscilaciones de escaños de los partidos, sino también sobre el gobierno resultante más probable hasta el mismo día de las elecciones. 

Con los debates electorales ya en la pituitaria, el último fue el lunes, nada hace presagiar que se pueda producir algún evento que agite el equilibrio actual. Equilibrio que, como mucho, puede reforzar las tendencias presentes desde la última semana.

Una última semana agitada

Las campañas electorales suelen tener tres fases. La primera, previa al inicio oficial de la campaña, se distingue por recoger los efectos del desempeño de los partidos durante la legislatura. Es el momento de repartir las cartas de juego, calcular los suelos electorales y las expectativas de crecimiento. En el caso de Andalucía, el momento inicial se marcó por un PP al alza, un Vox andaluz desdibujado con problemas de liderazgo y un PSOE en horas bajas, así como el resto de partidos de centro e izquierda. Enseguida, la segunda fase de la campaña comenzó con una apuesta decidida: Vox posicionaba a Macarena Olona, una de sus figuras más carismáticas, como cabeza de cartel. Desde ese momento, Vox empezó a recortar posiciones (pasó de 18 escaños según Predi a 21).El PP, que a pesar de este acercamiento seguía en el primer puesto indiscutible (bajó de 46 a 43). En la izquierda, era Por Andalucía quien arrancaba esta fase electoral con mal pie debido a sus peleas internas por el liderazgo de la coalición (perdió un escaño por el camino hasta los 8). En esta fase, Cs y Adelante Andalucía luchaban por lograr representación

El inicio de la tercera fase de la campana lo suele protagonizar el primer debate, en el caso andaluz en especial. Con varios candidatos nuevos dándose a conocer (solo Juanma Moreno, Juan Marín y Teresa Rodríguez con un nuevo partido repetían), los ciudadanos tienen una primera oportunidad de ponerles cara y evaluarlos. Si hay algo que se puede sacar en claro con los datos de Predi es que al PSOE le sentaron mal ambos debates. Por el camino se ha dejado dos escaños. Esa pérdida la ha rentabilizado la izquierda. Adelante Andalucía ha doblado sus números pasando a tener 4 escaños predichos. Aunque Por Andalucía ha visto una leve mejoría desde los debates, este avance no se traducido en ganancia de escaños, aunque de seguir su tendencia actual podría pasar de 8 a 9, según los datos de Predi. 

Los movimientos provocados por los debates han sido especialmente interesantes en la derecha. Si bien el primer debate situó a la candidata de Vox, provocando una mordida de un escaño al PP, el segundo debate tuvo el efecto contrario. Posicionar temas nuevos, muy arriesgados, además del histrionismo pudo tener un efecto adverso para los ultraderechistas. Su desangramiento electoral desde el segundo debate puede tener también un efecto mecánico. Es común que en la última semana el partido en cabeza se beneficie del efecto 'bandwagoning', esto es, la fuerza de atracción natural que tiene el partido percibido como ganador y, por lo tanto, capaz de formar mayorías más sólidas. Máxime, cuando la candidata de Vox explicitó en el último debate que aunque solo hiciese falta un escaño de Vox para alcanzar una mayoría de derechas, el PP tendría que aceptar a los ultraderechistas como socios de coalición. En la última semana Vox se ha dejado tres escaños hasta los 19 actuales mientras que el PP ha vuelto a los 46 con los que empezaba la precampaña.

El futuro gobierno autonómico

Ese órdago, con el que Olona exige una coalición independientemente del equilibrio de fuerzas entre PP y Vox tras las elecciones, no solo ha podido perjudicar a los Vox electoralmente si no que les perseguirá el día después de las elecciones. Según Predi, precisamente, esa exigencia si ha hecho algo es aumentar las probabilidades de que haya un gobierno en solitario del PP apoyado por Vox. Siendo aun la segunda opción más probable (33%), se sitúa ahora a solo doce puntos de la opción más probable aun: la coalición PP-Vox (45%). El órdago de Olona, en definitiva, evidencia su debilidad y hace más costoso para el PP llegar a un acuerdo de gobierno formal con Vox. Una tercera opción creciente, en vistas del aumento de tensión en el campo de la derecha, es que se produzca una repetición de elecciones (17%).

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Aun siendo improbable, lo que demuestran estos movimientos es que las negociaciones no van a ser sencillas y es probable que se alarguen hasta el último momento. Ambos partidos, PP y Vox, tienen razones para hacer peticiones maximalistas. Ningún acuerdo puede venderse fácilmente como un éxito para ambas partes. Como advertía en un artículo anterior, Andalucía no es ni Madrid ni Castilla y León, y seguramente inaugure un nuevo capituló en las relaciones entre PP y Vox que tendrá una lectura contundente de cara a las muchas elecciones que tendrán lugar en 2023.

Las estimaciones de Predi continúan hasta el último día y se publicarán como es costumbre aquí en EL PERIÓDICO. No se pierdan los últimos movimientos.