La especulación de un cargo europeo o en la OTAN

El PSOE acusa al PP de hacer correr el "bulo" de que Sánchez no será candidato en 2023

  • En el Gobierno y en el partido insisten en que no hay duda de que repetirá como cabeza de cartel. Y él mismo desmintió otra hipótesis en el Congreso

  • La "estrategia del PP", indican en el círculo del presidente, es "erosionar" su imagen y también su liderazgo internacional, uno de sus terrenos fuertes

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el mitin de su partido en Cártama, Málaga, en el auditorio Parque Santo Cristo, este 11 de junio de 2022.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el mitin de su partido en Cártama, Málaga, en el auditorio Parque Santo Cristo, este 11 de junio de 2022. / EFE / ÁLVARO CABRERA

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

Escribe desde Madrid

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A día de hoy, en el PSOE no hay duda alguna. Ninguna. La convicción total es que Pedro Sánchez será el candidato socialista en las próximas elecciones generales, las que se celebrarán, si no hay adelanto, a finales de 2023. No se prevé ningún plan b. Ni se contempla siquiera, como insisten en el círculo de confianza del líder en la Moncloa y en el partido. No hay caso, repiten. Lo contrario, el "bulo" de que tirará la toalla y cederá la representación de su partido a otro compañero de partido para aspirar a un cargo internacional, forma parte de la "estrategia de la derecha" para "erosionar" su imagen.

Pese a que desde el PSOE no se ha aventado la hipótesis de que Sánchez no compita en las próximas generales, esa opción sí se ha colado en el debate público en los últimos meses, penetrando en las tertulias de tele y radio. Y ha llegado hasta el Congreso. Hasta el punto de que, en un gesto nada usual, el presidente tuvo que desmentir que fuera a dar la espantada. Lo hizo en el pleno del pasado miércoles, en la segunda comparecencia monográfica sobre el giro en el Sáhara, y en la que también dio cuenta de las conclusiones del Consejo Europeo extraordinario de mayo. La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, fue quien expresamente sacó a relucir la posibilidad de que Sánchez no fuera cabeza de lista del PSOE, al "no defender una posición de país". "¿No será que usted —que ya ve muy difícil repetir como presidente del Gobierno— está utilizando las instituciones españolas para intentar buscarse una salida en instituciones europeas? ¿No será eso, señor Sánchez?".

"Me voy a quedar y voy a aspirar a ganar las elecciones en 2023", contestó Sánchez a Arrimadas en el pleno del pasado miércoles en la Cámara baja

La respuesta del presidente a Arrimadas fue categórica, y pretendió enterrar toda especulación: "Quédese tranquila, señoría, que ya que usted me lo dice, yo le recojo el guante. Me voy a quedar y voy a aspirar a ganar las elecciones en 2023". El líder socialista deploraba que la jefa de Cs le hiciera entrar en un debate "tan pobre".

Y es que en el PSOE y en la Moncloa creen, directamente, que no hay debate. "Claro que se va a presentar", subrayan todos los interlocutores consultados. En la cúpula del partido está aquilatado que no debe repetirse la secuencia de la salida del poder de José Luis Rodríguez Zapatero. Después de los durísimos recortes que tuvo que aplicar a partir de mayo de 2010, consecuencia de la crisis económica que no supo anticipar y que negaba al principio, y también de la enorme presión de Bruselas, las expectativas del PSOE se hundieron. El entonces presidente decidió, justo antes de las autonómicas y municipales de mayo de 2011, anunciar al comité federal de su partido su decisión de no repetir como candidato para dar tiempo a su sucesor a forjar un nuevo proyecto político. A Zapatero le influyó la experiencia anterior, la de Felipe González, quien intentó marcharse en varias ocasiones pero el PSOE no se lo permitió hasta que perdió las elecciones, ya en 1996.

Rubalcaba y no Chacón

El heredero de Zapatero fue Alfredo Pérez Rubalcaba, tras un proceso exprés en el que la ministra de Defensa, Carme Chacón, fue sacada de la cuneta. Las elecciones de noviembre de 2011 hundieron al PSOE y concedieron la mayoría absoluta al PP. "No tiene sentido ninguno que Pedro haga como Zapatero. Para empezar, no estamos en el subsuelo, como estábamos en aquel momento, y para seguir vamos a ir remontando", señalan fuentes muy próximas al líder socialista. Hoy las encuestas dibujan, de cara a generales, un PSOE a la baja, pero cercano al PP de Alberto Núñez Feijóo.

El partido tendría difícil encontrar un reemplazo al jefe del Ejecutivo. Su liderazgo y poder es hoy incuestionable

Además, el partido tendría difícil encontrar un reemplazo a Sánchez. El secretario general no ha colocado a ninguno de sus compañeros en la parrilla de salida. Ni en el Gobierno ni en el partido. Y, muy importante, su liderazgo hoy por hoy no está cuestionado. Las primarias de 2017, en las que arrolló a Susana Díaz, le coronaron como jefe del PSOE y le revistieron de una autoridad de la que carecía en su primer mandato. Su llegada a la Moncloa apenas un año más tarde, el 1 de junio de 2018, no hizo sino acrecentar su poder. Su control de la formación es total.

Lo decía esta semana, con cierta retranca (y también para marcar perfil frente a Ferraz), el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page: "Solo hay uno para toda España, los demás estamos aquí de monaguillos. Hemos conseguido la unanimidad perfecta, la de uno". "No me considero un monaguillo de nada ni de nadie, represento a una tierra que tiene grandeza y dignidad", le replicó más tarde el jefe de la Junta de Extremadura, su compañero Guillermo Fernández Vara. Lo cierto es que las estructuras intermedias de poder, las federaciones, han perdido peso, y el cesarismo se ha acentuado.

En el PSOE se ha consolidado la convicción de que Sánchez, pase lo que pase, dará cuentas de su gestión en las siguientes generales, a diferencia de lo que ocurrió con Zapatero. En la Moncloa y en Ferraz, además, apostillan que el presidente "ganará" esos comicios. "Esto va fuerte. Empieza un año de crecimiento, y hay que amplificar", indican fuentes gubernamentales. Se asume ya que las andaluzas del 19-J no irán bien para el partido, pero se cree que las municipales y autonómicas de mayo de 2023, las realmente decisivas, sí funcionarán. Incluso cargos más alejados de Ferraz esgrimen que el PSOE podrá ganar las locales y retendrá sus gobiernos autonómicos. Quizá con la salvedad, dicen, de La Rioja, feudo histórico del PP que los socialistas le arrebataron en 2019.

"Solo saben hacer ruido"

Fue la "estrategia del PP", subrayan, diseñar este calendario que creían que podía alimentar la sensación de cambio de ciclo: madrileñas en mayo de 2021 (tras las catalanas que el PSC sí ganó), luego castellanoleonesas en febrero de 2022 y, finalmente, andaluzas el 19-J. "Ese era su plan, y no va a haber desánimo en los nuestros", describen en la Moncloa.

¿Por qué corre entonces el "bulo" de que Sánchez no será candidato en 2023? En el PSOE y en el Ejecutivo miran al PP. Le culpan de querer "erosionar" la imagen del presidente, especialmente en un terreno en el que él está fuerte: la política internacional.

En el círculo del líder reconocen que ha mimado su faceta como líder internacional, pero no quiere decir, siguen, que aspire a un cargo europeo o en la OTAN

Porque esa es la otra derivada: la especulación de que el líder socialista no repetirá como cabeza de cartel va acompañada de la hipótesis de que se haga con un cargo europeo o en la OTAN. En su equipo más cercano reconocen que Sánchez ha cultivado mucho su faceta como líder internacional, y que se siente cómodo en Bruselas y en la Alianza, pero eso no quiere decir, reiteran, que aspire ahora mismo a un puesto fuera de España. Primero, por tanto, serán las generales. Para los socialistas, que los populares proyecten la imagen de un presidente de salida, con más interés en Europa que en su país, engrosa su relato de que su victoria, la del PP, está más cerca. "Solo saben hacer ruido. Embarrar es lo único que saben hacer", denuncia un máximo mando de la dirección socialista.

Las elecciones del 19-J, no obstante, abrirán algunas puertas. Y hay quien advierte, en privado, de que "nadie en el PSOE está por encima de las siglas", una señal de que, llegado el caso, Sánchez tendrá que evaluar qué es lo mejor para que el partido resista en la siguiente contienda electoral.

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Tendrá margen, no obstante, porque por ahora en Ferraz no contemplan la posibilidad de sumar, a las autonómicas y municipales de mayo de 2023, la convocatoria de generales. Se rechazó el 'superdomingo' en 2019 y se vuelve a rechazar ahora. También se descarta por completo que el PSOE, "un partido con más de 140 años de historia", firme una coalición preelectoral con Yolanda Díaz como tándem. La formación acudirá a las legislativas, pues, en solitario.

Un año en política es más que una eternidad. Máxime cuando en una semana las cartas se repartirán de nuevo en los importantes comicios del 19-J. Urnas que no pintan bien para el PSOE, aunque sigue confiando en la activación de su electorado, en la remontada.