Juicio en Barcelona

Un preso acusa a un funcionario de utilizarlo como "saco de boxeo"

  • El fiscal reclama más de cuatro años de prisión por presuntas torturas para el empleado de la cárcel de Brians-2

Centro penitenciario de Brians 2, en Sant Esteve de Sesrovires.

Centro penitenciario de Brians 2, en Sant Esteve de Sesrovires.

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El Periódico

La Fiscalía de Barcelona ha solicitado este miércoles cuatro años y dos meses de cárcel para un funcionario de prisiones acusado de torturar a un interno, al que asestó presuntamente varios puñetazos y amenazó si contaba algo, en la cárcel de Brians 2 de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona). donde cumplía condena en 2016, informa Efe. Según el interno S. B., el imputado le agarró violentamente para echarle del despacho, y ha precisado que tras cogerlo "le utilizó como saco de boxeo", puesto que le asestó varios puñetazos en el pecho y le dijo: "ya hablaremos".

En su declaración, el funcionario, M. A. C., ha negado que pusiera la mano encima al interno, S. B., al asegurar que lo único que hizo fue pedirle que se detuviera cuando este se dirigía al despacho de los funcionarios junto al comedor donde se había desprendido el techo por una fuga de agua. "Actué con rapidez, pero no es cierto que lo agrediera, nunca he agredido a ningún interno", ha explicado el acusado, al insistir en que únicamente le hizo "una señal de stop". Defendió que actuó siempre de acuerdo con el protocolo.

La víctima, por su parte, ha declarado que al advertir que el techo del despacho de funcionarios del comedor cedió como consecuencia de una fuga se dirigió a la zona y fue cuando, según su relato, el acusado le cogió por el pecho, le asestó varios puñetazos y le dijo: "ya hablaremos".

Como un "sheriff superior"

S. B. ha asegurado que a raíz de los hechos sufrió de estrés, "lloraba", aunque no acudió a que le viera un médico tras la supuesta agresión al apreciar que la gravedad de los hechos no lo requerían, por lo que no existe ningún parte de lesiones. Además, ha destacado que la actitud del funcionario era despótica, con un supuesto trato vejatorio a los presos, y ha subrayado que le llegó a llamar "violador, abusador de niños, violador de niños". "Él está ahí como 'sherif' superior", ha dicho.

S. B. también ha explicado que, como estaba cumpliendo condena por un delito sexual, el presunto autor se acercó a su celda y le amenazó con que si contaba algo de este hecho u otros anteriores le acusaría de haber abusado de su compañero de celda. Preguntado sobre por qué no presentó ninguna instancia formal para denunciar lo sucedido, ha alegado que tenía miedo de sufrir represalias, y que este funcionario era conocido por el trato vejatorio a los presos.

Investigación de los Mossos

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El caso llegó a investigarse a raíz de que la víctima habló de lo sucedido con sus padres, que denunciaron los hechos ante la misma cárcel. Fue a partir de ahí que los Mossos se hicieron cargo de la investigación. Uno de los agentes que realizó el informe ha testificado que, a partir de declaraciones que tomaron, "se observó un trato discriminatorio al respecto de los internos", menoscabándolos, y diciéndoles que eran "diarrea", que eran "violadores".

Sobre las cámaras en el comedor, ha manifestado que no se pudieron rescatar las imágenes, puesto que la prisión se enteró un mes más tarde de los hechos y ya había procedido al borrado de las grabaciones. De los testigos, solo otro preso que estaba en el lugar ha asegurado haber visto como el funcionario había arremetido contra S. B. de forma violenta, cogiéndole del cuello, pero sin hacer mención de la agresión que sí que declaró durante la instrucción del caso. Una cuestión que ha aprovechado la defensa del acusado en los informes finales para destacar que, salvo un único testigo, no hay más pruebas que avalen la acusaciones de malos tratos contra M. A. C.