En 2027

Barcelona quiere que los plátanos no superen el 15% del total de árboles de la ciudad

  • El ayuntamiento propone reducir la extensión de esta especie en los próximos cinco años

  • Los ejemplares serán sustituidos por almeces, sófora, cinamomo o tipuanas

 Arboles plataneros en el Paseo de Gracia. 

 Arboles plataneros en el Paseo de Gracia.  / ALVARO MONGE

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El Periódico

El Ayuntamiento de Barcelona se ha propuesto reducir la extensión de los plátanos de sombra: una especie que, hoy por hoy, suma más de 47.000 ejemplares en la ciudad y que muchos conocerán por su polen (y las alergias que provoca). Según recoge la nueva estrategia de arbolado de Barcelona, en los próximos cinco años los plátanos no deberán superar el 15% del total de árboles de la ciudad. El objetivo, evitar que una eventual plaga pueda acabar con el verde de la metrópolis.

Según explica el jefe del Área de Arbolado de Barcelona, Joan Guitart, el plátano es la única especie en la ciudad que supera dicho límite de extensión. Para reducir su huella, pues, habrá que reducir el número de estos árboles y, a su vez, aumentar la cantidad de otras especies en la ciudad. En términos generales, los registros indican que Barcelona ha pasado de 150.000 árboles en el 2000 a 206.000 en 2022.

Guitart, en una entrevista con Europa Press, ha explicado que las obras en curso (como las de la unión del tranvía por la Diagonal) provocarán un descenso "importante" de plátanos en Barcelona, que se sustituirán por almeces, sófora, cinamomo o tipuanas, entre otros, como ha pasado en otras transformaciones urbanísticas, como la construcción del 22@, donde muchas calles "eran todo plátanos".

Mala fama

Hablando de la reputación de estos árboles, Guitart ha sostenido que, como los plátanos son ahora la especie mayoritaria en Barcelona, "parece" que genera más rechazo entre la ciudadanía por las molestias que causa entre la ciudadanía. Especialmente entre los alérgicos. El responsable del Área de Arbolado ha insistido en que, de acuerdo con los profesionales de la medicina, el fruto del plátano que sale a mediados de abril y mayo no es alergénico, sino que lo que puede generar alergias es el polen, de un color entre amarillo y verde.

Esta polinización, visible por su característico color marrón, queda suspendida en el aire cuando llueve poco, como pasa actualmente, mientras que "si tienes días de lluvia, vas lavando todo este polen y se va yendo", matiza el experto.

Pero pese a la mala fama de este árbol, Guitard ha defendido sus funciones durante todo el año: capturar dióxido de carbono y liberar oxígeno, refrescar el ambiente, mitigar la temperatura de las calles y capturar partículas de contaminación PM10.

Eixample y Sant Martí

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Hoy por hoy, nuena parte de los plátanos de Barcelona se sitúan en los distritos del Eixample y de Sant Martí, donde más se está trabajando para reducirlos. Esto se debe a que cuando estas zonas empezaron a urbanizarse, a raíz del plan Cerdà, "solo se producían plátanos". Lo mismo ocurrió en otras ciudades europeas como Londres o París, donde esta especie también está ampliamente extendida.

Guitart ha admitido que este árbol no es "tan óptimo" como hace 150 años debido al cambio en las condiciones climáticas, porque llueve con menos frecuencia, con lluvias más intensas, y la temperatura es un poco más alta. Además, el agua no llega igual a los árboles porque no se infiltra por las calles como entonces, cuando la mayoría de vías estaban adoquinadas y la capital catalana recibía el sobrenombre de 'Can Fanga', recuerda Guitart.