Geometría variable

Pere Aragonès responde con guante de seda las críticas de sus posibles 'socios' para los presupuestos del 2023

  • El 'president' reclama a Illa para que interceda ante el Gobierno y reactiva la mesa de diálogo

El president de la Generalitat, Pere Aragonés, a su llegada al Parlament el pasado 28 de abril.

El president de la Generalitat, Pere Aragonés, a su llegada al Parlament el pasado 28 de abril. / EFE / Quique García

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Con la ley del catalán en las aulas, mediante pacto con el PSC y los 'comuns', en el zurrón, diríase que el 'president Pere Aragonès ya otea en el horizonte el próximo escenario donde tendrá que recurrir a la geometría variable para tirar adelante. Ya en las inmediaciones de los primeros contactos sobre los presupuestos de la Generalitat para 2023, actualmente el Govern está ya estudiando los números, Aragonès encajó las aceradas críticas de la CUP y de los 'comuns' a su primer año al frente del Govern y respondió con guante de seda, sin querer arañar ningún puente que tenga que llegar en buen estado a otoño.

De hecho, el tono y la pausa, la empatía incluso, la extendió el republicano a sus socios de verdad, los de Govern. Orilló, para no confrontar, la pregunta del portavoz de Junts Albert Batet, quien le requirió la creación de un comité estratégico, de un 'sanedrín', del independentismo para "consensuar" el plan b a una mesa de negociación "que ha sido un fracaso".

En ERC, toda propuesta de Junts en este campo genera urticaria, por cuanto consideran que solo persigue diluir el poder del 'president' en favor de otros, por ejemplo, del 'expresident' Carles Puigdemont. Asimismo, estas iniciativas posconvergentes siempre ponen un ejemplo, la "coordinación en Madrid" que igualmente ponen los pelos de punta en ERC. Porque sus 13 diputados en el Congreso, decisivos, superan los cuatro, inocuos para Pedro Sánchez, de Junts.

La agenda de Foment

La CUP, que votó la investidura de Aragonès, y los 'comuns' con quién el Govern sacó adelante los presupuestos del 2022 suspendieron la obra de Govern en este primer año de funcionamiento. Ambos apelaron a la supuesta querencia de Aragonès a los "macroproyectos". La líder de En Comú Podem, Jéssica Albiach, lanzó incluso un aviso: "En breve tendremos la segunda reunión de coordinación y balance de los presupuestos [los del 2022]. La primera no fue muy bien...esperemos que ello cambie". Aragonès, conciliador, respondió que al Executiu "le gusta evaluarse y estoy seguro de que llegaremos a grandes acuerdos en este Parlament".

Igualmente dura fue la CUP. Acusó Xavier Pellicer a Aragonès de haber llevado a cabo una agenda ajena al pacto de investidura con ellos, cuando no opuesta y centrada, también, en los "macroyectos, como el Hard Rock, el aeropuerto de El Prat y los JJOO, entre otros". La agenda, concretó, de "Foment del Treball y el Círculo de Economía". El 'president' aguantó el chaparrón y termino su intervención con un "espero compartir con ustedes la búsqueda" de herramientas para la gestión del día a día.

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Con el líder del PSC, Salvador Illa, Aragonès presumió, directamente, de su gestión de la geometría variable. Le pidió el exministro una mesa de diálogo entre partidos catalanes y respondió el 'president' que una mirada a lo sucedido en este año basta para calibrar "que el diálogo en Catalunya se está produciendo. Se refería, Aragonès, a la investidura con la CUP; los presupuestos con los 'comuns'; la renovación de cargos con el propio PSC y, para cerrar este 'in crescendo', el pacto por el catalán con posecosocialistas y socialistas".

A cambio, el jefe del Executiu reclamó a Illa, "usted que puede", que "intercediera para que el Gobierno del Estado" se tome en serio el diálogo para la resolución del conflicto político en Catalunya.