Salud

Estos son los mayores problemas de salud del rey Juan Carlos a su avanzada edad

El rey emérito, Juan Carlos I, homenajeado en el 40º Aniversario de la Constitución.

El rey emérito, Juan Carlos I, homenajeado en el 40º Aniversario de la Constitución. / CORTO DE LA TORRE / AFP

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El Periódico

El rey emérito lleva fatal que se especule con su salud. Lo demostró en 2011 cuando, después de anunciarse que iba a ser intervenido de la rodilla, una periodista le preguntó cómo se encontraba: "Fatal, fatal. Lo que os gusta es matarme y ponerme un pino en la tripa todos los días en la prensa", respondió, visiblemente molesto. La frase dejó descolocados a los periodistas que acostumbran a encontrarse con un Juan Carlos campechano y bromista.

El rey hace todo lo posible por cuidarse. Periódicamente se hace tratamientos antiedad y lleva unos exhaustivos controles médicos. Pero no se puede luchar contra los achaques propios de la edad: tiene 84 años y el paso del tiempo no perdona.

A lo largo de los últimos años, y desde que se exiliase en Abu Dabi, son muchos los sustos que nos ha dado el rey Juan Carlos. En sus 83 años de vida, el padre de Felipe VI ha pasado más de 20 veces por quirófano: un nódulo en el pulmón, un carcinoma, sus numerosos problemas en la cadera, y achaques en el corazón son algunos de los achaques que le han llevado a debilitarse enormemente en la última década. Sin olvidar la rotura de la cadera en Botswana que precipitó su abdicación.

En 1981, tras jugar un partido de squash con Manolo Santana, el jefe del Estado se golpeó contra una puerta de cristal y sufrió diversas heridas. La más grave fue un corte en el nervio radial por el que tuvo el brazo izquierdo escayolado durante un mes.

Uno de sus deportes favoritos, el esquí , ha sido una fuente de lesiones. En 1983, el Monarca sufrió una caída en la estación de esquí de Gstaad (Suiza) que le provocó una fisura en la pelvis y que le obligó a estar un mes en la cama y a llevar un corsé pélvico. Dos años más tarde fue intervenido en Barcelona para extirparle una fibrosis que se le había formado.

En 1991, en Vaquèira Beret (Vall d'Aran), un esquiador derribó de forma involuntaria a Juan Carlos, que se fracturó la tibia derecha. El Rey fue operado en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid y tuvo que llevar muletas durante cuatro meses. Es la misma rodilla en la que le acaban de colocar una prótesis. El jefe del Estado, que deberá llevar muletas dos o tres semanas, presumió de ellas a su salida de clínica. Tienen claxon y luces incluidas, cuestan 120 euros y ya se han agotado en las tiendas.

En 1995, un mes antes de la boda de la infanta Elena, el soberano tuvo una fisura en la muñeca derecha tras resbalar en una placa de hielo cuando regresaba de esquiar en Candanchú. El Rey fue escayolado y acudió con el brazo vendado al enlace de su hija mayor en Sevilla.

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Las horas que pasaba de pie en las audiencias de la Zarzuela le han pasado factura a las piernas. En el 2001 fue intervenido en Barcelona para eliminar unas varices en la pierna derecha.

El problema más importante de salud del Monarca fue la intervención para extraerle un nódulo del pulmón. Juan Carlos entró en quirófano el 8 de mayo del pasado año en el Hospital Clínic de Barcelona. La operación permitió descartar la existencia de células malignas y el Rey fue dado de alta a los dos días, para continuar con su recuperación en la Clínica Planas durante 10 días más. En septiembre del mismo año, la Casa del Rey comunicó que estaba"totalmente recuperado de su enfermedad". Además de las diferentes operaciones, el Monarca ha tenido otros percances menores, como un golpe en el ojo que sufrió durante una cacería y un herpes que le obliga a dejarse barba de vez en cuando. También usa audífonos para paliar los problemas de audición que sufre desde los años 90.