Comunidad Valenciana

La salida de Marzà hacia el partido aleja a Oltra del control sobre Compromís

El conseller saliente tomó la decisión sin consultar a la vicepresidenta y liderará la posición orgánica de Més en las alianzas electorales

La salida de Marzà hacia el partido aleja a Oltra del control sobre Compromís
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Carlos Alós | @carlosalos1

Medio en broma medio en serio, la vicepresidenta y lideresa de Compromís, Mónica Oltra, ha refutado varias veces ante los periodistas que maneje las riendas y tenga el control sobre Compromís, una coalición de funcionamiento complejo con tres partidos y un número aún más elevado de sensibilidades, corrientes internas y espacios críticos. "Lideresa es mucho decir", se le ha escuchado. En más de una ocasión y en pocos días. Hay elementos que parecen darle la razón. Compromís empieza a ser una coalición cada vez más alejada del control de Oltra.

El principal partido en la coalición, Més, que no es el de la vicepresidenta, hace tiempo que hace su camino. Y la forma en que se ha producido la salida del Consell de Vicent Marzà lo ha vuelto a evidenciar. La dimisión se ha producido a iniciativa del hasta este lunes conseller después de siete años y se ha acordado en el seno de su partido, Més. La vicepresidenta fue informada horas antes de hacerse pública. Marzà ha preferido salir con el resto de cambios que han afectado a los consellers socialistas. «Es bueno hacerlo conjuntamente, somos un único gobierno», dijo Marzà, que habría rechazado dilatar su salida.

Oltra mantiene su ascendencia sobre la coalición, donde se le considera el principal activo electoral, pero su influjo no es el de antes. Hace unos años, con Oltra fuerte, Marzà no hubiera salido del Consell sin contar con su beneplácito. Ahora, la decisión la ha tomado Marzà con los suyos y el resultado está a la vista. De alguna forma, el conseller le debía el cargo que alcanzó en 2015, cuando no era la primera opción. Pero con el titular de Educación de salida desde hace meses, las ligaduras se han ido desvaneciendo.

En la misma proporción al desgaste de Oltra por su situación judicial, cerca de la imputación, Més busca fortalecerse. Su secretaria general, Àgueda Micó, advertía el día de la salida de Marzà que las elecciones se ganan con estructura orgánica, no con hiperliderazgos.

Y que el conseller saliente no se descarte para una posible candidatura le sitúa en dirección a 2023. Pero la suya podría ser más una operación a medio plazo. Marzà no ha cumplido los 40 y su recorrido político se presume amplio. Es el referente de Més y su capital político, indiscutible. Pero nadie en el antiguo Bloc lo ve en el escenario de medirse a Oltra en unas primarias autonómicas. Ni a él ni a Joan Baldoví, que es la bala en la recámara de Més ante un hipotético escenario de sustitución urgente.

El derecho a decidir

La posición oficial de Més es que Oltra se ha ganado el derecho a decidir si quiere liderar o no la futura candidatura de Compromís. Así lo repiten sus responsables.

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Pero el hasta ahora conseller ha lanzado frases que pueden entenderse como un mensaje: "Es bueno naturalizar los cambios". "Yo sólo puedo hablar de mí". "Cada uno toma sus decisiones, las personas pasamos". Oltra ha negado dos veces que la salida de Marzà le suponga presión. Pero hay frases con intención.

Además, Marzà se va al partido para trabajar por una alternativa más potente del valencianismo, por lo que tutelará las posibles alianzas. Més ya se impuso en 2019 en el debate sobre coaliciones electorales en favor de Más País, frente a las preferencias de Oltra por Podemos. Esa marca ha entrado en declive y la vicepresidenta muestra desde hace tiempo sintonía con Yolanda Díaz. Pero Més ya ha hecho camino con un frente propio que podrá unirse al otro o habrá que ver.