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Sánchez comparecerá la última semana de mayo por el espionaje a independentistas

El PSOE no descarta que el debate del estado de la nación se celebre en julio

Sánchez comparecerá la última semana de mayo por el espionaje a independentistas
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Ángel Alonso Giménez
Ángel Alonso Giménez

Periodista

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El presidente del GobiernoPedro Sánchez, comparecerá durante la última semana del mes en el pleno del Congreso para facilitar la información disponible y publicable acerca de los casos de espionaje a dirigentes independentistas, y en general, sobre la crisis provocada por el sistema Pegasus. Tras esta intervención en una sesión monográfica, hará dos más a lo largo del mes de junio, una para explicar las nuevas relaciones abiertas con Marruecos y otra en el marco del debate sobre el estado de la nación. El PSOE ha informado sobre el plan de su líder en el día en que ha decidido la destitución de la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

El anuncio lo ha hecho el portavoz del grupo socialista, Héctor Gómez, en rueda de prensa en el Congreso. La Junta de Portavoces, unas horas antes, analizó la comunicación enviada por el Ejecutivo, la de la comparecencia por el espionaje el 24, el 25 o el 26 de mayo. Ningún grupo se ha negado porque, de hecho, esta propuesta del Ejecutivo obedece a un acuerdo en bloque de toda la oposición, forjado la semana pasada. El presidente está obligado, por tanto, a comparecer y aclarar la posición de su gabinete acerca de los casos de espionaje conocidos, todos por ese software de origen israelí, de gran facilidad para entrar en los móviles de los espiados y capturar la información que contenga.

También está obligado a comparecer con la finalidad de explicar la nueva etapa de relaciones España-Marruecos que se ha iniciado a raíz del viraje dado en el conflicto del Sáhara Occidental y la posterior visita oficial del presidente al país vecino. Control migratorio, acuerdos pesqueros... Son algunos de los resultados que han ido trascendiendo desde entonces, si bien la oposición demanda más información.

Por tanto, Sánchez había acumulado dos comparecencias a las que no podía negarse, si bien la potestad para proponer las fechas es de su gabinete. La decisión no se ha hecho esperar. Este mismo martes ha transmitido la intención de fijar la sesión monográfica por el espionaje entre los días 24 y 26 de mayo. Además, Gómez ha aportado dos claves de relevancia: que la decisión del presidente no es la habitual de ocasiones anteriores, cuando acumulaba los motivos por los que acudir al Congreso en una sola sesión, y que el debate del estado de la nación no corre peligro. Lo habrá.

El debate más esperado

En la dirección socialista está asumido que, a pesar de las muchas complicaciones del calendario, ese formato de debate, que lleva siete años sin celebrarse, no puede postergarse mucho más. Se especula en las filas del PSOE no tanto con la posibilidad de aparcar el evento como de aplazarlo al periodo extraordinario de julio. Ello requeriría la petición a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para que lo fijara fuera del periodo ordinario de sesiones, que suele pactarse de antemano.

Junio se ha vuelto un mes difícil en cuanto a fechas. Las elecciones andaluzas del 19 de junio ha propiciado que esa semana haya quedado sin actividad parlamentaria, tal y como acordó la Junta de Portavoces hace siete días y es habitual en la Cámara cuando hay comicios. La cumbre de la OTAN prevista para finales de ese mes tampoco facilita la convocatoria. Las quinielas sitúan la fecha, por tanto, en la primera quincena de junio, y si no, en julio.

Sin embargo, Gómez ha sido tajante: tanto la comparecencia sobre las relaciones con Marruecos como la del debate del estado de la nación tendrán lugar "dentro del periodo de sesiones", esto es, antes del 30 de junio.

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Asimismo, dentro de las filas del PSOE, se enmarca esta voluntad de Sánchez de hacer tres comparecencias de exigencia en mes y medio en un intento por recuperar la batuta política. La crisis que ha estallado a raíz de las infecciones en los móviles de más de 60 dirigentes independentistas (de los que el CNI ha reconocido sólo una veintena) ha zarandeado al Gobierno, no sólo porque ha abierto una grieta entre el Partido Socialista y Unidas Podemos, sino porque ha empujado a ERC a encarecer mucho su eventual respaldo. Aunque la legislatura, por aritmética no tiene por qué peligrar si Esquerra finalmente rompe con el PSOE, ya que sigue habiendo margen en otros partidos progresistas, sí que la agenda legislativa se complicaba.

Decidida la destitución de Paz Esteban al frente del CNI, en el PSOE creen que ese paisaje político tan enmarañado debe empezar a aclararse. Sánchez quiere recuperar la iniciativa. Para empezar, prevé protagonizar y capitalizar tres comparecencias muy diferentes en el pleno del Congreso.