¿Qué sabemos y qué no sabemos del 'CatalanGate', el espionaje con Pegasus al independentismo?

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¿Qué sabemos y qué no sabemos del 'CatalanGate', el espionaje con Pegasus al independentismo?

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Daniel G. Sastre
Daniel G. Sastre

Periodista

Especialista en política catalana y española

Escribe desde Barcelona

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Una noticia alteraba el sosiego matinal del último lunes de Pascua: 'The New Yorker' publicaba que más de 60 políticos independentistas catalanes habían sido espiados en los últimos años. En la mayoría de casos se había utilizado el programa Pegasus, que una empresa israelí vende a los gobiernos interesados en perseguir a delincuentes, o controlar a la disidencia. El sistema permite extraer el contenido de un teléfono, acceder a sus textos e imágenes y activar su cámara y micrófono como elemento de vigilancia. Dos semanas después, el 'Catalangate' se convertía en el 'Spanishgate' con la denuncia del Gobierno de que Pedro Sánchez y Margarita Robles también fueron espiados.

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Quiénes son los espiados

La lista publicada por The Citizen Lab, un grupo de investigación multidisciplinar vinculado a la Universidad de Toronto, y luego recogida por 'The New Yorker', incluye a 67 políticos y dirigentes sociales independentistas. Los teléfonos de 63 de ellos habían sido infectados con Pegasus, y otros cuatro con Candiru, un programa similar. En el listado hay muchos nombres ilustres, empezando por el 'president' Pere Aragonès y sus tres predecesores en el cargo: Quim Torra, Carles Puigdemont y Artur Mas. También están el 'vicepresident' Jordi Puigneró; Laura Borràs, presidenta del Parlament; cuatro eurodiputados independentistas; dos concejales del Ayuntamiento de Barcelona (Ernest Maragall y Elsa Artadi); los líderes de la ANC y Òmnium, Elisenda Paluzie y Marcel Mauri; y hasta 11 miembros de Junts, 12 de ERC, 4 de la CUP y uno del PNC.

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Cuándo se les espió

Los ataques de Pegasus se produjeron entre los años 2017 -cuando tenían lugar los momentos álgidos del 'procés', con el referéndum del 1-O o la declaración de independencia frustrada- y 2020. Excepto las incursiones que se hicieron en el teléfono de Jordi Sànchez, exlíder de la ANC y actual dirigente de Junts, la mayoría de infecciones tuvieron lugar en los años 2019 y 2020.

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Las explicaciones del Gobierno

Visiblemente incómodo con el asunto, el Gobierno ha ofrecido pocas explicaciones de primera mano sobre el espionaje. Una información de 'El País' aclaraba que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sí espió a líderes independentistas, pero que lo hizo de manera individualizada, no indiscriminada, y siempre bajo control judicial. Citaba fuentes próximas al servicio secreto español, que también cuestionaban el rigor del estudio realizado por Citizen Lab. El miércoles, en el Congreso, tanto Pedro Sánchez como la ministra de Defensa parecieron admitir el uso de Pegasus. Margarita Robles sublevó al independentismo cuando dijo: "¿Qué tiene que hacer un Estado, qué tiene que hacer un Gobierno cuando alguien vulnera la Constitución, cuando alguien declara la independencia?.

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La reacción del independentismo

El presidente de la Generalitat ha mostrado una indignación creciente con respecto al escándalo. Primero, en una comparecencia pública, anunció que "congelaba" las relaciones con el Gobierno. Pero eso no bastó a sus socios de Junts ni a la CUP, que desde el primer momento recelan de la mesa de diálogo entre el Ejecutivo y la Generalitat y que ven en el 'Catalangate' un mecanismo para acabar con ella. Junts y CUP pidieron en el Parlament el miércoles que el Govern sea contundente con Sánchez. "No se puede continuar dando apoyo a este Gobierno que vulnera derechos", dijo el diputado posconvergente Albert Batet. Bajo esta presión, Aragonès pidió insistentemente la dimisión de la ministra de Defensa, o que Sánchez la destituya.

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Las consecuencias políticas

Aragonès lleva desde el principio exigiendo una respuesta al Gobierno. Ante la tibieza de Sánchez, el 'president' advirtió que estaba en juego el pacto de investidura, que ha servido al Ejecutivo para sacar adelante la mayoría de sus proyectos estrella esta legislatura. "En gobiernos de nuestro entorno europeo, un caso de estas características llevaría quizás a la caída de algunos miembros del gobierno, y si no se da una respuesta adecuada, del conjunto del gobierno", dijo en una entrevista.

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Las derivadas del caso

En la información de 'The New Yorker', el consejero delegado de NSO -la empresa israelí que desarrolla Pegasus-, Shalev Hulio, explicaba que «casi todos los Gobiernos de Europa» utilizan sus herramientas. Pero también podrían haber llegado a las cloacas policiales españolas. EL PERIÓDICO publicó hace unos días que un intermediario de Pegasus facilitó un sistema de espionaje a la cúpula policial de Mariano Rajoy, y pactaron que la entrega del material que permitía irrumpir en los teléfonos móviles se realizara en un hotel de Barcelona, según la documentación incluida en una denuncia que presentó el exjefe de Asuntos Internos Marcelino Martín-Blas.

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