Las repercusiones del 'Catalangate'

El Gobierno cree que puede aguantar hasta 2023 pese a la crisis con ERC

  • Los socialistas esperan poder “reconducir” la tensión con los republicanos pronto, pero estiman que, en cualquier caso, la legislatura no corre “riesgo” ahora mismo

  • La gran bombona de oxígeno de Sánchez son los Presupuestos de 2022, que podría prorrogar para el año próximo y le permitirían resistir hasta el final

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, hombre fuerte del Ejecutivo e interlocutor con la Generalitat de Catalunya, durante el pleno del Congreso del pasado 28 de abril de 2022.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, hombre fuerte del Ejecutivo e interlocutor con la Generalitat de Catalunya, durante el pleno del Congreso del pasado 28 de abril de 2022. / DAVID CASTRO

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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Marisol Hernández
Marisol Hernández

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La crisis es grave, la legislatura ha arribado a un punto de inflexión, pero no se respira, al menos por ahora, un ambiente de ruptura total ni de clima preelectoral. Partiendo de la base de que el Gobierno aspira a poder “reconducir” la tensión con ERC en las próximas semanas —la gran pregunta es si lo conseguirá—, la tesis que se mantiene en la Moncloa y en la cúpula del PSOE es que se podrá completar el mandato cuando Pedro Sánchez tenía previsto, a finales de 2023. “Sin duda, llegaremos”, resume un alto mando del partido, en la misma línea que otros de sus compañeros. El líder socialista tiene una gran herramienta a su favor: ya dispone de unos Presupuestos aprobados que podría prorrogar para el año próximo. 

Los republicanos han propinado dos golpes muy duros al presidente en poco más de dos meses, rechazando a la convalidación de dos decretos leyes capitales. El 3 de febrero, la reforma laboral, salvada por un voto por error de un diputado del PP. El pasado jueves, el plan de choque a la guerra de Ucrania, aprobado gracias a EH Bildu. Sin embargo, el contexto es muy diferente. Ahora no se trata de una diferencia de enfoque o de discrepancia con la medida planteada por el Ejecutivo, sino de un castigo que es respuesta a lo que el independentismo entiende como una falta de reacción contundente ante el presunto espionaje de más de 60 dirigentes y activistas soberanistas a través, principalmente, del programa israelí Pegasus. ERC advirtió el jueves de que aquel ‘no’ era un “primer aviso” a Sánchez. 

Este viernes, la secretaria general adjunta y portavoz del partido, Marta Vilalta, instó al presidente a "moverse" para reconstruir las confianzas con el separatismo, porque el lazo ha quedado "muy tocado y muy debilitado". Y aunque el Ejecutivo logró "salvar el decreto", aún "quedan muchas votaciones" en esta legislatura. Tono duro, sí, pero no divorcio total. A su vez, el portavoz de la dirección del PSOE, Felipe Sicilia, negó que hubiera "crisis" por el supuesto espionaje en el Gobierno, aunque sí admitió una "preocupación que es lógica", ante la que el bipartito ha dado una respuesta "clara y decidida".

Vilalta urge a Sánchez a "moverse" para reconstruir las confianzas dañadas, ya que la relación ha quedado "muy tocada y debilitada", pero no rota. Sicilia dice que no hay "crisis", pero admite "preocupación"

Tras una semana de creciente tensión, las dos partes llegan, ‘a priori’, a un valle forzado por el parón del Primero de Mayo. En la Moncloa señalan que no se prevén más gestos hacia los republicanos y que el siguiente paso debiera ser la comisión de secretos oficiales. El órgano, desbloqueado en este último plano, se reunirá esta semana próxima, probablemente, para que comparezca la directora del CNI, Paz Esteban. En el equipo del presidente creen que esa cita servirá para despejar dudas —"aclarar todo", dijo Sicilia—, pero ERC pide una investigación "hasta el fondo" de la "guerra sucia" contra el independentismo, y exige dimisiones. Ya ha apuntado a la ministra de Defensa, Margarita Robles, por “justificar” los seguimientos en 2019, cabeza que el presidente no piensa ceder

Los republicanos no dan por concluido el apoyo parlamentario al PSOE. Y el PSOE, por su parte, quiere seguir contando con ellos como socios. Ese doble dato, junto al hecho de que el Govern haya restringido “al mínimo” las relaciones con el Gobierno, sin romper por completo, permiten ver que pervive un débil hilo entre Madrid y Barcelona. Nada que ver con lo que ocurrió en febrero de 2019, cuando el diálogo se quebró y ERC tumbó el proyecto de Presupuestos, por lo que Sánchez convocó elecciones anticipadas para el 28 de abril. 

Canales “abiertos 24/7”

Ahora, los canales de comunicación “siguen abiertos 24/7”, subrayan a este diario en la Moncloa. La convicción de que se podrá enderezar la interlocución con la Generalitat, pues, es total. Varios ministros se muestran también “seguros” de que la relación se recompondrá. Cueste más o cueste menos, no obstante, no hay sensación de que la pretensión de Sánchez de llegar a finales de 2023 haya saltado por los aires. “Terminaremos la legislatura, no lo dudes”, afirma un destacado miembro del Gabinete. “No está en riesgo… aunque ERC es ERC —expresa con la cautela debida un cargo de la Moncloa—. Al final, los acuerdos concretos [sobre iniciativas] son más fáciles que los generales. ‘Policies over politics’. O sea, que prevalecerán las políticas (con minúscula) sobre la Política (con mayúscula). 

Yolanda Díaz, indican fuentes próximas, también creen que no se precipitarán las generales por el choque actual con ERC

Y aunque los republicanos se muevan sobre otras coordenadas, por la vinculación de muchas de sus decisiones a la evolución del diálogo sobre Catalunya, en el Gobierno se recuerda que opera la geometría variable. De facto. La reforma laboral salió gracias a Cs, el decreto anticrisis por Bildu. En suma, que el Ejecutivo confía en ir componiendo mayorías distintas en función de sus proyectos. También fuentes próximas a Yolanda Díaz, referente de Unidas Podemos en la coalición, creen que no hay “riesgo” de que se precipite el final de la legislatura por la crisis por el ‘Catalangate’. 

Pero la gran bombona de oxígeno del Ejecutivo son los Presupuestos del Estado para 2022. Sánchez y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, siempre han defendido que no serían los últimos de la legislatura. Si ERC pone más distancia aún, y no hay suma alternativa, el presidente deberá calibrar si prefiere llevar el proyecto de ley al Congreso, a riesgo de ser tumbado —una derrota política contundente que deja muy debilitado al Ejecutivo—, o bien no lo presenta para no llevarse la bofetada. Aunque fuentes de la Moncloa sostienen que hasta para los republicanos pueden ser muy apetecibles unas nuevas cuentas, a pesar de que en Catalunya no habrá elecciones autonómicas. "Pero sí municipales", recuerdan, e "igual les interesa que haya nuevos proyectos en los municipios en los que gobiernan".

El porqué de 2023

La decisión no está tomada. Es prematuro. Pero si no dispusiera de nuevos Presupuestos, Sánchez podría aguantar hasta final de mandato, ya que le bastaría con prorrogarlos de cara a 2023. Ese es el razonamiento que se escucha en la Moncloa, que incluso “en el peor escenario”, en el caso de que la relación con ERC no se recondujera, hay unas cuentas públicas aprobadas. 

En la Moncloa señalan que los acuerdos sobre políticas concretas siempre son más fáciles, y en todo caso cabe la geometría variable

El presidente siempre ha insistido en que tras años muy convulsos, es necesario volver a los hábitos democráticos, a las legislaturas de cuatro años. Por eso él mismo ha apuntado que pretende apurar su mandato, estirándolo hasta diciembre de 2023, el tope de lo permitido por la ley. Porque en el segundo semestre del año España asumirá la presidencia de la Unión Europea, un momento de foco máximo para el Gobierno, y porque el 31 de octubre la princesa Leonor cumplirá 18 años y deberá jurar la Constitución ante las Cortes Generales.

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Pero si por algo piensa Sánchez en agotar la legislatura es porque su esperanza reside en que la situación económica mejore y lleguen al bolsillo de los ciudadanos los efectos de los fondos europeos. Hoja de ruta ahora erosionada por la guerra en Ucrania, cuya duración y consecuencias son todavía una incógnita

Ante un momento de máxima incertidumbre, ha reiterado el presidente, hay que responder con “unidad”. Fuera de España y dentro. Pero ahora esa voluntad es una entelequia. Con el nuevo PP de Alberto Núñez Feijóo aún no han fraguado los pactos y la relación con el principal socio de investidura, ERC, pasa por su momento más crítico en toda la legislatura.