El laberinto catalán

Aragonès se reúne este jueves en el Congreso con los partidos espiados por el 'Catalangate'

  • El 'president' viajará a Madrid en plena tormenta por el espionaje masivo a políticos independentistas

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, esta mañana durante la inauguración de la fábrica de Wallbox.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, esta mañana durante la inauguración de la fábrica de Wallbox. / Ferran Nadeu

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Ángel Alonso Giménez
Ángel Alonso Giménez

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

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Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, se reunirá este jueves en el Congreso de los Diputados con representantes de los partidos que han sido espiados con el programa informático 'Pegasus': ERC, Junts, PDECat, CUP y EH Bildu. El encuentro, que comenzará a las 11.30 horas, se ha convocado en plena tormenta política por el bautizado como 'Catalangate', que de momento ha dejado en 'stand by' las relaciones entre los gobiernos central y catalán.

La cumbre de este jueves será el primer episodio de una presión que no va a cesar. . Ya la sola presencia, sin otros aderezos, de un 'president' en la sede de la soberanía española es llamativa. Y forzará, sí o sí, la atención de unos medios de cobertura estatal que parecen "más entretenidos en los negocios de Piqué que en el espionaje de ciudadanos por parte del Estado", apunta socarronamente una fuente del Palau de la Generalitat.

El Govern, y particularmente Aragonès, considera que, si se mantiene la presión, Pedro Sánchez se va a ver en un difícil trago, cuanto más ahora que ya aparecen informaciones que señalan que fue el CNI el que compró el programa espía Pegasus.

Resonancia internacional

Según interpreta esta fuente del Govern, "ellos [por el entorno socialista del Gobierno] creían que el eco del escándalo se diluiría en apenas 24 horas y el ruido se circunscribirla a los más allegados a Carles Puigdemont", explica una fuente del Palau de la Generalitat que subraya que el “perfil de Aragonès, nada hiperventilado" no ayuda a la salida fácil "por la gatera" del Gobierno.

Además, prosigue: "No hemos gesticulado como otros que piden la dimisión de hasta el 'sursum corda' a las primeras de cambio. Paso a paso y sin avanzar pantallas. Primero exigimos explicaciones. Y ya veremos".

Los republicanos siguen apostando por la caja de resonancia internacional. "Hemos recibido más peticiones de entrevistas de medios internacionales en un día que en el año que casi ya lleva Aragonès como 'president'", relata la voz y añade que el miércoles se llevaron a cabo cuatro y para este jueves están programadas cuatro más.

"Evidencia palmaria"

En una entrevista en RAC1, Aragonès ha considerado que hay una "evidencia palmaria" de que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) es responsable del espionaje a una sesentena de líderes independentistas, y ha vuelto a reclamar al Gobierno "transparencia y asunción de responsabilidades". El presidente catalán ha apuntado directamente a la inteligencia española al sugerir que "no hay que ser Sherlock Holmes para mirar al CNI". "Es una evidencia palmaria -ha añadido-. Si el CNI ha comprado el programario, si este solo puede venderse a estados... ¿qué otro servicio de inteligencia querría destinar millones de euros a espiarnos?".

Más allá de la reunión de este jueves, pero si con alguien confía en poder hablar "cara a cara" en algún momento es con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con quien ya ha mantenido contacto mediante mensajes de teléfono, en los que Aragonès le hizo llegar su malestar y Sánchez, según el 'president', le trasladó la "voluntad de reconducir la situación". "Pero eso se debe traducir en hechos", ha apuntado al respecto Aragonès.

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De hecho, ha explicado Aragonès, ambos debían coincidir este miércoles en un acto de inauguración de la empresa catalana Wallbox, ante lo que el presidente catalán le recordó que "no tendría sentido que con todo lo que estaba pasando, fuéramos al acto como si nada, por lo que era imprescindible que nos viéramos para tratar esa cuestión"; algo que finalmente no se ha dado porque Sánchez no ha viajado a Barcelona.

El jefe del Ejecutivo catalán ha admitido que la confianza entre ambos gobiernos está "muy dañada", por lo que "será muy difícil seguir confiando en un Gobierno que no da muestras de confianza" si no impulsa una investigación interna independiente y asume las responsabilidades que sean necesarias.

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