Aniversario del tropezón real

El rey Juan Carlos y Botsuana: 10 años de una manera de hacer y ocultar

El Rey posa con el propietario de Rann Safaris, frente a un elefante abatido durante una cacería en el año 2007.

El Rey posa con el propietario de Rann Safaris, frente a un elefante abatido durante una cacería en el año 2007. / RANN SAFARIS

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Pilar Santos
Pilar Santos

Periodista

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Ya han pasado diez años de uno de los episodios más trascendentales del reinado de Juan Carlos I que recogerán los libros de historia. El 14 de abril de 2012, la Zarzuela informó de que el entonces jefe de Estado se había roto la cadera derecha en una caída sufrida en Botsuana, donde estaba cazando elefantes. El revuelo fue significativo por varios motivos: el principal, porque el Monarca se había ido a un viaje de lujo mientras los españoles sufrían las consecuencias de los recortes que el Gobierno de Mariano Rajoy había aprobado para frenar el déficit; el segundo y más relevante para la vida de Juan Carlos I, porque España se enteró de que estaba acompañado de una mujer llamada Corinna Larsen. En cuestión de días los medios de comunicación publicaron que mantenía con ella una relación sentimental. En total, con algunos paréntesis, ambos se estuvieron viendo entre 2004 y principios de 2015.

“Corinna le apretaba, se veía en el papel de reina, pero él sabía que no podía ser su reina”, relata un antiguo asesor del monarca

“Abril de 2012 fue un mal mes para Juan Carlos I, pero para la historia con mayúsculas fue febrero de 2004, cuando conoció a Corinna. Esa fue su mayor desdicha”, afirma un amigo del monarca recordando la fecha que reveló la periodista Ana Romero en el libro ‘Final de partida”. Este amigo supo de la empresaria alemana cuando nadie todavía sabía. Esta fuente, que no quiere aparecer con nombres y apellidos en este reportaje, explica que durante los primeros años de relación, “hasta 2010”, Juan Carlos “fantaseó” con divorciarse de la reina Sofía y casarse con ella. “Corinna lo dejó en 2015. Poco aguantó después de la abdicación. Ya no le interesaba”, continúa.

“Todos los que estábamos alrededor del Rey y le queríamos un poco se lo decíamos: déjala, te va a joder la vida”, continúa. Y así ha sido. Las consecuencias de la relación y la ruptura siguen vivas y, en estos momentos, Juan Carlos I se enfrenta en Londres a una demanda civil presentada por su examante por acoso, seguimiento ilegal y difamación. Según Larsen, supuestos agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) le amedrentaron a la empresaria en Londres y Mónaco, entre 2012 y 2020, para que no dijera nada sobre Juan Carlos.

“Como un adolescente”

“Perdió el oremus. Se comportaba como un adolescente”, explica un antiguo asesor del exjefe del Estado. Sin apenas conocerse, Juan Carlos I se abrió en canal con él una tarde. “Yo estoy enamorado y soy el único español que no se puede divorciar”, le espetó hace ahora más de 10 años. “Corinna le apretaba, se veía en el papel de reina, pero él sabía que no podía ser su reina”, relata. "El Rey se preparó su retiro dorado con ella. Eso creo que son los 65 millones de euros que él le ingresó a ella", explica en referencia al ingreso que le hizo en el año 2012. La abdicación en Felipe VI fue en 2014.

“Yo estoy enamorado y soy el único español que no se puede divorciar”, le dijo el Rey a un asesor hace ahora más de 10 años

La relación con la empresaria alemana llevaba de cráneo a todos los trabajadores de la Zarzuela. Entre 2005 y 2009, cuando volvían de los actos oficiales, los coches llegaban a Palacio, pero al poco volvían a salir. El Rey se iba a dormir a la finca de la Angorrilla, que está en el monte del Pardo, cerca de la Zarzuela. Es una residencia que pertenece a los inmuebles “exclusivamente afectos” a la jefatura del Estado, una excusa que libró al Ejecutivo de Rajoy de dar más explicaciones en marzo de 2013, cuando se supo que Corinna había vivido algunas temporadas ahí con su hijo pequeño.

En aquellos años, los principales asesores del Monarca, encabezados por el jefe de la Casa del Rey, Alberto Aza, que ocupó ese puesto entre 2002 y 2011, intentaron convencer a Juan Carlos de las peligrosas consecuencias para la Corona de su relación con una persona con el carácter de Corinna. De aquellos años es la frase: “O la deja o lo deja [su cargo]”. Los colaboradores del monarca tuvieron contacto con ella en varios momentos. Incluso se llegó a quedar en la Clínica Planas para acompañarle en 2010 y 2011, cuando Juan Carlos I se operó de un nódulo pulmonar e hizo la recuperación de una intervención de rodilla.

La empresaria alemana llegó a quedarse con él en la Clínica Planas cuando fue operado en 2010 y 2011

El episodio de Froilán

Botsuana sacó a la luz pública a Corinna Larsen y con ella una manera de hacer y ocultar que puso en peligro a la Corona después del terremoto que ya había supuesto, en 2011, la investigación por corrupción del yerno del Rey, Iñaki Urdangarin.

“Tuvo especial mala suerte, porque en aquellos días de la cacería de abril de 2012 todos los españoles se preguntaban dónde estaba Juan Carlos I. Si no hubiera pasado lo de su nieto, quizás habrían podido disimular la caída en Botsuana”, recuerda el amigo del Rey. Se refiere a que, el 9 de abril, Froilán, hijo de Elena y Jaime de Marichalar, sufrió un accidente con una escopeta que estaba manejando. El niño, entonces de 13 años, se disparó en el pie derecho. Sus padres, su abuela, sus tíos Felipe y Letizia y sus primas Leonor y Sofía fueron a visitarle al hospital. ¿Dónde estaba el abuelo?

Juan Carlos I no aceleró su vuelta. Pese al accidente de Froilán y las preguntas sobre su paradero, siguió en Botsuana y volvió de urgencia cuando él se tropezó con un escalón a las cinco de la madrugada (fue la explicación de Zarzuela) y se rompió la cadera.

El equipo del monarca pensó que era necesario que el Rey se dirigiera a los españoles y les diera alguna explicación. Antes del salir del hospital grabó con los periodistas de TVE un vídeo disculpándose por la cacería de lujo.

Más explicaciones

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Con los años, Juan Carlos I ha pensado que ese gesto fue un error porque mostraba debilidad. Ahora, tras las múltiples informaciones contrastadas sobre su fortuna oculta, Pedro Sánchez cree que debe dar “explicaciones” a los españoles antes de volver a España de su autoexilio en Emiratos Árabes Unidos y así se lo ha pedido públicamente en varias ocasiones. En el entorno del exjefe del Estado no acaban de ver cómo puede hacer eso “un Rey”, “qué espera Sánchez”. “¿Una entrevista en horario de máxima audiencia?”, se preguntan fuentes de su entorno.

La frase que grabó entonces en el hospital y que ha quedado para la videoteca fue: “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”. El problema fue que volvió a ocurrir.