Congreso nacional de los populares

El PP catalán busca superar su fractura con la llegada de Alberto Núñez Feijóo

  • El nuevo presidente ofrece una segunda vida a Alejandro Fernández como líder para que reorganice el puzle catalán de cara al próximo ciclo electoral

Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia y candidato a liderar el Partido Popular en sustitución de Pablo Casado, durante el acto político protagonizado esta tarde en Barcelona, en el que estuvo acompañado por el presidente del PP de Catalunya, Alejandro Fernández.

Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia y candidato a liderar el Partido Popular en sustitución de Pablo Casado, durante el acto político protagonizado esta tarde en Barcelona, en el que estuvo acompañado por el presidente del PP de Catalunya, Alejandro Fernández. / EFE/ Andreu Dalmau

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Júlia Regué
Júlia Regué

Periodista

Especialista en información del Parlament de Catalunya, siguiendo la actualidad política catalana

Escribe desde Barcelona

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"No debes preocuparte por que el PP de Catalunya esté más o menos como tu pierna porque todo tiene solución si rehabilitamos, si trabajamos y si no nos damos por vencidos", espetó el futuro presidente nacional de los populares, Alberto Núñez Feijóo, al jefe de las filas catalanas, Alejandro Fernández, recién operado del tendón de la rodilla y agarrado a unas muletas para presentar al sucesor de Pablo Casado en Barcelona. 

Aquel 14 de marzo el PP catalán volvió a llenar todos los asientos –unos 650- en una conferencia que sirvió para pasar página y para sentar una nueva cátedra: el ‘procés’ se supera esgrimiendo gestión económica y no generando más confrontación, proclamó Feijóo. Y, para eso, dijo, el PP catalán tiene que ser “un punto de encuentro de toda la sociedad catalana libre”.

Para conseguirlo, recalcan desde la dirección, hay que superar internamente la operación de derribo a Fernández que planteó el exsecretario general, Teodoro García Egea, ungiendo al líder provincial en Barcelona, Manu Reyes, como alternativa y, después, reconectar con la nueva Génova, que bajo la batuta de Feijóo, promete mayor autonomía.  

Futuros movimientos

Fernández y la eurodiputada Dolors Montserrat estarán de su lado en la dirección. Pero las piezas del puzle catalán pueden moverse. El congreso está previsto en noviembre y el actual dirigente optará a la reelección. Ahora bien, su futuro puede pasar por las urnas catalanas como cabeza de lista o como candidato por Barcelona al Congreso. “Todavía es pronto”, remachan fuentes del partido, pendientes de que Feijóo marque el camino. Sea como sea, la llegada del líder gallego da una segunda vida a Fernández, cercado por los escuderos de Casado que le querían fuera al hacerle el único responsable de la debacle electoral en 2021. 

Y es que de aquellos tres escaños, sólo mantienen dos: el de Fernández y el de la exdirigente de Cs, Lorena Roldán, ya que la marcha de Eva Parera para cimentar Valents abrió la puerta de entrada a Daniel Serrano, que rompió el carnet del PP y que está investigado por un presunto caso de agresión sexual.

Pero unos se marchan y otros vuelven. La reaparición del exdelegado del Gobierno de Mariano Rajoy en Catalunya, Enric Millo, al acto de apoyo a Feijóo no pasó desapercibido. Algunas fuentes señalan que su futuro puede pasar por Europa, aunque otras insisten en que es “feliz” en Andalucía junto al presidente autonómico Juanma Moreno. De Europa, precisamente, algunos quieren de vuelta a Montserrat como relevo de Fernández, pero ella todavía no aclara su futuro y está "cómoda" en la Eurocámara. 

Las municipales

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De cara a las municipales, sí se vislumbran avances y mayores concreciones. En Lleida se apuesta por Xavi Palau y en Tarragona por José Luis Martín, mientras que en Girona planean dudas sobre Jaume Veray. Todos los escenarios siguen abiertos en Barcelona, salvo uno: nadie señala a Josep Bou como candidato. Y la búsqueda de alternativas continúa con Daniel Sirera, quien ahora ocupa su puesto jefe de gabinete del líder popular Carlos Mazón en la Comunidad Valenciana, como preferido, aunque debe ser él quien se decida a dar el paso.   

Fernández tiene todavía tiempo para recolocar las piezas, pero su principal obcecación es acabar con las pugnas internas que debilitan a un partido en horas bajas a nivel electoral.