El tablero de ajedrez del PP

Los desafíos internos de Feijóo: muchas voces en la cúpula y un plan B por si lo suyo sale mal

El encaje de nombramientos del nuevo líder responde a necesidades perentorias y también a un proyecto a largo plazo, para ir fortaleciendo a Moreno

Alberto Núñez Feijóo, este sábado, en el Palacio de Congresos de Sevilla.

Alberto Núñez Feijóo, este sábado, en el Palacio de Congresos de Sevilla. / Joaquin Corchero / Europa Press

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Pilar Santos
Pilar Santos

Periodista

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El desafío mayor que Alberto Núñez Feijóo tiene como nuevo líder del PP está claro: frenar a la ultraderecha de Vox. Pero el político gallego debe hacer frente a retos en la gestión interna que serán determinantes para lograr su objetivo de convertirse en presidente del Gobierno tras las próximas elecciones generales.

Pedro Sánchez (con el que Feijóo se verá la próxima semana) dice que apurará los plazos, de manera que, si es así, los comicios serán a finales del 2023. Con esa previsión, el dirigente conservador dispone de un año y medio para asentarse y extender por toda España su imagen presidencialista que, por ahora, solo tiene asegurada en Galicia. Las circunstancias extraordinarias y urgentes por las que ha llegado a la cúpula del PP, sin embargo, le dificultan su tarea, porque asume la jefatura de la oposición sin tener un escaño en el Congreso y con una lista de deudas contraídas debido a las dos principales alianzas que hizo para descabalgar a Pablo Casado. La primera y más sólida, con Juanma Moreno (presidente de la Junta de Andalucía). La segunda, mucho más endeble, con Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid).

Las réplicas a Sánchez

Feijóo no es diputado, por lo que se perderá muchas horas de exposición pública en el noble espacio de la Cámara baja para forjarse su nuevo cargo. Para compensar esa ausencia, ha nombrado a Cuca Gamarra secretaria general. En ella recaerá la responsabilidad de dar la réplica a Sánchez cada miércoles en la sesión de control al Gobierno. Pero debido a esa responsabilidad (la de sustituir al jefe) no podrá dedicarse como debería a lo que hace un secretario general normalmente, que es al partido, así que Feijóo ha nombrado a Elías Bendodo coordinador general (número 3), aunque él tampoco se podrá dedicar a tiempo completo, porque seguirá de consejero de la Junta de Andalucía.

Ni la secretaria general (Gamarra) ni el coordinador general (Bendodo) estarán a tiempo completo en sus nuevos cargos

Este efecto dominó ha propiciado que el líder del PP haya tenido que multiplicar el número de voces que representarán al partido mientras Feijóo no tendrá un púlpito claro al que encaramarse. De hecho, debe aclarar todavía cuándo dejará la Xunta y si querrá ser senador por designación autonómica, un puesto que le permitiría un cara a cara con Sánchez al mes en la Cámara alta. Este domingo, además, se conocerán dos caras más con un papel clave en la comunicación del partido: el vicesecretario de organización, que ayudará a Bendodo, y el portavoz nacional de la formación.

Los cargos y la caducidad

"Echo de menos una persona de peso a los mandos del día a día del partido. Ni Gamarra ni Bendodo ni el que venga por debajo de Bendodo, como vicesecretario, podrán representar para el partido lo que fueron en su día [María Dolores] Cospedal o [Francisco] Álvarez Cascos", se quejaba en los pasillos del congreso de Sevilla este viernes un veterano exdirigente del PP. Fuentes del equipo de Moreno, no obstante, subrayan que el coordinador general compatibilizará su cargo con el de consejero como mucho hasta diciembre, fecha límite para las elecciones andaluzas. Después, añaden esas fuentes, dejará el Ejecutivo y se centrará solo en el partido.

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Y ese poder que ya va a ostentar Bendodo ahora, y que crecerá en unos meses, conduce al segundo reto interno de calado: la gestión de los enemigos. Feijóo ha entregado la coordinación general a uno de los hombres de Moreno en Andalucía y ese movimiento es relevante a corto plazo (le premia por su apoyo para echar a Casado) pero, sobre todo, a largo plazo: el líder del PP tiene un plan A, que es convertirse en presidente del Gobierno, y ya ha avisado a Ayuso de que asume el cargo "sin fecha de caducidad", aunque, si no lo logra en 2023 ni tampoco mejora claramente el resultado del PP, la dirigente madrileña ya está viendo estas últimas horas que el plan B será aupar al actual presidente de la Junta de Andalucía.

Ayuso dejó vía libre a Feijóo ahora porque se sabe tocada por el escándalo de los contratos que su hermano firmó con su Gobierno en plena pandemia. Si supera las investigaciones judiciales sin mácula, volverá a la carga. Todos lo saben y se preparan.