Investigación

Dirigentes del 'procés' buscaron apoyo en Rusia hasta febrero de 2020

El jefe de la oficina de Puigdemont, Josep Lluís Alay, viajó Moscú al menos en tres ocasiones para entrevistarse con personas cercanas al Kremlin y mantuvo una de esas reuniones en un restaurante de Barcelona

Dirigentes del 'procés' buscaron apoyo en Rusia hasta febrero de 2020
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J. G. Albalat
J. G. Albalat

Redactor

Especialista en Judiciales

Escribe desde Barcelona

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Josep Lluís Alay, jefe de la oficina del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, viajó al menos tres veces a Moscú, la última en febrero del 2020, justo antes del estallido de la pandemia del covid, para reunirse con personas cercanas al Kremlin con la intención de estrechar lazos con este país y lograr el apoyo al 'procés'. Los contactos se trasladaron en una ocasión a un restaurante de Barcelona, según han confirmado a EL PERIÓDICO participantes en estos encuentros y fuentes conocedoras de los mismos. A partir de esa fecha, la comunicación fue a través de mensajes de móvil. El Parlamento Europeo aprobó el pasado miércoles, 9 de marzo, una resolución en la que insta a investigar los "contactos estrechos y regulares entre funcionarios rusos y representantes de un grupo de secesionistas catalanes en España".

Entre las personas con quien se entrevistó Alay figuran Evgeny Primakov, exmiembro del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma Estatal, diputado del partido de Vladímir Putin y nieto del exprimer ministro ruso Yevgueni Primakov; Sergei Sumin, antiguo mando del Servicio Federal de Protección Rusa; y su actual jefe, Artyom Lukoyanov, hijo adoptivo de Vlasilav Shurkov, apodado el 'cardenal gris', un influyente exasesor personal de Putin, según la investigación de este diario en la que ha colaborado el colectivo Bellingcat. En la lista también aparecen periodistas de renombre que acabaron entrevistando a Puigdemont.

En marzo de 2019, el jefe de la oficina de Puigdemont aterrizó en Moscú en compañía de Alexander Dmitrenko, un residente en Barcelona a quien el Ministerio de Justicia español denegó la nacionalidad por su presunta vinculación con los servicios de inteligencia rusos, acusación que él rechaza. Alay confiaba en que los contactos de Dmitrenko, que había sido socio de Artyom Lukoyanov en una sociedad en Londres, pudieran abrir las puertas a personas cercanas al Kremlin. "Yo no soy un espía ruso y solo acompañé al señor Alay para ayudarle con las traducciones y las conferencias universitarias. Él me ayudaba con un proyecto para instalar en Barcelona un centro de innovación que ya existe en Rusia", asegura Dmitrenko.

Alexander Dmitrenko

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Oficialmente, Alay se desplazó a Moscú para impartir el 7 de marzo una conferencia en la Universidad Académica Estatal de Humanidades bajo el titulo 'Tíbet y Asia Interior: desde el Gran Juego del silgo XIX hasta el presente'. El responsable de la oficina del 'expresident' es un experto en Tíbet y Asia. En esa ponencia del 7 de marzo también se abordó la "histórica" interacción entre Rusia y Catalunya, según reza la web de esta institución. Dmitrenko llegó a sentarse junto a él en la mesa, según una foto publicada en dicha página de internet.

En esa estancia, Dmitrenko presentó a Alay a Sumin y a Lukoyanov. También se reunió con el periodista ruso Edvard Chesnokov, del Komsomolskaya Pravda, autor de una entrevista en enero de 2019 a Puigdemont en la que el 'expresident' analizaba las relaciones de una Catalunya independiente con Rusia. Este diario es el segundo con más tirada de Rusia y se ha mostrado como un ferviente defensor de la tesis de Putin en relación con Ucrania. El asesor de Puigdemont también acudió al Archivo Nacional Ruso en busca de unos documentos.

El debate y los espías rusos

Meses después de ese primer viaje, en junio de 2019, Alay vuelve a Moscú. En esta ocasión asisten, con Dmitrenko, que le hace de traductor, a un debate en la Mgimo University, la top rusa en materia de relaciones internacionales. En esta institución da clases Andrei Bezrukov, un exespía arrestado en Estados Unidos junto con su esposa, Elena Vavilova, que serían canjeados por la también agente secreta Ana Chapman en 2008. Esta historia inspiró la serie 'The Americans'.

Al acabar ese acto, Alay se quedó hablando con Bezrukov, según explican a este diario fuentes conocedoras del encuentro. La primera edición en Occidente del libro de Vavilova fue publicada en catalán en marzo de 2021 con el nombre 'El secret de la clandestina' y fue traducido por Alay. En aquel debate, Alay no salió bien parado, ya que sus colegas le reprocharon que el tema de Catalunya es de "regionalismo" interno.

Josep Lluis Alay llega a l

/ ZIPI

La estancia de Alay en Moscú fue intensa. Se reunió también con Evgeny Primakov, quien aparece en unos mensajes incluidos en un proceso judicial que se instruye en un juzgado de Barcelona sobre las presuntas conexiones con Rusia. En los mensajes hallados en su móvil, Alay se felicita en septiembre del 2020 con el abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye, del nombramiento de Primakov como jefe de la Agencia Federal para los Asuntos de Colaboración con la Comunidad de Estados Independientes (Rossotrudnichestvo), que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. "Algunos dicen que tiene más poder que el ministro de Exteriores", comentó el jefe de la oficina de Puigdemont, quien, además, compartió un pantallazo de un intercambio de mensajes con Primakov.

Asesor del Ministerio de Energía

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La agenda de Alay en ese viaje se completó con el encuentro con la periodista de la cadena estatal de televisión Rossiya 24 Anastasia Popova, que entrevistó en octubre de 2019 a Puigdemont, y con una comida con varias personas, entre las que se encontraba el escalador y asesor del Ministerio de Energía ruso Arkady Seregin. El independentismo catalán siempre ha estado interesado en buscar vías energéticas alternativas a España. También se reunió en esta ciudad rusa con Dmitrenko y Roc Badiella Fernández, que estaba en Rusia y entonces era responsable de Contenidos Digitales de la Generalitat. Badiella ha explicado a este diario estaba de vacaciones (su mujer es rusa) y que quedó con Alay para visitar un museo asiático y tibetano. Después, se vio con Dmitrenko, al que conocía de Barcelona. En el tercer viaje a Rusia, en febrero de 2020, Alay se volvió a ver con Primakov y el periodista Chesnokov. Pero también quedó con Vavilova por la traducción de su libro y con su marido Bezrukov. El abogado de Alay y Puigdemont, Gonzalo Boye, ha confirmado los viajes, aunque los circunscribe a actividad económica e investigadora.

Pero no solo en Moscú hubo reuniones. En octubre de 2019, Lukoyanov y Sumin viajaron a Barcelona y se reunieron el 17 de ese mes con Dmitrenko y Alay en el restaurante Haddock, en la calle de València, según ha podido corroborar este diario de dos fuentes distintas. Fue un encuentro confidencial en el que se trataron aspectos sobre Catalunya. Lukoyanov y Sumin se alojaron en un hotel cercano a la Via Laietana y se toparon de bruces con los disturbios por la sentencia del 'procés'. Este diario intentó infructuosamente recoger la versión de Alay. En septiembre del 2021, cuando empezaron a conocerse sus viajes a Moscú, afirmó en un comuniado que sus actividades internacionales son "perfectamente legales y tienen como objetivo contribuir" a la resolución del conflicto "político" entre Catalunya y España.