Primer aniversario del 14-F

Aragonès trata de sacudir el tablero ante el bloqueo de la mesa de diálogo

Pide al independentismo que deje de "mirarse de reojo" y construya "una unidad de acción"

  • El 'president' avisa de que si España no resuelve el conflicto catalán se deslizará hacia el autoritarismo

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Era un secreto a voces, mal disimulado con aquello de que las conversaciones eran "discretas", pero, finalmente, Pere Aragonès ha puesto letra a la melodía que recorría todos los partidos políticos. La mesa de diálogo y negociación está "bloqueada". No ha sido un simple anuncio. El escenario elegido, una conferencia en la Sala Oval del MNAC, con motivo del del primer aniversario de su victoria sobre la posconvergencia, en el San Valentín del 2021 y la dureza de las calificaciones hacia el Gobierno e, implícitamente, a Pedro Sánchez, denotan la voluntad del 'president' de sacudir un tablero en el que las piezas se mueve muy lentamente. O no se mueven. Y una advertencia: "España se desliza hacia el autoritarismo si no resuelve el conflicto catalán", señaló al inicio de su intervención, y amparándose en los resultados de la víspera en Castilla y León.

"Tenemos que compartir con todos que el proceso de negociación vive un momento de dificultad por la poca valentía de Gobierno, que se niega a hacer una propuesta política para Catalunya"; dijo Aragonès, a modo de explicación, ante lo cual, volvió a advertir que "manteniendo este bloqueo y este inmovilismo, sin la valentía de resolver el conflicto, el Gobierno estará abriendo la puerta a la derecha y a la extrema derecha". Y si eso pasa, no se podrá culpar al independentismo, sino a aquellos que, sostuvo, "ni respetan ni aceptan los grandes consensos de Catalunya y que han estado más pendientes de no enfadar a la derecha que de atender a los grandes problemas de fondo".

Sociedad cansada

El independentismo, señaló, no es "una fiebre alta, es una cuestión estructural" y obedece "al cansancio de la sociedad catalana de intentar transformar un Estado que no quiere ser transformado". Por eso "cada vez somos más los que defendemos la independencia como caja de herramientas para construir el país que queremos", añadió.

¿Y cómo actuar, según el 'president? "El Gobierno no se moverá por voluntad propia. Se moverá por nuestra fortaleza" dijo para reclamar una acción "más generosa, más unitaria y más cohesionada" entre las fuerzas independentistas. EL objetivo es "forzar al Gobierno a moverse y que empiece a trasladar propuestas que afronten la raíz del problema". EL Gobierno debe encarar el problema catalán como "le exige el Consejo de Europa", empezando por "retirar las causa contra Carles Puigdemont" y el resto de residentes en el extranjero.

Aragonès, que dijo que la persistencia del bloqueo por parte del Estado no va a conllevar que la parte catalana se quede "con los brazos cruzados", llamó a la movilización popular, tal y como adelantó este diario el pasado sábado, en defensa de los grandes consensos catalanes, que van desde la lengua a la autodeterminación. Y para que esta movilización sea poderosa, cabe que sea unitaria. "Es hora de escucharnos y que dejemos de mirarnos de reojo", señaló Aragonès al tendido independentista.

La elección de la izquierda española

"Si alguien entiende que la negociación es solo un peaje táctico que hay que pagar para gobernar el Estado, es que no ha entendido nada,", dijo. "La izquierda española debe elegir si quiere completar la reforma democrática pendiente, que incluye el reconocimiento de la plurinacionalidad, y del derecho a decidir, o se limita a ser una izquierda conservadora y acomplejada", atacó.

"Se puede discutir el cuándo y el cómo. Pero lo que no podemos aceptar como respuesta es que nunca, nunca habrá una vía democrática para que los catalanes decidan su futuro", aseveró . A nadie debe de darle miedo la democracia, y menos que la ejerza la ciudadanía" sentenció.

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Aragonès también desgranó una serie de condiciones necesarias para alcanzar el objetivo, como puede ser la internacionalización, la movilización, pero también el "gobernar bien". "No hemos venido solo a gestionar. La Generalitat no es solo un gobierno autonómico, sino que hace suyo todo lo que pasa en Catalunya", detalló. Para ello propuso la elaboración de un nuevo modelo de gestión para "la Catalunya entera", oficializando su intento por no dirigirse solo a los secesionistas, sino al conjunto del país.

En este capítulo, Aragonès llamó a no hacer caso a las lecturas "catastrofistas" que tanto "daño hacen a la economía catalana". Una economía que "lidera el crecimiento en España, la creación de empleo, bate récords de exportación año tras año y que es muy atractiva para los inversores extranjeros", aseguró.