Análisis

Las tres caídas del PP en Castilla y León

Las tres caídas del PP en Castilla y León
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Alberto López
Alberto López

Politólogo

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La política es un juego de expectativas. Especialmente en un bloque, el de la derecha, en pleno proceso de recomposición. Hay quien gana perdiendo. Un ejemplo de esto es cuando un candidato carismático levanta las expectativas de un partido en retroceso, o lo resucita como es el caso de Francisco Igea y Ciudadanos. Otro ejemplo es cuando un partido empieza la campaña con las expectativas bajas y se crece en cada acto y intervención mediática. Aunque no ganen, los de Vox se felicitarán si como es más que probable marcan un nuevo máximo autonómico.

El caso del PP en estas elecciones ilustra todo lo contrario. Seguramente este domingo los de Alfonso Fernández Mañueco pierdan ganando. Porque que ganen sigue siendo lo más probable, pero han pasado de esperar una mayoría absoluta a jugarse la reelección por la mínima. Una caída en picado a cada día que ha pasado de campaña que complica la recta final de los populares de aquí hasta el domingo. Los datos que recoge Predi desde el inicio de la campaña ayudan a explicar esta situación desde tres perspectivas:

La caída de escaños

El PP no solo es el partido que más apoyos ha ido perdiendo a lo largo de la campaña —se ha dejado 4 escaños por el camino—, sino que a medida que han ido avanzando los días sus pérdidas se han acelerado. Esta tendencia puede observarse en el siguiente gráfico. Una posibilidad es que se haya dado una especie de 'efecto Titanic'. Esto es, que los votantes se contagien de una sensación colectiva de que el PP es un partido a la baja y se bajen del barco en cadena. La noticia no sería tan dramática para el bloque de la derecha si no fuera porque esas pérdidas no llegan a compensarse con el crecimiento de Vox, que si bien ha sido constante ha sido más suave que las pérdidas de su vecino centroderechista. Es razonable pensar que, sobre todo en la última semana, tanto partidos de corte provincialista, como UPL y Por Ávila, como el PSOE se hayan sumado a sacar rendimiento a la caída del PP.

El caso del PSOE es especialmente curioso. De perder votantes durante toda la campaña, eso sí, a un ritmo mucho más moderado que el PP, ha invertido su tendencia en los últimos días. Una interpretación de esta reescalada es la aprobación de medidas desde el Gobierno como la reforma laboral o, más recientemente, la subida del salario mínimo. Suele ocurrir que los ciudadanos asignan los éxitos de los gobiernos de coalición al partido que los lidera. Sobre todo en casos como el actual en el que la vicepresidenta y ministra de Trabajo no se ha significado claramente por el candidato de Unidas Podemos en estas elecciones. Sea de un modo un otro, el nuevo impulso del PSOE se traduciría en una subida de dos escaños en los últimos días, según Predi.

La (casi) caída del primer puesto

Con un PP a la baja y con un PSOE que se está recuperando, una pregunta clave horas después de las elecciones es quién ha quedado en primera posición. Aunque no tenga efectos prácticos en cuanto a suma de votos, el golpe de efecto que podría provocar quedar por detrás del PSOE supondría un golpe para la estrategia del PP en estas elecciones: mostrarse como un partido fuerte que tras ganar la Comunidad de Madrid puede volver a ganar en otro de sus feudos (recordemos que ya en 2019 el PSOE les superó en votos en 2019 en Castilla y León).

Si nos fijamos en los datos que arroja el siguiente gráfico, lo que vemos es que el PP ha tenido la mayor parte de la campaña una primera posición prácticamente indiscutible. Esta distancia holgada se ha estrechado en los últimos días de campaña. De menos del 20% de opciones de alzarse con el primer puesto que mantenía hasta hace apenas una semana, el PSOE ha pasado a cosechar por encima del 36% de posibilidades de quedar primero. Aunque la tendencia es rápida, le separan 27 puntos de diferencia del partido de Mañueco. Siendo las elecciones el domingo, seguramente los de Luis Tudanca hubiesen necesitado un par de días más para convalidar la primera posición que alcanzaron en las pasadas elecciones.

La (casi) caída del gobierno

Si hay un dato que ilustra el descenso del PP durante esta campaña, es el de la evolución de las expectativas de gobierno resultante. Según Predi, hace poco menos de dos meses lo más probable era un gobierno del PP en mayoría, sin necesidad de depender de ningún partido para gobernar. La siguiente opción también era moderadamente positiva para los populares: un gobierno en minoría pero sin Vox en el ejecutivo. Es el tipo de gobierno del que disfruta Isabel Díaz Ayuso en Madrid. El tamaño relativo del PP madrileño con respecto al de Vox hizo justificable que Vox se quedase fuera del Gobierno.

En este caso, con los datos de nuestro mercado de predicción, Vox tendría un 39% de los escaños de la suma junto al PP. Con ese poder relativo, el más alto en unas elecciones autonómicas hasta la fecha, pocos son los partidos a nivel europeo que no reclaman su entrada en el Gobierno. Esto explicaría por qué la probabilidad de que el PP gobierne con Vox en coalición ha crecido de valores cercanos al 10% hasta cifras aproximadas al 40%.

Con las opciones de un gobierno de izquierdas aún suficientemente bajas, lo que Predi vaticina es que el gobierno resultante será uno que negocien PP y Vox, habiendo todavía mucha incertidumbre sobre la fórmula que se elegirá. El gobierno del PP en solitario con apoyo externo de los de Santiago Abascal se sitúa con cierta ventaja sobre la coalición en este momento (10 puntos muy volátiles). Con todo, es cierto es que Vox nunca ha estado tan cerca del Gobierno y que, en esta ocasión, su entrada es una opción realmente plausible.

Faltan horas para conocer la decisión de los habitantes de Castilla y León y conocer los principales titulares de la jornada electoral. Sobre algunos hay dudas, como en tipo de gobierno formarán con toda probabilidad PP y Vox. O la distancia a la que quedarán PSOE y Vox del PP. Otros datos los podemos anticipar sin miedo a equivocarnos demasiado. Vox sigue creciendo ante un PP que se debilita. El PSOE gubernamental muestra músculo en elecciones que le son desfavorables, pero a la vez le surgen nuevas afrentas.

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