Comparecencia en el Parlament

La oposición acusa a Elena de librarse de dos policías incómodos al renovar la cúpula de los Mossos

  • El 'conseller' de Interior niega las acusaciones de "purga" y afirma que colaborará con la justicia para esclarecer las irregularidades en Bombers de la Generalitat

El conseller de Interior, Joan Ignasi Elena, durante su comparecencia en el Parlament

El conseller de Interior, Joan Ignasi Elena, durante su comparecencia en el Parlament / EFE/Quique García

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

Escribe desde Barcelona

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El 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, ha tenido el "privilegio", según ha ironizado él mismo, de ser el primero de su cargo en acudir al Parlament a justificar cambios en la cúpula de los Mossos d’Esquadra. Ningún otro titular de Interior había tenido que comparecer tras acordar una renovación al frente de la policía catalana, que viene siendo habitual: desde 2017, el cuerpo ha tenido seis jefes distintos. Sus explicaciones no han convencido a la oposición de PSC, Comuns, Vox y Ciutadans.

Elena ha repetido de nuevo el argumentario que ofrece desde hace un mes, cuando a pocos días de Navidad despidió al mayor Josep Lluís Trapero y colocó en su lugar al comisario Josep Maria Estela. Ha asegurado que aquella decisión, y las que el nuevo equipo de Estela tomó tras hacerse con el control de los Mossos, no fueron ninguna "purga", sino cambios normales. Los Mossos necesitaban un liderazgo más coral y avanzar hacia su feminización, ha reiterado.

Para defender esta última tesis, el ‘conseller’ ha señalado que la nueva prefectura está integrada por cuatro personas y que dos de estas son mujeres. El reparto, si se hace un poco de 'zoom', no es tan equitativo como presenta el 'conseller', dado que los dos hombres, el jefe Estela y su mano derecha, Eduard Sallent, acumulan mucho más poder que las dos mujeres, la intendenta Rosa Bosch, de un rango inferior a los comisarios, y la inspectora Montserrat Escudé, que hará de portavoz.

El intendente Rodríguez en el centro de las acusaciones

La oposición ha puesto más el foco en la destitución del intendente Toni Rodríguez al frente de la Comissaria General d’Investigació Criminal (CGIC) que en el fin de la 'era Trapero'. Bajo la dirección de este policía, la Unitat Anticorrupció de la CGIC de los Mossos investigó la presunta prevaricación que el entonces ‘conseller’ de Interior, Miquel Buch, habría cometido al crear un puesto de asesor a medida para un sargento que, presuntamente, invertía su tiempo en proteger a Carles Puigdemont en Bruselas. También destapó el supuesto fraccionamiento de contratos que la actual presidenta del Parlament, Laura Borràs, llevó a cabo para favorecer a un amigo que acabó arrestado por tráfico de drogas. Y tiró del hilo de la trama de financiación irregular, conocida como caso del 3%, que afectaba al mismo partido al que pertenecen los dos políticos anteriores, la antigua CDC.

Tanto Vox como Ciudadanos le han afeado a Elena que Rodríguez haya sido destituido después de llevar a cabo esas investigaciones. “¿Así es como premian a los policías que persiguen a los corruptos?”, le han preguntado para acabar razonando que, de este modo, lo que hacen es mandar el mensaje de que los políticos quieren una policía “dócil” y “sumisa”. Ramon Espadaler, exconseller de Interior y persona que hizo a Trapero jefe de los Mossos en 2013, ha puesto el foco en representación del PSC sobre la misma cuestión, pero apretando por otro lado. Espadaler le ha cuestionado a Elena por qué no ha querido investigar el hecho de que el intendente Rodríguez pidiera al Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) el amparo judicial en 2019 para poder seguir con esas investigaciones que afectaban al Govern, en especial, la que estrechaba el círculo sobre Buch.

Hechos "graves"

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“No puede decir que no sabe nada de ese asunto porque usted todavía no había llegado a su cargo”, ha criticado Espadaler. “No puede porque a su lado está una persona que sí lo sabe –en alusión al director general Pere Ferrer que lo acompañaba en su comparecencia y que ya ejercía ese cargo cuando Rodríguez solicitó la protección judicial–”. El intendente Rodríguez y el responsable de la Unitat Anticorrupció acudieron al estamento judicial porque supuestamente recibían presiones por parte de Sallent y de Ferrer cuando investigaban a Buch, Borràs o la trama del 3%. Fuera cierto o no que existieron tales presiones, Espadaler ha evidenciado que el hecho de que los jueces concedieran tal amparo es un hecho grave que Elena tendría que haber querido aclarar. “Sus explicaciones no nos han convencido”, ha asegurado en la misma línea que han argumentado el resto de formaciones de la oposición que, al unísono, han acusado a Elena de librarse de Trapero y Rodríguez por ser policías "incómodos".

El ‘conseller’, en su tono conciliador habitual, ha prometido crear un nuevo protocolo en colaboración con jueces y fiscales que garantice que nadie pueda interferir en investigaciones criminales delicadas. También ha asegurado que, si bajo su mandato tiene constancia de que alguien en la 'conselleria' o en el propio cuerpo de Mossos se inmiscuye en pesquisas judicializadas, este será "despedido". Y sobre la causa que investiga un juzgado y que afecta a los Bombers de la Generalitat, por una facturación irregular en el contrato con una empresa de mantenimiento de los camiones, Elena ha explicado que finiquitó ese contrato una semana después de llegar a la Conselleria, el pasado mes de junio, y que se ha puesto a disposición de la justicia para aportar toda la información que reclame para su esclarecimiento.