Investigación

El trío de la bencina en Jersey y un 'fleco' de los 100 millones evaporados de KIO

  • La Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales detecta un 'fleco' de 10 millones en un 'trust' relacionado con el emérito

El escritor Joaquín Romero Maura, en la librería Marcial Pons.

El escritor Joaquín Romero Maura, en la librería Marcial Pons. / CRISTÓBAL MANUEL

5
Se lee en minutos
Ernesto Ekaizer
Ernesto Ekaizer

Escritor y periodista.

ver +

"Joaquín Romero Maura ha sido estudiante en el St. Anthony College (Oxford) entre 1965 y 1969, y más tarde codirector con Raymond Carr del Centro de Estudios Ibéricos entre 1974 y 1976. Es autor de 'La rosa de fuego. Republicanos y anarquistas: el obrerismo barcelonés entre el desastre colonial y la semana trágica, 1899-1909'. Después de algunos años trabajando como banquero internacional en Washington y París, está por regresar a España para trabajar en el Ministerio de Cultura".

Con esta presentación, Romero Maura (Niza, 1940) envió en el otoño de 1990 un tributo a su antiguo compañero en Oxford, el historiador marxista especializado en el surgimiento del nazismo en Alemania Timothy Mason, quien se suicidó seis meses antes en Roma al cumplir 50 años. Romero Maura, que había hecho la carrera de Derecho en la Facultad de Derecho de Barcelona y estudió en el Instituto de Ciencias Políticas de París, se decantaría por la historia atraído por el profesor, historiador, e hispanista británico Raymond Carr (1919-2015). Ambos conseguirían crear el citado Centro de Estudios Ibéricos, con financiación del Banco Urquijo. El historiador Juan Pablo Fusi sucedería como director a Romero Maura en 1976.

Romero Maura, bisnieto de Antonio Maura (1853-1925), presidente del Consejo de Ministros en cinco ocasiones durante el reinado de Alfonso XIII, y nieto de Miguel Maura Gamazo (1887-1971), ministro de Gobernación en el Gobierno provisional de la Segunda República (abril-octubre 1931), regresó a España en 1990 para trabajar, discretamente, como asesor en el Ministerio de Cultura de Jorge Semprún Maura.

Esa reserva, en realidad, formaba parte de su estilo. Después de trabajar en el sector financiero en Washington, fue nombrado presidente director general del banco norteamericano Merrill Lynch en Francia, donde ejerció en 1987 y 1988.

Círculo de confianza

Sus buenas relaciones con Juan Carlos I y con Manuel Prado y Colón de Carvajal, conocido como "administrador privado" o intendente del monarca, llevaron a Juan Carlos I a proponer su nombramiento por orden del Ministerio de Educación y Ciencia del 12 de noviembre de 1993, como miembro del primer patronato de la Fundación Centro Rey Juan Carlos I de España de la Universidad de Nueva York.

Según la orden, "el primer patronato se encuentra constituido por las siguientes personas: Presidente, honorario, S. M. el Rey Don Juan Carlos I; Presidente, Doctor don John Brademas; Vocales, el Presidente de la Universidad de Nueva York, en la actualidad don L. Jay Oliva, el excelentísimo señor don Manuel Jaime de Prado y Colón de Carvajal, Doctor don Joaquín Romero Maura, doña Inmaculada de Habsburgo Lorena, don Rodrigo Dría Meruéndano, don Jesús Sainz Muñoz, don C. Duncan Rice, don John, J. O'Connor y don Christopher Mitchell; habiendo aceptado todos ellos el cargo".

El domicilio que figura en la citada orden para la Fundación en Madrid es Castellana, 31. Era también la sede de las empresas que gestionaba Prado y Colón de Carvajal en el edificio Pirámide. En 1997, el presidente John Brademas, historiador e hispanista, con la presencia de los reyes Juan Carlos y Sofía, inauguraría el centro con la presencia de Hillary Rhodam Clinton, la primera dama de Estados Unidos.

Los 100 millones

En aquellos años, Juan Carlos I también atravesaba por una situación difícil. Los 100 millones de dólares que recibió en agosto de 2008 del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí en su cuenta suiza de la Fundación Lucum podrían ser, con las diferencias del caso, un 'remake' o una nueva versión actualizada de la película rodada entonces.

El financiero Javier de la Rosa, representante del fondo soberano de inversión Kuwait Investment Office (KIO), aprovechó el caos provocado por la primera guerra del Golfo (agosto de 1990) para hacer una operación de pillaje de alcance multimillonario. Y 100 millones de dólares de ese saqueo fueron enviados a una cuenta de Prado y Colón de Carvajal en la Banque Société Générale Alsacienne de Banque en Ginebra (Sogenal) en dos partidas (80 y 20 millones, respectivamente).

La Audiencia Nacional primero y el Tribunal Supremo más tarde condenarían a Prado y a De la Rosa por esta apropiación indebida. Dos sentencias, en 2002 y 2006, calificaron como hechos probados que los 100 millones de dólares llegaron al poder de Prado en Suiza, pero que allí el dinero se había evaporado.

De la Rosa sostuvo que había acordado enviar el dinero a nombre de Prado en Suiza en una comida con Juan Carlos I en el Claridge's Hotel, en el barrio de Myfair de Londres, escoltado por Iñigo Churruca, el número dos de Sabino Fernández Campo, jefe de la Casa de Su Majestad el Rey.

Las investigaciones

El fiscal del Tribunal Supremo Salvador Viada explica a este periódico: "En enero de 1998, me llama a su despacho el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, para hablar de la investigación sobre Manuel Prado y me pregunta si no se puede archivar". ¿Por qué motivo? "Me dijo que le había ido a ver un abogado importante que le había mencionado su preocupación por el Rey. En realidad, debía ser una excusa. Podía tratarse simplemente de preocupaciones de más arriba que le habían hecho llegar".

¿Qué pasó? "Le dije que me lo ordenara por escrito. No quiso hacerlo. Se lo informé a mi jefe Carlos Jiménez Villarejo. Y pedimos para Manuel Prado una fianza de responsabilidad civil de 2.000 millones de pesetas, cosa que ya teníamos pensada".

Juan Carlos I hizo gestiones antes de la sentencia de 2002 para tratar de proteger a Prado y Colón de Carvajal. Pero no prosperaron. Lo intentó otra vez antes de la de 2006 y tampoco tuvo eco.

El silencio de KIO

Noticias relacionadas

El 14 de septiembre de 1999, la jueza Teresa Palacios y Salvador Viada viajaron a Nassau (Bahamas) para interrogar al presidente de KIO, Mohamed Fahad Al Sabah, quien aceptó prestar declaración. Viada tenía en su cuaderno varias preguntas clave. Una de ellas era, precisamente, qué había pasado en la presunta comida entre De la Rosa y el rey Juan Carlos en el londinense Claridge's Hotel. Pero no pudo ser. Al Sabah se había arrepentido. De regreso recibieron una llamada en la que el presidente de KIO decía que lo había pensado y que declararía. Pero ya no retornaron. La jueza dictó una orden de arresto internacional contra él.

Un 'fleco' de 10 millones de euros, que procedería de aquellas operaciones de los años 90 del siglo pasado, ha aflorado en un 'trust' (fideicomiso), según un informe del Sepblac (Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias) de finales de octubre de 2020. Manuel Prado y Colón de Carvajal, el responsable de ese trust, fue sustituido al fallecer, en 2009, por Joaquín Romero Maura, quien padece de alzhéimer avanzado.