Castilla y León

Pablo Casado hurga en la división del Gobierno y defiende al PP como partido del campo

El líder del Partido Popular reivindica sus siglas frente a los partidos de la España vaciada o las pretensiones de Vox | Ataques al Gobierno por la "debilidad" de Sánchez a raíz del debate de la carne

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Paloma Esteban

“No queremos un gobierno roto, débil y partido que haga daño a España”. El líder del PP clausuró el congreso del PP de Castilla y León con la que ya es la gran baza de las elecciones del 13 de febrero: el debate de la carne. Y aprovechando la división en el Gobierno por las declaraciones que hace semanas hizo el ministro de Consumo, Pablo Casado señaló de manera insistente la “debilidad” del presidente del Gobierno por no tener capacidad de cesar a Alberto Garzón a pesar de las críticas de todo el ala socialista.

“Pedro Sánchez en realidad es copresidente. No podemos tener un presidente tan débil que no puede ni cesar a sus ministros. Copreside él y Yolanda Díaz. Bueno, en realidad Pablo Iglesias”, llegó a decir hurgando en la herida interna.

Casado reivindicó al PP como “el partido de la tierra”, ironizando sobre el desconocimiento que Garzón y otros ministros tienen del campo. “Los que quieren acabar con la ganadería intensiva son los que van a Asturias y al ver un buey, se apartan. Deben pensar que los filetes del supermercado se imprimen en 3D”, dijo una y otra vez exhibiendo la defensa de su formación del mundo rural. 

En realidad, los populares han aprobado en una de las ponencias de este congreso su compromiso con impulsar la ganadería extensiva. Pero el líder del PP también dejó claro que su formación “defiende también la ganadería intensiva” sin cuestionar de ninguna manera la calidad de la carne. “Tenemos la mejor del mundo. Lo siento por los argentinos y los uruguayos. No vamos a tolerar que nos señalen y acusen de dar carne tóxica en los mercados internacionales y de maltratar animales”.

Consciente de lo que su partido se juega en Castilla y León, Casado lanzó recados a izquierda y derecha. Primero, a la España vaciada, “no me gusta nada ese término”, dijo, volviendo a insistir en que “el campo y la tierra” ya tienen un partido que es el de sus siglas. Igual que los barones el día anterior, Casado dejó claro que estas elecciones se miran en clave nacional y, por eso, no escatimó en ataques a Sánchez. “No va a cesar a Garzón, pero tengo mis dudas de que los de Garzón no acaben cesándole a él”. Mencionó expresamente a los socios habituales del Ejecutivo, ERC y Bildu, preguntándose “a qué espera” para romper definitivamente con ellos.

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También aprovechó para insistir en la ofensiva legal por el reparto de fondos europeos que los ayuntamientos gobernados por el PP ya han emprendido en los tribunales por lo que consideran “arbitrariedad” del Gobierno. También la Comunidad de Madrid confirmó su recurso y otras autonomías podrían hacerlo pronto. Casado culpó al ministro de Agricultura de destinar el 0,75% de los 140.000 millones de ayudas a agricultura y ganadería “a pesar de representar el 12% del PIB”. La ovación también llegó cuando habló de las pensiones, volviendo a acusar a Sánchez de “mercadear” con los nacionalistas en un ámbito tan sensible poniéndolas en peligro.

Y tras reproches continuados y la advertencia de que el cambio de ciclo electoral es ya incontestable, Casado pidió a los suyos “hacer alternativa en positivo” y “seguir explicando las fórmulas de éxito de sus gobiernos”. Recordó los ejes clave de la propuesta que desgranó en la convención de Valencia y puso el acento, una vez más, en la defensa de las instituciones, la Constitución, el estado autonómico (otro recado a Vox); y a asuntos que arrancaron todavía más aplausos: las víctimas de ETA, la Transición y la unidad nacional.