Un decreto-ley sin apoyos todavía

Casado dice que Sánchez solo ha derogado "el 10%" de la reforma laboral, pero mantiene su voto en contra

  • El líder del PP subraya que el Gobierno debería haber "ampliado" la flexibilidad de la economía y se queja de que Sánchez no le ha llamado ni una vez para abordar los cambios en el mercado de trabajo

Captura de pantalla mientras Casado participa por videoconferencia, este sábado, en una reunión con alcaldes de Castilla y León.

Captura de pantalla mientras Casado participa por videoconferencia, este sábado, en una reunión con alcaldes de Castilla y León. / Europa Press

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Pilar Santos
Pilar Santos

Periodista

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Pedro Sánchez volvió a insistir este viernes en que la oposición debería copiar "el sentido de Estado" de empresarios y sindicatos y dar su apoyo a la nueva reforma laboral que los agentes sociales han pactado con el Gobierno. El jefe del Ejecutivo tiene aún cuatro semanas para convencer a los socios habituales que en estos momentos le dan la espalda (ERC, PNV y Bildu, entre otros) o al PP, que tampoco está por la labor, para que voten afirmativamente en el Congreso. Pablo Casado ha llegado a admitir este sábado que los cambios introducidos en el mercado de trabajo solo suponen la "derogación" del "10%" de la legislación aprobada por Mariano Rajoy en el 2012, pero ha añadido que eso no es óbice para dar luz verde al decreto-ley. Sánchez no ha podido hacer más modificaciones, ha apuntado, por las "presiones de Bruselas".

El principal argumento que ha ofrecido el líder del PP es que el Ejecutivo de coalición debería haber "ampliado" la reforma de hace diez años, para dar mayor "flexibilidad" a la economía en estos tiempos pandémicos. En una reunión con alcaldes de Castilla y León en la que ha participado por videoconferencia, Casado ha contrapuesto el acuerdo de ahora entre la patronal y las centrales sindicales (algo que no logró Rajoy, que solo pactó su reforma con los empresarios) con el hecho de que en 2012 "todos los países europeos" apoyaran los cambios que hizo el entonces presidente del Gobierno. No ha citado ningún país. Bruselas en aquellas fechas, en plena crisis y el rescate a la banca española, aplaudió el abaratamiento del despido y el mayor poder que se le daba a las empresas frente a los trabajadores.

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El jefe de la oposición también ha razonado que no tiene sentido que Sánchez acuda ahora al PP y al resto de formaciones para convalidar en el Congreso la nueva reforma laboral cuando durante meses no ha llamado ni consultado los cambios con nadie.

El Gobierno debe lograr sacar en la Cámara baja la convalidación del decreto-ley (más 'síes' que 'noes') antes del 5 de febrero. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se abrió este lunes a hacer cambios mínimos en el texto para intentar atraerse a sus socios. Su compañero de Gabinete, el titular de Presidencia, Félix Bolaños, fue más duro al día siguiente y destacó la necesidad de mantener los "equilibrios" ya pactados entre sindicatos y patronal para que el acuerdo entre ellos no salte por los aires. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el propio Bolaños tienen por delante días intensos de negociación con los grupos parlamentarios.