Tras la maniobra del PP

El Gobierno no logra adelantar la fecha de votación final de los Presupuestos: será el 28 de diciembre

  • El Ejecutivo intentó que las cuentas llegaran al pleno del Congreso para su último trámite el jueves 23, pero la oposición de PP y Vox deshizo los planes

  • Batet podría haber forzado la convocatoria de una sesión extraordinaria, pero optó por llevarla al día esperado, el próximo martes

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a las vicepresidentas primera y segunda de su Ejecutivo, Nadia Calviño y Yolanda Díaz, este 22 de diciembre de 2021 durante la sesión de control en el Congreso.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a las vicepresidentas primera y segunda de su Ejecutivo, Nadia Calviño y Yolanda Díaz, este 22 de diciembre de 2021 durante la sesión de control en el Congreso. / JOSÉ LUIS ROCA

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

Escribe desde Madrid

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El Gobierno lo intentó, pero fracasó. Buscó que la votación final de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2022 se adelantara, que pudiera acometerse este jueves, 23 de diciembre. Pero no será así, salvo giro (otro más) de última hora en la accidentada tramitación de las cuentas públicas del próximo año: el Congreso de los Diputados dará luz verde definitiva al proyecto de ley el próximo martes, día 28. Su entrada en vigor llegará el 1 de enero de 2022, sin retrasos.

Los PGE tenían que haber salido aprobados definitivamente ayer martes en el Senado. Era lo que esperaba el Gobierno, de hecho. Anhelaba esa foto y estaba convencido de que la tendría. En el guion no figuraba que el pleno de la Cámara alta aceptara alguna de las 3.952 enmiendas registradas por los grupos. Pero ocurrió. Pasó el filtro una de Compromís porque la apoyó el PP (además de ERC). Los populares respaldaron crear un fondo de 1,6 millones de euros para la promoción de las lenguas cooficiales, en consonancia con lo que ordena la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, impulsada por el Consejo de Europa.

Una maniobra que la formación de Pablo Casado justificó porque su estrategia pasaba por "hacer todo lo posible" para que los Presupuestos regresaran al Congreso. Los socialistas acusaron a los conservadores de "boicotear" las cuentas, aun a costa de caer en una flagrante "contradicción": tras combatir por tierra, mar y aire el uso del catalán, el gallego y el euskera, ahora se aprestaban a adherirse a una enmienda de Compromís que buscaba la protección no solo de esos tres idiomas, sino del resto de lenguas regionales o minoritarias, como el aragonés o el bable. El PP alegó que se trataba del reconocimiento del hecho "cultural", y que cuadraba con el respaldo que "siempre" ha procurado a ese acuerdo del Consejo de Europa.

El cambio en el orden del día de un pleno requiere de la conformidad unánime de todos los grupos de la Cámara, y no fue posible

Al aprobarse una sola enmienda, la número 3.702 (de las casi 4.000 presentadas), el proyecto de ley debe retornar al Congreso para su ratificación o su rechazo. La previsión era que eso ocurriera el martes 28 de diciembre. Pero el Gobierno quería devolver el golpe al PP y explorar la posibilidad de que el pleno de la Cámara baja fuera lo antes posible. Este jueves, al final de una larga sesión escoba, la última programada del año antes de que arranquen las vacaciones parlamentarias de enero. Pero para modificar el orden del día se requiere, en primer término, la conformidad unánime de los grupos. La presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet, sondeó a los portavoces y se encontró con la oposición de PP y Vox. Ella entonces podría haber forzado la convocatoria de un pleno extraordinario a continuación del ya previsto, como ha ocurrido en ocasiones anteriores. Pero no lo hizo. Desde su equipo confirmaron que la sesión que servirá para discutir la única enmienda viva a los Presupuestos y la aprobación final de las cuentas se celebrará el próximo martes, 28 de diciembre, aunque aún no ha señalado la hora.

Rabieta por los "vetos" del Ejecutivo

La vía de convocatoria de un pleno extraordinario precisa, en principio, que el presidente cite a sus señorías con 48 horas de antelación, aunque ese plazo puede acortarse por razones de urgencia, como reconocían desde el PP. Es decir, que Batet podía llamar a los diputados con 24 horas si hubiera querido. Pero desechó esa alternativa. Según fuentes del Senado citadas por EFE, la Cámara informó ayer martes por correo electrónico al Congreso de la aprobación de los Presupuestos con la única enmienda incorporada de Compromís sobre protección de las lenguas minoritarias, y este miércoles envió el correspondiente oficio a la carrera de San Jerónimo. Esto significa que, en puridad, se habría podido cumplir ese requisito de las 48 horas.

En el PP alegan que dado que el Gobierno no admitió ninguna de sus propuestas, incluida la de la rebaja del IVA de las peluquerías, no juzgaban "razonable" que la mayoría "impusiera" su criterio

En el equipo de la presidenta del Congreso esgrimían que no tenía sentido señalar una sesión si no hay consenso político. Vox se opuso radicalmente a cambiar el orden del día, igual que el PP, que echó mano a los "vetos" que el Gobierno puso a sus enmiendas y a la de los otros grupos, incluida la de la reducción del IVA de las peluquerías y centros de estética del 21% al 10% (el presidente del Senado atendió la disconformidad planteada por el Ejecutivo). Así, "tras estar previsto el pleno la próxima semana por si había alguna modificación en la Cámara alta, como finalmente sucedió, no consideramos razonable que la mayoría impusiera un cambio de fecha, por lo que no prestamos la unanimidad que haría falta según el reglamento de la Cámara", indicaban las fuentes del Grupo Popular consultadas por este diario. No obstante, una integrante de la cúpula de Casado reconocía en los pasillos que al PP le interesaba "visualizar" que los Presupuestos vuelven al Congreso, y para ello la mejor ventana es un pleno extraordinario el próximo martes, y no como un punto más en el largo pleno programado para mañana.

Desde el PSOE recordaban que el orden del día de las sesiones se modifica con muchísima frecuencia. y sin que haya problemas En el Ejecutivo, mientras, intentaban restar trascendencia a la fecha, dado que de todos modos los Presupuestos tienen garantizada su aprobación —en este caso, con la incorporación de la enmienda de Compromís, que Hacienda respalda— y su entrada en vigor el 1 de enero de 2022. Es cierto que coincidirá con la aprobación, por el Consejo de Ministros, de la reforma laboral.

"Seguimos a lo nuestro"

"Ni tan mal, vamos a acabar el año con una semana redonda", buscaban conformarse en el Gabinete del presidente. Para la ministra María Jesús Montero, lo importante es que ya solo queda la ratificación final del cambio introducido en el Senado y que votó el PP con "absoluta incoherencia" respecto del discurso que ha venido manteniendo sobre las lenguas cooficiales. "Nosotros, como Gobierno, seguimos a lo nuestro —abundó el titular de la Presidencia, Félix Bolaños, en la tribuna y como respuesta a la popular Cuca Gamarra—: aprobar cuanto antes unos PGE, que se aprobarán la semana que viene".

Hacienda resta importancia a que la aprobación se demore hasta el 28 y destaca la "absoluta incoherencia" del discurso de los populares sobre las lenguas cooficiales

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La actitud de los populares sentó mal en el resto de fuerzas. "No se entiende que estén todo el día diciendo que el castellano esté perseguido y luego hagan el trol en el Senado", criticó el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. Para Ciudadanos, es una "frivolidad" y un hecho lamentable que el PP haya recurrido a esta maniobra para "fastidiar la foto de los Presupuestos" a Pedro Sánchez. "Treta" lo llamó el jefe de Más País, Íñigo Errejón. "Las contradicciones del PP no nos preocupan en exceso", sentenció el secretario de Estado de Agenda 2030, Enrique Santiago, de Unidas Podemos, quien incidió en que no es preocupante que las cuentas vuelvan a la carrera de San Jerónimo.

En el PP insistían, mientras, en que ellos siempre han apoyado la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, y que si prosperó la modificación fue porque "los socios de Sánchez no votaron con Sánchez el conjunto de enmiendas". "Si cada uno de ellos vota por libre puede suceder que una enmienda no prevista se acabe aprobando", subrayaron, para recordar que ese cambio no se debatió antes en el Congreso porque Compromís solo la llevó en el Senado, informa EFE.