Sesión de control en el Parlament

Aragonès explota contra la derecha por el catalán en las aulas

  • El 'president' exige al PP que deje de mentir para "ganar cuatro votos en España"

  • Carrizosa compara el caso de Canet de Mar con el asesinato de Miguel Ángel Blanco

Aragonès estalla contra la derecha por el catalán en la escuela. / ACN / AIDA CLEMENTE / VÍDEO: ACN / PARLAMENT

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Júlia Regué
Júlia Regué

Periodista

Especialista en información del Parlament de Catalunya, siguiendo la actualidad política catalana

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Pere Aragonès mudó su característico tono medido y mesurado para rebatir a los partidos de derecha la polémica por el debate del catalán en las aulas. Su pausa y a veces mordacidad saltaron por los aires en las respuestas al PP y a Ciutadans.

La sesión de control al 'president' empezó fuerte, con el líder del PP, Alejandro Fernández, recordando fotos de líderes independentistas con exterroristas y estableciendo un hilo de continuidad "con el acoso a un niño de cinco años". Un acoso en el que incluyó al Govern.

Aragonès, airado, negó cualquier mala práctica de su Executiu y, sobre todo, exigió a los populares "que dejen de hacer mala política, y dejen en paz la escuela catalana. Su intervención es una lista de mentiras", prosiguió. Y elevando el tono, un mucho en su escala habitual, sentenció "este Govern y sus docentes están en contra de toda discriminación y ustedes están usando dos tuits rechazables para construir un discurso mediático y arrancar cuatro votos en España, porque aquí ya no les vota nadie. Nadie. Basta de buscar votos en España en detrimento de la cohesión social de Catalunya".

Miguel Ángel Blanco

Acto seguido intervino el líder de Cs, Carlos Carrizosa, quien comparó la polémica de Canet de Mar con Ermua, el municipio vizcaíno donde ETA secuestró y asesino a Miguel Ángel Blanco. Seguramente el líder naranja pretendía referirse al cambio que supuso en la sociedad ese asesinato y que dio paso a la expresión popular del hastío por el terrorismo, de ahí esa referencia al PSC para que se sumara a ese cambio de tendencia. Pero la mención de un brutal asesinato en el contexto del debate lingüístico dejó anonadado a Aragonès, quien indignado sentenció. "Lo que acaba de hacer, señor Carrizosa, no debería estar permitido. Se ha equivocado".

El diputado de Cs, Nacho Martín Blanco, salió después al paso de las declaraciones de Carrizosa, y quiso clarificar que su líder de refería a la "situación de que en Ermua había gente que había estado callando ante los atropellos del entorno aberzale y que callaban en sus pueblos, en sus ciudades, por miedo. Ese es el paralelismo que puede establecerse entre lo que ocurrió en Ermua y en Canet. Me siento muy justo haciendo esta explicación, pero no se pongan tan estupendos cuando se hacen fotos con Otegi e intelectuales de ETA porque creo que nos pasamos de generosos”, despejó.

El líder del PSC, invocado por unos y otros, cual bisagra, por aquello de ser los socialistas uno de los pilares de la normalización lingüística de los años 80 y, a la vez, máxima oposición al independentismo, pidió mesura en la cuestión. Aragonès le agradeció el tono y su voluntad de ayuda. Después, sí exigieron la ejecución de la sentencia, aunque defendieron el éxito de la inmersión "durante muchos años".

La CUP pide liderazgo

A primera hora, la CUP exigió al Govern que asuma “liderazgos y responsabilidades”, eso es, que tome las riendas no sólo de la escuela de Canet de Mar (Barcelona) sino de las que puedan acabar sometidas a la lupa judicial, y que Educació ejerza “competencias plenas” en defensa del catalán como lengua vehicular. El ‘conseller’ del ramo, Josep González-Cambray, se comprometió a actuar "con la máxima firmeza, convicción y mirada larga” para preservar la inmersión lingüística, apoyando al profesorado, pero apostilló que “el blindaje de la lengua catalana no será efectivo hasta que no tengamos un Estado propio”. Por su parte, el ‘vicepresident’ Jordi Puigneró reclamó “valentía” al PSC para que "se enfrente al poder judicial en materia lingüística, igual que hicieron con los indultos" a los líderes independentistas presos por el referéndum del 1-O.

Cambray se enfrenta a Cs

Durante el debate sobre mociones de la CUP, Cs y el PPC sobre la inmersión, el 'conseller' de Educació cargó contra los naranjas acusándoles de instigar un conflicto sobre la lengua inexistente hasta la fecha.

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"No hay conflicto de convivencia, aprendiendo catalán, castellano y otras lenguas. Como más lenguas aprendamos, mejor. No hay ningún conflicto hasta que aparecen ustedes, porque ustedes son el problema. Quizá con los años se darán cuenta de lo triste y lamentable que está siendo su paso por la política. Ustedes se inventan los problemas de convivencia", enfatizó, recordando que el portavoz de Cs en Sant Andreu de la Barca reculó y negó cualquier adoctrinamiento en el instituto que fue un foco mediático porque guardias civiles señalaron a parte del profesorado tras el referéndum del 1-O, unas denuncias que el juez acabó archivando. "Es un caso paradigmático del miedo", respondió Martín Blanco, achacando sus declaraciones a la "coacción del sistema".

Entre la bronca, hubo coordinación soberanista. La moción cupera en defensa de la inmersión lingüística prosperó con el apoyo de ERC, Junts, CUP y En Comú Podem y el Parlament reclamó así que la Conselleria d’Educació asuma la “plena responsabilidad política y jurídica” y que el profesorado tenga garantizada la “seguridad jurídica” para poder blindar el catalán.