Inmersión lingüística

Govern y PP enconan la batalla del catalán en las aulas

  • El Executiu acudirá a la manifestación pro-normalización lingüística del sábado

  • Casado amenaza con la vía penal a Aragonès y exige a Sánchez un 155 lingüístico

El presidente del PP, Pablo Casado, en una foto de archivo.

El presidente del PP, Pablo Casado, en una foto de archivo.

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

Escribe desde Barcelona

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Júlia Regué
Júlia Regué

Periodista

Especialista en información del Parlament de Catalunya, siguiendo la actualidad política catalana

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La política catalana vive en una permanente espiral encerrada en ella misma. Un ‘ritornello’. Con el paso de los años, los puntos de inicio, con todo, se van sumando. En un otoño de 'revivals', como el de Rodalies, el foco se sitúa ahora sobre el catalán y, en concreto, el debate de las lenguas en las escuelas. Como en los inicios de los años 80. Como en el sentencia del Estatut del 2010, cuyo primer enunciado ‘cepillado’, fue el apartado 1 del artículo 6 que señalaba que el catalán era la lengua “de uso normal y preferente”. Vuelven ahora las trincheras, tras la petición de una familia de Canet de Mar de que se cumpla el dictado del TSJC y por la que se impone el 25% de la enseñanza en castellano. En este martes, tanto el Govern como el PP han saltado dentro de sus trincheras.

El 'president' Pere Aragonès ha tratado de mantener la disputa en un perfil bajo. Ni acatar ni desobedecer. El Gobierno ya le ha instado a cumplir, pero tampoco sin mucho ahínco. Así que las fuerzas motoras han tenido que ser otras. Por ejemplo, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y la CUP que instaron el lunes a la Conselleria d'Educació a asumir la dirección del centro de Canet para desobedecer a las claras el fallo. De ahí que el líder del PP, Pablo Casado, este martes, en Barcelona, presionara al presidente del Gobierno Pedro Sánchez vía Govern para acabar con la "ingería social" y el "apartheid lingüístico" de la inmersión.

El dirigente lanzó dos mensajes. A Sánchez le exigió que inicie los trámites para aplicar el artículo 155 en Catalunya para asumir la materia lingüística, y a Aragonès le alertó de que emprenderá la vía penal contra él y contra el 'conseller' de Educació, Josep González-Cambray, si no acata la sentencia del TSJC.

Aragonès, con las entidades

En paralelo, no puede hablarse de respuesta por cronología horaria, Aragonès convocó una reunión con entidades en defensa del catalán y se anunció la presencia del ‘president’ y de todo su Govern en la manifestación del sábado en defensa de la escuela catalana y la normalización lingüística. Un acto organizado por Som Escola, la suma de 54 entidades sociales y educativas.

El Govern aboga por una solución que no pase por "inventos", en referencia a la propuesta de Borràs

La decisión del Govern, tomada en “consenso”, según la portavoz Patrícia Plaja, pues, desoye la petición de la presidenta del Parlament de plantar cara de una manera más vehemente. Según la portavoz, se "precisan soluciones efectivas y no inventos", en referencia al requerimiento a González-Cambray, de que se hiciera con las riendas de la dirección de la escuela de Canet para descargar de responsabilidad a los profesionales hoy al mando. Una idea que no fue expuesta al Executiu antes de ser lanzada a los medios de comunicación, según detalló la propia Plaja.

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La portavoz, asimismo, quiso marcar distancias y criticó las amenazas que haya podido recibir la familia del niño de Canet, así como las "difamaciones" vertidas por medios y algunos partidos políticos, que han comparado la situación en la localidad del Maresme con la Alemania nazi y que este martes Casado equiparó a la segregación racial en Estados Unidos pidiendo a Sánchez que "actúe como Kennedy" porque "esta es una causa de la humanidad".

Casado equipara la situación en Canet con la segregación racial en Estados Unidos

"Se ha recordado mucho el caso de Ruby Bridges en Misisipi en 1960, se ha recordado menos que dos años después el presidente Kennedy tuvo que mandar a las tropas federales en 1962 para escoltar a los alumnos en la universidad frente a la segregación racial que el gobernador de ese estado seguía planteado", deslizó, y añadió que: "esas son las causas que merecen la pena, pero tiene que haber presidentes como Kennedy que decidan dar la batalla y eso es lo que está faltando en el Gobierno de España".