Programa en Canal 9

Bárbara Rey cobró grandes sumas de dinero para no airear sus secretos

La actriz murciana condujo un programa gastronómico en la televisión pública valenciana entre 2000 y 2005, como pago a su silencio sobre su relación con Juan Carlos I. Ni sabía cocinar, ni hablaba valenciano

Bárbara Rey cobró grandes sumas de dinero para no airear sus secretos
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David López Frías

Corre el año 2000 y la popular vedete Barbara Rey presenta un programa culinario en la televisión pública valenciana. En la cocina del plató la acompaña David Alcocel, su pinche, que explica a cámara el reportaje que viene a continuación, rodado en un restaurante chino de Valencia:

"Nos van a enseñar ciertas técnicas que tiene la cocina china, ciertos utensilios que aquí no conocemos...". Bárbara Rey interrumpe en un momento dado y le pregunta al pinche. "Y los cuchillos chenos? Uy chenos no.. ¡Chinos! Jajajaja. Esos... ni, ni, ni, ni, ni, que van a una velocidad tremenda...". David la mira condescendiente y le contesta: "Sí, pero los que van a una velocidad tremenda son ellos, no los cuchillos. Los cuchillos no se van".

Bárbara sigue riendo y contraataca con una duda existencial sobre gastronómica asiática: "Yo siempre me he preguntado que para qué quiere uno un cuchillo que corte tanto. Que corte además una lata de cerveza... ¡pudiendo tirarla entera!". Ella misma se da cuenta del despropósito y da paso al reportaje, no sin antes zanjar su propia intervención diciendo: "Bueno... tonterías, va".

Así funcionaba Bárbara Rey como presentadora de un programa culinario en Canal 9. Se llamaba 'En casa de Bárbara' y se mantuvo en antena durante cinco años. No tenía ni idea de cocina. No hablaba una palabra de valenciano. Pero Bárbara Rey se coló de lunes a jueves en los hogares de la Comunidad Valenciana entre 2000 y 2005, cual chef de prestigio. Y durante aquellos más de mil programas "no cocinó un solo plato", tal y como confirma Ximo Pérez, su productor, a 'El Periódico de España'.

A pesar de no tener ningún tipo de experiencia en el ámbito de la cocina, la actriz murciana se embolsó cinco millones de euros por aquel trabajo. Un espacio televisivo que, tal y como ha revelado el exdirector del CNI Alberto Saiz fue el pago para que la vedete guardase silencio sobre su relación con el rey emérito. Y en el origen de todo hay un turbio episodio con robos de documentación sensible, amenazas y hasta una especie de secuestro en un plató de Canal 9.

No sólo Saiz; la información contenida en el libro 'El jefe de los espías' con las anotaciones del exdirector del Cesid (ahora CNI) Emilio Alonso Manglano. En este trabajo realizado por los periodistas de 'ABC' Juan Fernández-Miranda y Javier Chicote se asegura que Bárbara Rey habría recibido importantes cantidades de dinero a cambio de no airear sus relaciones con el entonces Jefe del Estado. Además, el excomisario José Manuel Villarejo anotó en sus agendas que el CEO de Repsol confesó que Aznar le había pedido que la petrolera pagase a Bárbara Rey por su silencio y que lo mismo hicieron Telefónica y el Santander.

"Ella nunca cocinó un plato durante el programa. Además del pinche David Alcocel había otro cocinero que nunca salía, pero era el que preparaba los platos en realidad", cuenta Ximo Pérez, el productor de aquel programa. "Yo no sé dónde se generó aquel contrato ni nada. A nosotros [la productora Trivisa] nos vino un día el representante de Bárbara Rey y nos dijo que ella había cerrado un programa con Canal 9, que si lo queríamos producir nosotros. Le dijimos que sí y eso es todo".

Reconoce Ximo: "Con ella jamás tuvimos ningún problema. Yo he trabajado con actores y actrices muy famosos y siempre hay alguno que tiene excentricidades, que habla peor a los trabajadores... pero no fue el caso de Bárbara. Siempre fue muy correcta con todo el mundo. No iba de diva. De hecho, lo que te puedo decir de ella es que iba a saco en las grabaciones. Fue muy profesional y que se le notaban las tablas frente a la cámara, porque estaba muy acostumbrada".

Durante aquellos años, Bárbara Rey estuvo residiendo en el Hotel NH de Valencia, junto a la estación de autobuses. Una estancia que también pagó la tele pública: "Aquel programa no se rodaba en Burjassot [los estudios de Canal 9]. Nosotros teníamos un estudio de 400 metros cuadrados en Valencia, cerca del hotel. Ella casi nunca venía antes de la una de la tarde. El programa se empezaba a rodar a las dos y acabábamos a las diez de la noche. Grabábamos tres capítulos de 40 minutos cada día. A ella le acompañaba el pinche que hablaba en valenciano, pero también había un cocinero fuera del set que era el que preparaba la comida en realidad. Grabábamos tres fases del plato: al principio de la receta, a la mitad y con el plato ya preparado. Pero ella no los hacía. Se estudiaba los guiones y aprendía los pasos".

Robos y amenazas

Al representante de Bárbara Rey tampoco lo volvieron a ver en la productora: "Lo vimos una vez antes de que empezase el programa y nada más. Yo no sé lo que cobró esa mujer ni quién le pagaba. Nosotros hicimos nuestro trabajo y cobrábamos de Canal 9, pero ella no tenía nada que ver con la productora", insiste Ximo Pérez. "Muchas veces nos han pedido vídeos desde un famosos programa del corazón que se emite todavía en la tele. Pero yo no me he prestado a eso porque no quiero entrar en ese salseo de rumores, cotilleos y temas del corazón", concluye.

Otro Ximo, en esta caso Ximo Rovira, también atiende a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. Él era el presentador de Tómbola, un programa de corazón que se convirtió en el más visto de la televisión pública valenciana. El antecedente del Sálvame. Sobre aquel programa gastronómico que condujo Bárbara Rey prefiere no profundizar demasiado: "Ahí sólo puedo entrar en el terreno de la especulación. Yo no voy a poner en duda la valía profesional y artística de la mujer. Pero si me preguntas por el runrún que había entonces, pues no te lo voy a negar. Una mujer que no era valenciana, que era de Totana, en Murcia, que no hablaba valenciano, que no era cocinera... pues sí, extrañaba".

Sin embargo, él sí que estuvo presente en el episodio que, involuntariamente, se convirtió en la génesis de aquel programa. Corría julio de 1997 y él era el conductor de Tómbola, que tenía entre sus invitados al periodista Jesús Mariñas. Él fue el que dijo soltó la bomba en antena. Dijo que Bárbara Rey había presentado una denuncia porque le habían entrado en casa y le habían robado un montón de vídeos, fotos y material sensible.

Ximo Rovira recuerda que "en aquel tiempo no había redes sociales, pero teníamos un teléfono de aludidos. Ella se dio por aludida y llamó confirmando aquello y diciendo que se sentía amenazada, que tenía miedo y que le habían robado material que implicaba a una personalidad muy importante del Estado. En todo momento percibimos a una persona nerviosa de verdad, que no estaba fingiendo. Los periodistas del programa le preguntaban qué había pasado o quién era aquel personaje. Pero esa línea nunca la cruzó. Jamás dijo a quién se refería, aunque todo el mundo ya se lo imaginaba". Lo que hizo Ximo en aquel momento fue activar el detonador de la bomba: "Le dije que aquello era muy grave y que viniese al programa a contarlo. Y ella aceptó".

El secuestro de Bárbara Rey

En Canal 9 fijaron la entrevista para el jueves 17 de julio de 1997. El caché de la actriz era de dos millones de pesetas (12.000 euros). En aquel tiempo no había AVE. Ella llegó en avión desde Madrid al aeropuerto de Manises y había un montón de periodistas esperando. Porque durante toda la semana Tómbola estuvo anunciando que aquel día iba a venir Bárbara Rey a contarlo todo en directo. Fue el cebo que usaron durante toda la semana para crear expectación. Del aeropuerto se fue al hotel y de allí a los estudios de Burjassot donde iba a explotar la bomba.

Pero horas antes de su aparición en pantalla sucedió algo que lo cambió todo. Alguien dio la orden de que se anulase aquella entrevista. El productor del programa, Ángel Moreno, cuenta en su libro 'La vida es una Tómbola': "A primera hora de la tarde comencé a recibir llamadas. Eran del director de Canal 9, Jesús Sánchez Carrascosa, pero venían de más arriba. En ellas se me anunciaba que, si Bárbara pisaba el plató del programa, lo cerraban".

Prosigue Moreno: "Cuando llegó Bárbara a las instalaciones, la metimos por la puerta de atrás para evitar fotógrafos. Nos reunimos en mi despacho y le dijimos que no salía, pero que se le pagarían los dos millones de pesetas de caché. Ella se puso como una furia. No sé si iba a soltar la bomba atómica, pero un racimo de bombas seguro".

Ximo Rovira también tiene fresco aquel episodio. "Recuerdo ir por el pasillo en las pausas publicitarias y oír gritos: 'Que yo salgo'. Vociferaba y estaba muy nerviosa, fuera de sí, aterrada. Yo creo estaba convencida de que aquella entrevista la protegía". Finalmente, cuenta el productor del programa, "aparecieron dos señores que se identificaron y, tras hablar con ella cinco minutos, la convencieron y se marcharon".

La entrevista en Levante-EMV

Ese episodio lo recoge el periodista de Levante-EMV Quico Arabí en su libro 'Ciudadano Zaplana'. Arabí atiende a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA recordando cómo él también acabó formando parte de aquel asunto de forma casi involuntaria: "Yo estaba aquella noche en la redacción de Levante-EMV, quedábamos sólo tres o cuatro personas. Sonó mi teléfono, lo descolgué y al otro lado de la línea me habló Bárbara Rey y me dijo que estaba secuestrada en Canal 9. Yo no me podía creer aquello. Realmente sonaba nerviosa. Me dijo 'Me han secuestrado en una habitación cerrada en la tele, no me dejan hablar con nadie ni participar en el programa. Te llamo a escondidas. No quieren que salga en Tómbola porque lo voy a contar todo. Me han dicho que la orden de no dejarme salir ha llegado desde muy arriba. Estoy amenazada de muerte y temo por mis hijos'. Ese fue su mensaje enigmático, con voz entrecortada y a bocajarro".

Arabí la emplazó entonces para entrevistarla al día siguiente. Se vieron en el Hotel NH: "Tanto miedo tenía, que nos dijo a mí y al fotógrafo [Fernando Bustamante] que subiéramos a su habitación para hacer la entrevista. Finalmente la pudimos hacer en un rincón del vestíbulo del hotel", recuerda ahora el periodista, que insiste: "Lo que yo me encontré fue a una persona que de verdad estaba asustada, que decía tener miedo por su vida y no estaba actuando".

En aquella entrevista en Levante-EVM, Bárbara Rey contó: "Dos personas del programa me dijeron en el hotel que no podía salir en pantalla porque habían recibido órdenes de que no interviniese. Me pidieron por favor que no fuese al estudio (...) El público llegó a amenazar con marcharse si yo no intervenía, pero les pedí que se quedasen porque, a fin de cuentas, los del programa no tienen la culpa. Es evidente que la orden venía de más altura".

También contó la actriz: "Se habló incluso de que había un dispositivo de seguimiento sobre mí que costaba 400.000 pesetas diarias", y amenazaba con cantar: "Creo que todo tiene un límite. Siempre he sido muy discreta, pero todos tenemos aguante hasta cierto punto. Sí puedo decir a las personas cuyo nombre he mantenido en secreto y no desvelo, que desde luego conmigo no se están portando bien. No he recibido ningún tipo de respuesta, ni atención por parte de nadie. Ni siquiera una llamada telefónica, ni de esa persona ni de nadie".

Arabí le preguntó si su silencio tenía fecha de caducidad. Ella advirtió. "Depende de cómo evolucionen las cosas. Si ellos siguen atacándome de esa forma, habrá un momento que tendré que defenderme". El periodista le preguntó quiénes eran ellos. La vedete contestó: "No voy a dar nombres".

Callar con billetes

¿Cómo se resolvió aquel caso? Sostiene Quico Arabí que "de nuevo había que sellar bocas con billetes. A ella le pagaron sus dos millones de pesetas de caché. Y luego, con varias facturas y muy gordas. La de Canal 9 se abonó entre 2000 y 2005, las temporadas que ellas estuvo en antena con un programa de cocina con el que premiaron a la vedette. Cinco millones de euros costó 'En casa de Bárbara'. (...) A nadie en la televisión autonómica se le escapaba el motivo por el que habían elegido a la actriz de Totana para conducir un espacio culinario. Porque conocía lo que se cocía en los fogones de La Zarzuela".

Veinte años después de aquel episodio, el periodista Manuel Cerdán exhumó aquella polémica y contó que "el CNI compró el silencio de Bárbara Rey, amante de Juan Carlos I, con fondos reservados en Luxemburgo. Un agente se reunió con la actriz en una cafetería y le ofreció por su discreción 500 millones de pesetas (tres millones de euros) en minutas de 26 millones al mes. Espías del Centro Nacional de Inteligencia depositaron el dinero en un banco de Luxemburgo para que la vedette no difundiera vídeos comprometidos ni aireara una relación que se remontaba a los inicios de la Transición. La cuenta fue abierta a nombre de la firma W.K. Dibiapu, una sociedad off shore. El dinero procedía de los fondos reservados".

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Temían, tal vez, que se publicasen aquellos comprometidos vídeos que ya desde principios de los 80 buscaban los agentes del Cesid (antecedente del CNI) en casa de Bárbara Rey, tal y como explica Pilar Urbano en su libro 'Yo entré en el Cesid'. Finalmente, todo aquello se arregló con dinero. Con mucho dinero.

El rumor terminó de confirmarse cuando a Bárbara le dieron aquel programa en Canal 9. Y que ahora ha acabado confirmando, en su intervención en Salvados, Alberto Saiz. El exjefe del CNI contó que "Bárbara Rey tenía contratos en televisiones autonómicas a cambio de silencio". El misterio de por qué aquella actriz de Totana, que ni hablaba valenciano ni sabía cocinar, condujo un programa de cocina en Canal 9 durante 5 años.