Investigación judicial

Un informe desvela un nuevo herido en un ojo por una bala de 'foam' de los Mossos

  • El joven resultó lesionado al verse envuelto en los disturbios de octubre de 2019 en protesta por la sentencia del 'procés'

Agentes de los Mossos a la altura de Via Laietana.

Agentes de los Mossos a la altura de Via Laietana. / ACN (ACN)

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J. G. Albalat
J. G. Albalat

Redactor

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Dos años después de los disturbios por la sentencia del 'procés', un informe forense ha desvelado que la pérdida de un ojo por parte de un joven que se vio envuelto en aquellos altercados de octubre de 2019 "es compatible" con el impacto de un proyectil de 'foam' lanzado por los Mossos d'Esquadra. Con este, son ya tres las personas que han sufrido una mutilación ocular a causa de los disparos de agentes de la policía de la Generalitat. Los dos anteriores incidentes se produjeron en el intento de ocupación del aeropuerto de Barcelona, también tras la sentencia del 1-O, y durante una manifestación contra el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél, en febrero de 2021.

El dictamen del Institut de Medicina Legal de Catalunya sobre el joven marroquí A. K., al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, se ha incluido en el proceso judicial abierto para esclarecer este suceso. Las fuentes judiciales consultadas aseguran que, al no haber podido concretarse qué escopetero disparó el 'foam' y no poder atribuir un delito concreto, este procedimiento está en camino de ser archivado. Sin embargo, se abre la puerta para reclamar por la vía contenciosa o civil.

"Causalidad positiva"

El informe es contundente: "Las lesiones objetivables son consecuencia de un traumatismo directo e intenso sobre el globo ocular izquierdo, por lo que establece una relación de causalidad positiva con el mecanismo de producción referido" por el muchacho. Por lo tanto, precisa, considera que las lesiones son compatibles "con un impacto a gran velocidad" como es un 'foam'. Para la abogado del herido, Anaïs Franquesa, durante la instrucción del caso se ha demostrado que "los mecanismos de rendición de cuentas no han funcionado" y que "la trazabilidad de este tipo de proyectiles según la circunstancias es prácticamente imposible". De ahí que no se haya podido determinar el autor del disparo.

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El día antes de que resultara herido, A. K. cumplió 18 años. Aquel 18 de octubre de 2019, según ha explicado, decidió con un amigo trasladarse a Barcelona para comprarse una camisa de regalo. Sus educadores del centro de menores donde residía, titularidad de la Generalitat, le recomendaron que no lo hiciera por los disturbios que sufría la ciudad, pero él no desistió. Quería acercarse a una tienda en la calle de Trafalgar. Al salir de la plaza de Catalunya, bajó por la Rambla y giró hacia la Via Laietana, donde se estaban produciendo altercados.

En la calle de Trafalgar

A causa de los disturbios, con contendedores quemados y cargas policiales, el joven no puedo encontrar la tienda. Al querer volver a la plaza de Catalunya, poco antes de las 20.00 horas, pasó por la calle de Trafalgar cerca del cruce con la calle de Ortigosa. Su amigo se separó de él en busca de un bar para ir al baño y fue entonces cuando A. K. recibió el impacto de 'foam'. El informe forense reseña que el muchacho explicó que recibió "un fuerte golpe a nivel ocular" que le produjo un "intenso dolor" que le desorientó y le hizo caer al suelo. Una ambulancia le trasladó al Hospital de Sant Pau. Al joven se le ha tenido que implantar una prótesis ocular. Él nunca ha tenido dudas de que fue un proyectil policial el que le dejó sin un ojo.