"Desayuno de trabajo" previo al Consejo de Ministros

Sánchez y Díaz cerraron el pacto de la reforma laboral antes de la cita con Calviño

  • Ambos se citaron a las ocho y conversaron durante hora y media. La paz estaba hecha antes del encuentro posterior, con Calviño y cuatro ministros

  • Los equipos de los dos estuvieron trabajando durante el puente para acercar posturas y dar por finalizada la crisis más profunda que ha herido a los socios

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, en la XXXII Cumbre Hispano-Lusa, el pasado 28 de octubre de 2021 en Trujillo, Cáceres.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, en la XXXII Cumbre Hispano-Lusa, el pasado 28 de octubre de 2021 en Trujillo, Cáceres. / EUROPA PRESS / JORGE ARMESTAR

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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Miguel Ángel Rodríguez
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Fueron Pedro Sánchez y Yolanda Díaz quienes rubricaron el pacto para la "derogación" de la reforma laboral. Ellos dos, en una cita a solas en la Moncloa. Un "desayuno de trabajo" discreto. A las 8 de la mañana. Hora y media antes de que comenzara el Consejo de Ministros. Antes, bastante tiempo antes del encuentro que dirigió el presidente con las dos vicepresidentas y cuatro ministros. La crisis la encarrilaron, por tanto, los dos líderes, como sucedía cuando era Pablo Iglesias quien comandaba el espacio de los morados en el Gabinete.

A la reunión a primera hora de la mañana Sánchez y Díaz llegaron con el camino asfaltado. Según confirmaron a EL PERIÓDICO fuentes próximas a los dos, sus equipos, encabezados por los respectivos jefes de Gabinete, Óscar López y Josep Vendrell, estuvieron "trabajando durante el fin de semana" [el puente de Todos los Santos] para aproximar posturas e ir cerrando un texto. Un comunicado de consenso que sirviera para coser las fisuras en la coalición. No intervino Economía en esas conversaciones. Según añadían desde la Moncloa, la cita sirvió también para engrasar la maquinaria del bipartito, para "ensamblar el modo de funcionamiento" del Ejecutivo, para "fortalecer" el trabajo conjunto.

Fue el presidente quien convocó a Díaz en la Moncloa a las ocho de la mañana, antes del Consejo de Ministros, convocado, como todos los martes, a las 9.30. La relación entre ambos, pese a las fricciones y pese al resquemor que ha dejado la crisis de estas dos últimas semanas, "nunca quedó resquebrajada", según indican desde el sector morado. Y Díaz, recuerdan, quería que fuera el presidente quien "liderara" una cuestión medular para el Gobierno. Su "lealtad" a él, incidieron, está fuera de duda. De cualquier modo, la cumbre entre los dos líderes sirvió para "desanudar" definitivamente el conflicto, como ratificaban fuentes conocedoras de la cita.

Los morados pretendían que quedara clara la "derogación" de la legislación de 2012 y que se reconociera la labor de Trabajo. Ambas cuestiones aparecieron en el comunicado

Los morados pretendían que se fijase el perímetro político, que quedase negro sobre blanco que el compromiso de "derogar" la reforma laboral de 2012 seguía vigente y firme, y también que se reconociera la labor desplegada por Trabajo desde marzo, cuando comenzaron las reuniones semanales con empresarios y sindicatos para consensuar el desmontaje de la legislación del mercado de trabajo aprobada por el PP. Ambos aspectos son los que aparecen en el comunicado posterior.

"Para ponerse ya a trabajar"

Pero los socialistas, a cambio, incorporaron una frase clave: que "el Gobierno busca, a través del diálogo social, un acuerdo con todas las partes justo y equilibrado". Es decir, que se buscará el plácet no solo de los sindicatos, sino también de la patronal, una cuestión que les inquietaba por cuanto ha de ser la Comisión Europea la que ha de bendecir la reforma. El ala socialista apuntaba que la presencia de sus ministros en las negociaciones daba "confianza" a los empresarios y ayudaba a que los empresarios no se descolgaran.

Para los socialistas, era importante remarcar que el acuerdo busca reunir a patronal y sindicatos y será "justo y equilibrado"

El "desayuno de trabajo" de Sánchez y Díaz discreto duró alrededor de una hora y media. Después, comenzó el Consejo de Ministros, que fue breve. Antes de la hora prevista, las 12 de la mañana, arrancó la reunión ya más amplia del presidente con las dos vicepresidentas y con los responsables de Hacienda, María Jesús Montero; Inclusión, José Luis Escrivá, y Educación, Pilar Alegría. También se sumó la portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez. A ese encuentro las partes acuden, indicaban en la Moncloa, "sabiendo que las cosas van a salir bien". "No fue tanto para cerrar, sino para ponerse ya a trabajar" de manera "coordinada", continuaron. Todo fue como la seda. Aunque ahí se habló de "contenidos", el acuerdo político ya estaba hecho.

La Moncloa lanzó el comunicado a las 12.52 horas. Unos cuarenta minutos antes de la comparecencia de Rodríguez. Pero esa nota solo hacía mención al encuentro de Sánchez con los miembros de su Gobierno, que se produjo "en un clima positivo y una actitud constructiva", no aludía a la cita previa con Díaz. Las dos partes constataron que el Ejecutivo está "comprometido con la derogación de la reforma laboral de 2012 en los términos que establece el acuerdo de coalición y el plan de recuperación enviado a la Comisión Europea". Es decir, socialistas y morados se ratificaban en lo firmado por Sánchez e Iglesias en 2019 y en el componente 23 remitido a Bruselas.

Equilibrios internos

El comunicado fijaba a su vez el alcance de la reforma: abordaje de la temporalidad y la precariedad —las "principales anomalías del mercado laboral español", junto al desempleo—, disponer de las "herramientas equilibradas en la negociación colectiva" y establecer "condiciones claras para la subcontratación". No se entra al detalle técnico, que se deja para la mesa del diálogo social y el trabajo de los segundos escalones.

Sánchez y Díaz ya desencallaron la ley trans y la subida del salario mínimo. En Presupuestos y vivienda, participaron en una reunión con otros tres ministros

Después, el Ejecutivo subraya su voluntad de buscar ese acuerdo "con todas las partes" (o sea, con patronal y sindicatos) que sea "justo y equilibrado". Porque esa es la "mejor garantía de obtener una reforma duradera", tal y como se comprometió con Bruselas en el citado componente 23 del plan de recuperación. El objetivo final, y este es el tercer y último punto del comunicado, es "construir un nuevo modelo de relaciones laborales para el siglo XXI que acompañe el proceso de modernización de la economía gracias a los fondos europeos, a través del diálogo social". Expresión que copia el vocabulario del presidente y de Calviño. La nota, pues, es fruto de los equilibrios internos de la coalición. De las voluntades de las dos partes, de los acentos que cada una de ellas quiere poner. De hecho, y muy significativamente, las ministras Rodríguez y Montero se resistieron a emplear el término fetiche, "derogación", para no caer en un debate "nominalista" o "semántico".

No es la primera vez que Sánchez y Díaz abordan directamente un conflicto interno. Los dos desencallaron la ley trans, que enfrentaba a Igualdad con la entonces vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y también acordaron la subida del salario mínimo, que confirmó el presidente en el arranque del curso político. Los Presupuestos, sin embargo, se desbloquearon en una reunión coral, en la que ambos participaron junto a los negociadores de las cuentas y de la ley de vivienda (Félix Bolaños, María Jesús Montero y Ione Belarra).

Convalidación, quizá en enero

Cuando estalló la crisis de la reforma laboral, después de que Unidas Podemos denunciara la "injerencia" de Calviño, Sánchez tomó distancia y no habló con Díaz. Delegó en los suyos la resolución del conflicto, que quedó encauzado con el comunicado del miércoles pasado tras la gestión directa de Bolaños con el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey. En este último tramo, las riendas las han asumido los respectivos jefes de Gabinete de Sánchez y Díaz, Óscar López y Josep Vendrell, quienes a su vez trabajaron con sus equipos en la Moncloa y en el ministerio.

Las dos partes expresan su satisfacción con el acuerdo alcanzado, aunque ahora tocará bajar a los detalles y la negociación será dura

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Las dos partes expresaron su contento por la paz interna. "Satisfacción", dijo Díaz a los periodistas a su llegada por la tarde al Senado, porque el Ejecutivo va a "cumplir con el acuerdo de gobierno" y lo remitido a Bruselas. "Esté usted tranquila, porque el presidente Sánchez, la señora Calviño, el PSOE, Unidas Podemos y yo misma tenemos algo claro: vamos a acabar con los errores de la política laboral del PP y a mejorar la vida de los trabajadores y las trabajadoras en nuestro país", espetó pocos minutos más tarde la vicepresidenta segunda a la senadora del PP María José Heredia. Rodríguez, en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros, justificó ese acto de conciliación entre los dos socios por la necesidad de poner en común las opiniones de ambos de cara a la "recta final" de las negociaciones con los agentes sociales. Montero se mostró convencida de que el Ejecutivo logrará cerrar una reforma laboral con patronal y sindicatos "por el interés general" y "a pesar de la complejidad".

Queda apenas un mes para amarrar ese consenso. Y ahora habrá que descender al detalle, donde pueden resurgir las diferencias entre socialistas y morados. En cualquier caso, la nueva legislación habrá de estar lista y en el BOE antes del 31 de diciembre, aunque el Congreso la convalide en enero.