Dos años de la sentencia

Puigdemont no quiere ser moneda de cambio en la mesa de diálogo

"No hace falta que me arreglen nada", pide el 'expresident' de la Generalitat, que reclama tener su propia estrategia

Puigdemont a su llegada al Tribunal de Apelación de Sassari, en Cerdenya.

Puigdemont a su llegada al Tribunal de Apelación de Sassari, en Cerdenya. / REUTERS / GUGLIELMO MANGIAPANE

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El Periódico

El 'expresident' de la Generalitat, Carles Puigdemont, no quiere ser moneda de cambio en la negociación de la mesa de diálogo entre el Govern y el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Pide respeto sobre su estrategia, que evita pedir el indulto que sus compañeros de Gabinete sí lograron, teniendo en cuenta además que Junts no está en ese foro de negociación porque el actual president de la Generalitat, Pere Aragonès, se plantó y dejó fuera a los representantes de ese partido en el Govern por la elección de los representantes por parte del partido de Jordi Sànchez.

En un artículo que se publica este jueves en 'El Punt Avui', Puigdemont sostiene que no busca "ningún indulto anticipado" porque esta "no es la solución al conflicto". El dirigente independentista, que lleva cuatro años viviendo en Bruselas, insiste en que la salida al problema es "la amnistía" y no dejará de reclamarla "con insistencia, naturalmente no a cambio de la renuncia a la autodeterminación”.

No queremos "atajos"

En 'No fuimos al exilio para pedir el indulto', Puigdemont insiste en que “nadie hable por nosotros, que no interfieran en nuestra estrategia buscando atajos que no queremos”. En el artículo Puigdemont rehúye soluciones personales y apuesta por las colectivas e insiste que “ni buscamos ningún indulto anticipado ni creemos que esta opción aporte ninguna solución en el conflicto, y por supuesto no a las más de 3.000 personas afectadas por la represión”.

"Volver como personas libres, tal como éramos cuando emprendimos el camino del exilio, es una idea que me acompaña cada día cuando me levanto y cuando me voy a dormir", confiesa el dirigente independentista, que solicita a los miembros del actual Govern que "si ha tenido la tentación de incluir esta 'salida personal' en las conversaciones que mantiene con el Gobierno español" sobre el indulto, la eviten.

Sin condiciones previas

"Si se cree que tengo una parte de responsabilidad en un verdadero proceso de negociación política con el Estado español, sin condiciones previas y con toda la ambición que se le puede suponer, la puedo asumir perfectamente desde mi vida en el exilio. No hace falta que previamente me arreglen nada", ha afirmado.

Ha sostenido que el indulto no da una respuesta a las personas que considera víctimas de represión, a diferencia de la amnistía, y ha añadido: "Alguien ha dicho que debo formar parte de la solución al conflicto, pero los que lo dicen me temo que quieren decir otra cosa". También ha asegurado que a todos los que "con toda la buena intención del mundo" se han dirigido a él para proponerle soluciones a su situación les ha dicho lo mismo: que la prioridad es la resolución del conflicto político, en sus palabras.

Discrepancias en el seno del Govern

Días atrás, con la detención de Puigdemont en Cerdeña, su partido dio por muerto este espacio de negociación tildando de "putiferio" su arresto. Por su parte, desde ERC defienden que la mesa de diálogo es actualmente la mejor vía para avanzar en las reclamaciones que tiene Catalunya.

A esta discrepancia se suma estos últimos días la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, cuyo proyecto se ha presentado este miércoles por parte del Gobierno de Sánchez, pero que ha arrancado con diferencias entre los republicanos y el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos.

Aniversario de la condena

El 'expresident' hace estas consideraciones el día que se cumplen dos años de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el 'procés' en la que descartaba que fuera rebelión y se decantaba por una condena por sedición, un delito que la Abogacía del Estado había puesto sobre la mesa a última hora, con Pedro Sánchez ya en la Moncloa.

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En concurso con el delito de malversación, la sentencia disparó la condena de los líderes independentistas: el exvicepresidente del Govern y presidente de ERC Oriol Junqueras recibió el mayor castigo, de 13 años de cárcel, a los 'exconsellers' Raül Romeva, Jordi Turull y Dolors Bassa se les impusieron 12, 11 y medio a la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y 10 años y medio a los 'exconsellers' Joaquim Forn y Josep Rull.