Parada en la Castellana y recepción en el Palacio Real

El Estado celebra el 12-O con un desfile postpandemia en Madrid

  • Pedro Sánchez apura su llegada al acto, pero no evita los abucheos callejeros de la extrema derecha entre el público

  • Asisten todos los ministros, salvo la de Industria, y los presidentes autonómicos, excepto los de Euskadi, Catalunya, Galicia y Castilla-La Mancha

El Estado celebra el 12-O con un desfile postpandemia en Madrid

DAVID CASTRO

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Juan José Fernández

Con cincuenta minutos de parada militar y más de 2.000 soldados pasando por la Castellana de Madrid, los Reyes, el Gobierno y representantes de las altas instituciones del Estado han escenificado este martes la solemnidad de la Fiesta Nacional de España, que ha vuelto a celebrarse en público, si bien aún con algunas restricciones derivadas del covid-19.

Los actos en la arteria central de la ciudad han durado en total una hora y veinte minutos desde la llegada del rey Felipe VI, la reina Letizia y la infanta Sofía. Apenas un minuto antes del arribo del Rolls Royce real, ha hecho su aparición Pedro Sánchez, que se sumaba a la ministra de Defensa, Margarita Robles, el jefe de Estado Mayor de la de Defensa, almirante Teodoro Esteban López Calderón, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde, José Luis Martínez-Almeida en el comité de espera al jefe del Estado a pie de calle.

El presidente del Gobierno ha apurado su llegada, reduciendo al comienzo la exposición a los abucheos e insultos de un nutrido grupo de personas de entre millares congregadas en las aceras, pero no ha evitado al final que parte del público, algunos de cuyos integrantes lucían emblemas de Vox, le dedicaran silbidos, insultos y gritos de "dimisión" desde los flancos del paseo y balcones adyacentes a la Plaza de Lima. Los pitidos contrastaron con los aplausos que la misma porción de público dedicó a Díaz Ayuso y, después, a la familia real.

Desfile del 12-O , en la imagen los reyes llegan al acto. Junto al coche, el presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, y la ministra de Defensa, Margarita Robles.

/ David Castro

El tradicional desfile militar por la fiesta del 12 de octubre ha vuelto este martes al paseo de la Castellana, y la también tradicional recepción de los Reyes ha retornado al Palacio Real después de un año de suspensión a causa de la pandemia. No ha habido tribuna de invitados, como medida de precaución sanitaria. Sí se ha dispuesto, a la derecha del Rey como es tradicional, la tribuna de autoridades, donde además de los presidentes autonómicos han asistido con medidas de separación los portavoces y miembros de las mesas del Congreso y el Senado, del Consejo de Estado, tribunales Supremo y Constitucional y otras instituciones del Estado, además del líder del PP, Pablo Casado.

Ha faltado la ministra de Industria, Reyes Maroto, con compromisos internacionales (el G20 en Roma), el lendakari, Iñigo Urkullu; el 'president' de la Generalitat, Pere Aragonés y los presidentes de las juntas de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. El gallego tiene este miércoles debate de política general, y el toledano estaba en Bruselas en viaje oficial.

Tampoco ha presenciado el desfile la princesa Leonor, que, de haber estado, tendría que haber guardado una cuarentena de cinco días antes de volver a su colegio en Gales.

Festejo limitado

En escuadrones llenos de mascarillas, un total de 2.656 soldados, guardias civiles, policías y agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera han pasado ante la tribuna de autoridades desde el momento en que el soldado paracaidista Christian Moltó, con más de 6.000 saltos a la espalda, ha bajado desde un avión la bandera de España.

Para el desfile se han movilizado 115 vehículos de logística y combate, y 68 aeronaves. Son algo más de la mitad de los efectivos que fueron llamados a participar en la fiesta del 12 de octubre de 2019, antes de la llegada del coronavirus. Entonces fueron 4.200. En 2020, la pandemia limitó la celebración a un pequeño acto solemne con cerca de 500 militares en la plaza de la Armería, ante el Palacio Real de Madrid.

Un momento del desfile del 12 de octubre.


/ David Castro

Defensa ha elegido el lema 'Servicio y compromiso' para la celebración. Con él ha querido reconocer la labor de los militares ante el covid, el temporal Filomena y la erupción volcánica de La Palma, así como su trabajo en el rescate y evacuación de colaboradores de las misiones de España en Afganistán.

Por ese reconocimiento a la labor desplegada ante la enfermedad y las catástrofes, han desfilado también entre los militares una representación civil. Policías nacionales y municipales, bomberos, agentes forestales y voluntarios de Protección Civil han compartido calle con paracaidistas, infantes de marina, soldados de apoyo al despliegue aéreo, guardias civiles, tropas de montaña... y la Legión, que este martes ha sacado de paseo a su mascota, una cabra bautizada Puzle.

Cita en Palacio

En la recepción real —donde coinciden el presidente Sánchez y Casado—, han participado este año la vicepresidenta segunda y titular de Trabajo, Yolanda Díaz, y las ministras de Unidas Podemos Ione Belarra e Irene Montero. No han ido a la salutación el ministro de Consumo, Alberto Garzón, ni el de Universidades, Manuel Castells.

Durante la parada militar, la ministra Díaz ha emitido en un tuit: "Hoy desfilan nuestras FFAA y quiero mostrarles respeto y gratitud". En el mismo mensaje, Díaz se ha referido al flanco hispánico de la celebración citando al papa Francisco: "Además es un día para reflexionar sobre nuestro pasado compartido y trabajar por reconciliarnos como decía el pontífice".

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En Palacio no se ha organizado cóctel tras la salutación de los reyes, para evitar que los invitados —este año un cupo más reducido— tengan que prescindir de sus mascarillas. Tampoco han sido convocados los profesionales de la comunicación, salvo un 'pool' de representantes de medios públicos y asociaciones de la prensa.

La parada ha vuelto a Madrid 24 horas después de que Esquerra Republicana haya presentado en el Congreso una iniciativa para debatir en la Comisión de Defensa la supresión de los desfiles, considerándolos un "gasto superfluo de exhibición militar".