Festa de la Rosa 2021

El PSC apuntala el diálogo y avisa a Puigdemont de que "nadie está por encima de la ley"

  • Los socialistas elevan el tono contra el Govern por los macrobotellones, el 'procés' y la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat

  • La ministra Raquel Sánchez asegura que la mesa entre gobiernos "no tiene líneas rojas, sólo límites: la Constitución y el Estatut"

El PSC apuntala el diálogo y avisa a Puigdemont de que "nadie está por encima de la ley"

Marta Pérez (EFE)

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Júlia Regué
Júlia Regué

Periodista

Especialista en información del Parlament de Catalunya, siguiendo la actualidad de Cs, PP, Vox y CUP

Escribe desde Barcelona

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El PSC se volvió a conjurar este domingo en su tradicional Festa de la Rosa tras el paréntesis obligado por la pandemia del covid-19, para apuntalar su estrategia por el diálogo en Catalunya y sentar las bases para una negociación entre gobiernos. Las invectivas del 'expresident' Carles Puigdemont que, tras su detención y posterior puesta en libertad en Cerdeña, recuperó el discurso de la unilateralidad, aliñaron la exhibición de su apuesta por el reencuentro. "Nadie va a romper el diálogo en Catalunya. Nadie está, ni en Catalunya, ni en España, ni en Europa, por encima de la ley", advirtió el líder de las filas en el Parlament, Salvador Illa.

Los socialistas se citaron de nuevo en la Pineda de Gavà (Barcelona), con un aforo limitado a 500 personas con mascarilla, simbolizando un cambio de etapa: esta era la primera Festa de la Rosa de Raquel Sánchez como ministra de Transportes, tras siete años oficiando el acto como alcaldesa del municipio, y la última del titular de Cultura y Deportes, Miquel Iceta, como primer secretario, testigo que recogerá Illa en un congreso extraordinario de diciembre. Ambos dirigentes se cruzaron agradecimientos y "méritos compartidos", pero Iceta dejó claro que "no habrá bicefalia, sino un liderazgo de un proyecto colectivo".

Enmienda al Govern

El tridente coincidió en fijar las líneas para ahondar en el diálogo con la Generalitat y en revolverse contra el Govern por los macrobotellones, el 'procés' y la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat. Al igual que Illa, Sánchez animó a “dejar atrás la confrontación”, hurgando en que parte del independentismo rechaza ya la vía unilateral “que no es viable ni deseable”, y aseguró que el diálogo “no tiene líneas rojas, sólo límites: la Constitución y el Estatut”. "Nadie puede saltarse la ley, y nadie os puede pedir saltarse la ley para conseguir lo que no está en vuestras manos", remachó. Illa replicó a Puigdemont, tras exhibir sus dudas sobre la negociación: "La secuencia es sencilla: 'Barrio Sésamo', como dice Miquel [Iceta]: uno, diálogo; dos, negociación; tres, acuerdos. Se aprende fácil. Es cuestión de repetirlo tres veces", enfatizó.

También cerraron filas sobre la suspensión de la inversión para el aeródromo, defendiendo la “necesaria compatibilidad” entre el “motor económico y la necesaria convivencia y respeto al medio ambiente”. "Se nos ha llegado a decir que era chantaje y cuando no había consenso nos decían que la retiramos para ir en contra de Catalunya”, afeó la encargada de sellar el acuerdo inicial el 2 de agosto con el 'vicepresident' Jordi Puigneró, quien según Illa fue abiertamente desautorizado por el 'president' Pere Aragonès.

El balance a la gestión del Govern prosiguió con una condena sin matices a los altercados en los macrobotellones, por lo que el PSC ya ha registrado la comparecencia del 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, y reclamó "todo el peso de la ley para los que no saben respetar la convivencia". "Cuando hay incidentes de orden público, algunos no están nunca, se esconden. Basta de desautorizar a los agentes de la autoridad", lanzó al Executiu.

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Tras repasar los traspasos pendientes, Sánchez se comprometió a trabajar desde el Gobierno para revertir los déficits en inversiones e infraestructuras. “Los independentistas y la derecha excluyen a la mitad del país, son sectarios. Nosotros somos los que tendemos la mano”, apostilló. “A [Pablo] Casado solo le importa su silla, que [Isabel Díaz] Ayuso no le quite el poder, la gente no le preocupa en absoluto […] Son los mayores enemigos de España, piensan que cuando a España le va mal, a ellos les va bien”, sentenció.