Consejo nacional del partido del 'expresident' Puigdemont

Sànchez carga contra la mesa de diálogo y asegura que Junts fue "vetada" porque no acepta "renuncias"

  • Marca como objetivo aglutinar a todo el independentismo al tiempo que garantiza concordia en el Govern

  • Reclama unidad soberanista en las Cortes y tiende la mano a los alcaldes del PDEcat cara a las municipales

Jordi Sànchez, secretario general de Junts per Catalunya.

Jordi Sànchez, secretario general de Junts per Catalunya.

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Fidel Masreal
Fidel Masreal

Periodista

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Golpe de autoafirmación del partido del 'expresident' Carles Puigdemont. Aprovechando la celebración de la primera reunión del consejo nacional (máximo órgano entre congresos) y el eco de la polémica con Esquerra a cuenta de la mesa de diálogo con el Gobierno, el secretario general del partido, Jordi Sànchez, ejerció su autoridad -cuestionada en determinados momentos tras el pacto con los republicanos- usando como palanca la aseveración de que sólo Junts no renuncia a nada. Un mensaje implícito en el que se acusa a Esquerra de ceder en una mesa sin luz, taquígrafos ni orden del día. El plan de Sànchez, desplegado en una reunión plácida, no es otro que el de tratar de ganar la hegemonía independentista a los de Pere Aragonès y Oriol Junqueras.

En su intervención abierta a los medios de comunicación, y en una rueda de prensa posterior, Sànchez sostuvo que su partido mantiene el pulso: no enviará a nadie a la mesa de diálogo que no sean los nombres propuestos (Jordi Puigneró, Jordi Turull, Míriam Nogueras y el propio secretario general). Los nombres vetados por Aragonès. Pero el dirigente de Junts fue más allá y sostuvo que el problema de fondo no son los nombres, sino que el veto tuvo lugar "porque llevaríamos sí o sí luz y taquígrafos a un encuentro sin orden del día, sin calidad en la forma de abordar la negociación para abordar la autodeterminación y la amnistía, y porque nuestra voz sería la de la no renuncia”.

Una manera de decir que sólo Junts garantiza una mesa sin pasos atrás. El discurso de Sànchez, ovacionado, transcurrió en un contexto de largos aplausos a las intervenciones -a puerta cerrada- del vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, y de la presidenta del Parlament, Laura Borràs, que lanzó mensajes de autoafirmación independentista. Las intervenciones a puerta cerrada siguieron también el guion de satisfacción en clave interna.

Dicho lo cual, Sànchez también se dedicó a fondo a hacer compatible la discrepancia frontal con ERC con el mantenimiento del Govern de coalición. "Nunca, nunca, nunca, Junts cuestionará la legitimidad del 'president' para tomar las decisiones". "Tanta urgencia tenéis por ganar un tripartito, ganadlo en las urnas", lanzó, desafiante. Así, de salir del Govern, nada, pese a que el pasado martes, durante la crisis con ERC, la tensión fue máxima.

Objetivo, la hegemonía

Esta polémica soberanista sirvió al secretario general para enarbolar el objetivo conocido de su partido: la hegemonía independentista. Dicho en palabras de Sànchez, se trata de convertir a Junts en el "embrión" de la fuerza que aglutine la mayor parte del independentismo, dado que la unidad política no ha sido posible y la unidad estratégica con otros partidos "nos cuesta". Para ello, pidió a los suyos evitar discrepancias ("trabajar como equipo") para que la pluralidad interna no se convierta en cacofonía. Y emprender con fuerza objetivos como la unidad de acción con ERC y la CUP en el Congreso cara a negociaciones como la de los presupuestos del Estado -algo altamente improbable- y convertir a Junts en el partido mayoritario en las elecciones municipales del 2023.

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