Cuatro horas en total de anticipo de una negociación larga y "sin plazos"

La mesa de diálogo, en cinco claves

  • En la Moncloa ven "buenos mimbres" para avanzar tras la reunión de Sánchez y Aragonès y el foro de diálogo. Lectura positiva que también hace el Govern

  • Pese a la ausencia de Junts, los republicanos insisten en que lo que se decida en el órgano de interlocución compete a todo el Ejecutivo catalán

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ’president’ de la Generalitat, Pere Aragonès, se saludan antes de su reunión bilateral previa a la mesa de diálogo, este 15 de septiembre de 2021 en Barcelona.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ’president’ de la Generalitat, Pere Aragonès, se saludan antes de su reunión bilateral previa a la mesa de diálogo, este 15 de septiembre de 2021 en Barcelona. / FERRAN NADEU

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Dos horas de reunión entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès (más de lo previsto) y otras dos horas de cita de la mesa de diálogo, entre ministros y 'consellers' (también por encima de expectativas). Fue el reinicio formal de la negociación entre Gobierno y Generalitat, esta vez con el republicano al frente y sin representación alguna de sus socios de Junts. La doble cita, en el Palau de la Generalitat, en Barcelona, sirvió para blindar la interlocución de los dos ejecutivos, para afianzar el hilo entre el Ejecutivo y ERC, para despojar de "plazos" el diálogo y para fijar una metodología de trabajo a partir de ahora que busca salir de los focos para intentar que realmente se pueda "avanzar" en la superación de la crisis con Catalunya a través de soluciones "acordadas".

Pero las posiciones de partida son tremendamente "alejadas", como reconocieron las dos partes, y por tanto será difícil buscar una salida intermedia, que satisfaga a todos. El camino se retoma, con importantes obstáculos, con la disposición de Ejecutivo y Generalitat como principal activo y la necesidad mutua de fortalecer sus relaciones.

Inicio torcido, buen clima

El doble encuentro de este miércoles venía marcado por la exclusión de Junts de la mesa de diálogo. Pero las dos partes, Gobierno y ERC, se conjuraron para intentar, pese a todo, proyectar un buen clima. Pedro Sánchez fue recibido, puntual, a las 15 horas, por el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero y, ya en el interior del Palau (y no en la plaça Sant Jaume), por Pere Aragonès. La formación de gala de la policía autonómica le dio a continuación la bienvenida y los dos presidentes se detuvieron unos instantes al pie de la escalera. Ambos después subieron hasta la Galeria Gòtica y posaron para los reporteros gráficos, saludo pandémico (con los puños) por delante. Y despacharon en la Sala dels Diputats.

Tras casi dos horas, nueva colección de imágenes y una foto que era más perseguida por el Govern, la de los dos presidentes a la mesa con sus delegaciones (la vicepresidenta Yolanda Díaz y los ministros Félix Bolaños, Isabel Rodríguez y Miquel Iceta, por la parte del Gobierno, y los 'consellers' Laura Vilagrà y Roger Torrent, por la Generalitat). "Nadie ha forzado a nadie a hacer nada. El ambiente ha sido de normalidad y cordialidad", "buen 'feeling'", indicaban distintos interlocutores del Gobierno de Sánchez, resaltando las diferencias con la primera cita de la mesa, la del 26 de febrero de 2020, donde todo fluyó de manera más tensa, sobre todo por las reticencias del entonces 'president', Quim Torra, y su partido, Junts, a un foro patrocinado por ERC.

Acabada la comparecencia (por separado) en el Palau, Sánchez acudió a la reunión extraordinaria de la ejecutiva del PSC y también tomó un café con el exministro de Sanidad y próximo primer secretario, Salvador Illa.

La foto es el mensaje

"Quizá a lo mejor ustedes están muy acostumbrados a que el presidente del Gobierno de España venga al Palau de la Generalitat. Pero creo que también las imágenes son importantes desde el punto de vista político", y que se celebre un encuentro entre los dos gobiernos para tratar de "resolver una crisis" en el mismo escenario en el que, en 2017, se produjo el "desgarro" entre Catalunya y el resto de España "tiene una enorme potencia de mensaje político". Lo dijo Sánchez. Diáfano. La foto era la clave. La evidencia de que las dos partes quieren "mirar hacia delante" y tratar de buscar una salida. Será "difícil", "claro que sí hay posiciones alejadas", pero "lo sustantivo" es la misma celebración de la mesa de diálogo y la reunión previa de los dos presidentes, y en todo momento cada parte pudo defender sus posiciones "desde el respeto y la escucha". "Ha merecido la pena", valoró el líder socialista.

Reuniones públicas pero también algunas "discretas"

Los dos presidentes coincidieron en liberarse de los plazos para una negociación que será larga y complicada. Como dijo Aragonès y luego ratificaron los comunicados respectivos de la Moncloa y del Govern, a partir de ahora se trabajará en reuniones públicas y también "encuentros discretos", y ni el 'president' ni Sánchez estarán siempre presentes. Una vía de comunicación continua, en definitiva, que puede toparse con las críticas de la oposición por la falta de transparencia. "Hay mimbres buenos para avanzar. El diálogo es la vía que se ha demostrado útil y eficaz", replicaban en la Moncloa. Lectura positiva que también hacían en el Govern.

Ambas partes logran ganar tiempo, para ir construyendo mientras canales de "confianza" rotos, algo clave para mantener la mesa viva y para reforzar los puentes de Gobierno y ERC en el Congreso, alianza clave en esta legislatura y en la siguiente, si Sánchez sigue en la Moncloa, dada la imposibilidad de repescar a Cs como socio puntual.

Durante la reunión de la mesa, el coordinador de la alineación del Ejecutivo central, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, entregó a los representantes del Govern una copia de la agenda del reencuentro. Ese fue el documento que Sánchez entregó a Torra en febrero de 2020, en su bilateral en Palau. El escrito de este 15 de septiembre contiene la actualización con los "avances" registrados en los 44 puntos ofertados por el Ejecutivo. También añade una reflexión sobre cómo la economía catalana se ha resentido con el 'procés', "pasando de crecer cinco décimas por encima de la media española entre 2013 y 2016 a situarse tres décimas por debajo en los últimos años".

También el Gobierno recordó que siempre ha sostenido que "el modelo recogido en la Constitución es el único marco posible para reconocer la enorme y rica diversidad del país, consolidar derechos y garantizar la convivencia de una sociedad plural como la catalana". La agenda para el reencuentro, sigue la Moncloa, pretende sentar las bases de un "proyecto de unidad donde se recuperen los afectos y donde Catalunya vuelva a ser uno de los motores económicos de España". El diálogo y la confianza mutua son "pilares fundamentales" para lograr una solución "compartida" y una "recuperación justa". Es concebida como una "ampliación de horizontes". Sin embargo, el Govern insiste en amnistía y referéndum como propuesta para resolver el conflicto político.

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Solo 'procés'

La apuesta de ERC por la mesa de diálogo solo tiene sentido, ante su electorado, si el foro no se parece a una ‘autonomista’ comisión bilateral. De ahí el empeño republicano, que llega a obsesión, por vetar cualquier otro asunto en esta mesa que no sea la solución al conflicto político. En el cónclave a dos del miércoles, según ambos protagonistas, no se abordó el posible apoyo de ERC a los Presupuestos Generales del Estado, necesarios para el objetivo de Sánchez de llegar al fin de la legislatura con recursos para abordar su “salida justa” de la pandemia. Sí se coló el asunto del aeropuerto, “brevemente” corrió Aragonès a aclarar, "no de manera extensa", reconoció Sánchez. Y fue para poner el punto final a la posible inversión de los 1.700 millones previstos para El Prat. La posición del Executiu, observó el líder socialista, no está "madura" por falta de consenso interno entre ERC y Junts.

La gran ausencia

El rifirrafe del martes entre ERC y Junts, que dejó a los posconvergentes sin representantes en la mesa, planeó en la doble cita del miércoles. El ‘president’ aseveró que trasladaría al vicepresidente Jordi Puigneró (JxCat) lo tratado con Sánchez. Fuentes republicanas aseveraron a este diario que en el foro “estuvo el Govern de Catalunya y lo que se decida, lo asume y compete a todo el Govern”. Otra voz de Esquerra aseveró que Junts debe decidir si “apuesta por el proceso de negociación, o no”: “No se puede estar en misa y repicando”, sentenció gráficamente. Una tercera también recurrió al refranero: “El que se mueve no sale en la foto” Sánchez no quiso meterse en casa ajena y evitó alimentar la confrontación entre socios, incidiendo en que respeta la delegación decidida por Aragonès. Le echaba así un capote.