Reacciones políticas

Una falsa denuncia y un plan contra la homofobia

  • Las agresiones homófobas redoblan la presión de los partidos al PP por pactar con Vox

  • Las exigencias ultras contra el colectivo LGTBI encuentran eco en Madrid y Murcia

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una foto de archivo.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una foto de archivo. / Europa Press

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Pilar Santos
Pilar Santos

Periodista

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La denuncia por agresiones homófobas de un joven de Madrid resultó ser falsa, pero sirvió de revulsivo para redoblar el compromiso de buena parte del arco parlamentario con la defensa del colectivo LGTBI. El Gobierno anunció la convocatoria de la comisión de seguimiento del plan contra los delitos de odio este viernes pocas horas después de conocerse el supuesto ataque contra el chico de 20 años, al que le grabaron con un cúter la palabra "maricón" en un glúteo. El denunciante, sin embargo, admitió este miércoles ante la policía que fue un acto "consentido" mientras mantenía relaciones sexuales.

El eco obtenido por este episodio de Madrid, sumado a otras agresiones denunciadas públicamente y la muerte de Samuel Luiz , el 4 de julio, en A Coruña a manos de un grupo de jóvenes que le gritaban "maricón", llevaron a varios partidos políticos a alzar la voz contra Vox y también contra el PP, al que consideran "cómplice" del "discurso de odio" que promueven los ultras.

La ministra Montero asegura que los delitos de odio contra el colectivo LGTBI se han incrementado el 43% en el primer semestre del 2021

Tanto el PSOE como Unidas Podemos han acusado en las últimas horas a la formación de Pablo Casado de ser responsable de blanquear las tesis del partido de extrema derecha por haber aceptado sus votos para poder gobernar en las autonomías de Madrid, Murcia y Andalucía, y también ayuntamientos, como el de la capital. "Lo que tiene que hacer el PP, más allá de condenar estas agresiones, es también condenar los discursos de odio que hace Vox y las actitudes de las que son cómplices en los gobiernos que comparten con Vox", denunció Felipe Sicilia, portavoz adjunto del PSOE en el Congreso.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, acusó a la formación de Santiago Abascal de "jugar al límite" en el respeto a la diversidad y los valores democráticos, vinculándolo con el "caldo de cultivo" que luego propicia que se "intensifiquen" discursos enmarcados en delitos de odio porque muestran un "desprecio al diferente".

Todas estas declaraciones se hicieron antes de conocer que la denuncia del joven de Madrid era falsa, un cambio en la versión del joven que llevó al PP a revolverse contra esos dedos acusadores. "¿Sabía Marlaska esta mañana, cuando acusó a otras formaciones políticas de generar odio, que todo era falso? Si lo sabía, mal; si no, peor", lanzó en Twitter Teodoro García Egea, secretario general del PP. "Que el árbol no nos impida ver el bosque", escribió en Twitter la ministra de Igualdad, Irene Montero, cuando se conoció el cambio de versión del joven. Los delitos de odio contra el colectivo LGTBI, señaló, se han incrementado el 43% en el primer semestre del 2021.

Vox, por su parte, condenó "de manera rotunda" las agresiones y las relacionó con los "efectos de la inmigración ilegal en las calles".

Recortes de derechos

Vox está en contra de lo que cree que es una "discriminación positiva" en favor de los homosexuales y defiende recortar algunos de los derechos conquistados en los últimos años en España: desea finiquitar la ley que permitió el matrimonio entre personas del mismo sexo e impedir que las parejas gays puedan adoptar a niños en igualdad de condiciones a las parejas heterosexuales. También quiere recortar normas que protegen de forma especial al colectivo LGTBI e implantar un veto parental para que los padres puedan impedir que sus hijos asistan a determinadas charlas o talleres en horario escolar, pensando en que puedan versar sobre temas de diversidad sexual. Abascal llegó a hablar de "corrupción de menores".

Su influencia en el PP es obvia, desde declaraciones y gestos simbólicos hasta cesiones en cambios legales. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid colgaba en su fachada desde 2015 (con Manuela Carmena, de Ahora Madrid) una bandera arcoiris con motivo de la fiesta del Orgullo LGTBI. Sin embargo, cuando José Luis Martínez-Almeida asumió la alcaldía, en 2019, gracias a Ciudadanos y a Vox cedió a la presión y no la ha colgado este año ni en el anterior. Su compañera en la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se ha mostrado abierta a revisar y eliminar partes de dos leyes que aprobó su antecesora, Cristina Cifuentes, para evitar la discriminación y dar una protección integral contra la LGTBIfobia. Así se lo pidió Vox antes de darle los votos que Ayuso necesitaba para ser investida tras las elecciones de mayo.

Y, en Murcia, el presidente de la región, Fernando López-Miras, también va a ceder en la implantación del veto parental en los colegios después de que tres diputados autonómicos díscolos de Vox (abandonaron el partido, pero defienden sus postulados) se lo hayan pedido.

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El jefe del Ejecutivo concretó este miércoles que ha encargado que se actualice el plan contra los delitos de odio ante la escalada de agresiones homófobas, informa Miguel Ángel Rodríguez. "No habrá otra vez armarios ", sentenció.

Unidas Podemos le reclama también una reforma de los delitos de odio en el Código Penal porque cree que "no están bien tipificados" y se están utilizando de manera "espúrea" para "proteger incluso a nazis". Íñigo Errejón (Más País) llamó a manifestarse en las calles para defender la libertad.