El tablero catalán

Un agosto sin 'procés'

Artur Mas, Raül Romeva y Oriol Junqueras han presentado el programa electoral de Junts pel Si en el CCCB.

Artur Mas, Raül Romeva y Oriol Junqueras han presentado el programa electoral de Junts pel Si en el CCCB. / CARLOS MONTAÑÉS

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Daniel G. Sastre
Daniel G. Sastre

Periodista

Especialista en política catalana y española

Escribe desde Barcelona

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El auge del independentismo catalán propició, entre otros efectos secundarios, que en los últimos años la efervescencia política no se detuviera ni en agosto. Este verano, sin embargo, el mes en que la mayoría de los ciudadanos descansa de su trabajo ha detenido también casi toda la actividad del Govern y de la oposición. Ni mensajes para ir calentando el otoño ni advertencias contra la ruptura: el cambio en la Generalitat -el 'president' Pere Aragonès apuesta por el diálogo- se suma a la sustitución del PP por el PSOE en la Moncloa, que ya ha tenido efectos antiinflamatorios en el 'procés', como los indultos. Hacía mucho que no pasaba algo así.

Rajoy observa a Zapatero desde su escaño, ayer, en el Congreso.

/ José Luis Roca

2011. La reforma de la Constitución

El 'procés' no era todavía ni un embrión en el verano de hace una década. En 2010 el Tribunal Constitucional había levantado ampollas en un sector de la sociedad con su sentencia sobre el Estatut, pero un año después Artur Mas gobernaba plácidamente con unos presupuestos aprobados por el PP catalán en julio. Con la crisis económica golpeando duro y el 15-M viviendo sus primeros meses de vida, la noticia política de ese agosto fue la reforma exprés de la Constitución pactada por socialistas y populares para contener el déficit público.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, en la rueda de prensa posterior a una reunión del Govern.

/ Danny Caminal

2012. El principio de todo

En 2012 se puso en marcha por primera vez una estrategia que el independentismo repitió durante varios agostos. Hacia el final de ese mes, Mas y otros dirigentes empezaron a 'calentar' la Diada que se celebraría pocos días después. Ese año, el Govern jugaba al despiste sobre si estaría en la manifestación independentista -por entonces aquello era toda una novedad- y el 'president' insistía en que quería "un pacto fiscal" a la manera vasca.

Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida conversan en un acto en la Cambra de Comerç de Barcelona.

/ Carlos Montañés

2013. Primer amago de ruptura

En agosto de 2013 CiU era todavía una sólida realidad que gobernaba Catalunya. Pero ese verano Unió empezó a dar muestras de incomodidad con sus socios. Mas había impulsado una consulta soberanista para 2014, y Unió se planteaba por primera vez presentar una candidatura propia al margen de Convergència. Fue lo que sucedió en 2015, cuando no logró representación ni en el Parlament ni en el Congreso.


/ El Periódico.

2014. El huracán Pujol sacude la consulta

El verano de 2014 estaba señalado en rojo como el preludio de la consulta soberanista, pero el 25 de julio sucedió algo que ha marcado la política catalana desde entonces: Jordi Pujol confesó que mantuvo durante años dinero de procedencia dudosa oculto al fisco en el extranjero. La sacudida no detuvo los preparativos para la consulta, ni los roces entre independentistas: por entonces, era ERC quien apretaba al mundo convergente para que no descafeinase la votación del 9-N.

Raül Romeva, Carme Forcadell, Artur Mas y Oriol Junqueras, en la presentación de Junts pel Sí.


/ Ferran Nadeu

2015. Verano de precampaña

El mes de agosto de 2015 fue muy político. Se habían convocado para el 27 de septiembre unas elecciones en las que CDC y ERC se presentaron juntos, bajo la marca de Junts pel Sí, y que desde el soberanismo se presentaron como un plebiscito. "El voto de tu vida" fue el grandilocuente lema electoral de la candidatura encabezada por Raül Romeva pero que volvía a tener a Mas como presidenciable, y que finalmente terminó -gracias a la intervención de la CUP- con Carles Puigdemont en la Generalitat.

Rajoy hace ejercicio en su tierra natal.

/ Efe / Salvador Sas

2016. La investidura de Rajoy

Mariano Rajoy acababa de ganar sus segundas elecciones en medio año en el verano de 2016. El crecimiento del PP le daba una posición de fuerza para negociar la investidura. Ese mes de agosto, el entonces candidato a presidente del Gobierno lo empezó vinculando su reelección a la necesidad de afrontar con garantías el "desafío catalán". El pulso acabó con Rajoy de nuevo en la Moncloa, y con Pedro Sánchez temporalmente defenestrado.


/ Albert Bertran

2017. Sin calma antes de la tormenta

Las semanas previas al referéndum del 1-O fueron frenéticas, agosto incluido. El Parlament retomó su actividad el 16 de agosto para preparar la votación y las leyes exprés de ruptura. El Constitucional tomaba las primeras decisiones para intentar de cortar el paso a Puigdemont. Entretanto, varios atentados yihadista sembraban el terror en Barcelona y Cambrils.

Arrimadas y Rivera retiran lazos amarillos en Alella.


/ Ricard Cugat

2018. El canto del cisne de Ciudadanos

No hubo deshielo en la primera reunión de la comisión bilateral Estado-Generalitat en siete años. Con los hechos de octubre de 2017 todavía frescos, y con la mayoría de los líderes independentistas en prisión preventiva, el encuentro, que se produjo el 1 de agosto, fue poco productivo. Por lo demás, el verano del año 2018 fue quizás el mejor momento político de Ciudadanos y su entonces líder, Albert Rivera, que despuntaba en las encuestas. En agosto de ese año, Rivera e Inés Arrimadas explotaban en la calle la tensión retirando los lazos amarillos que proliferaban por toda Catalunya.

Concentración ante la prisión de Lledoners


/ Marc Vila

2019. División estratégica

A pocos meses de la sentencia que condenó a los ya indultados líderes independentistas, el verano de 2019 sirvió para constatar las diferencias cada vez más irreconciliables en la dirigencia del 'procés'. Ese agosto, Oriol Junqueras criticaba la confrontación con el Estado que preconizaba Puigdemont desde Waterloo, y pedía al entonces 'president', Quim Torra, que no descartara convocar elecciones.

Noticias relacionadas

Carles Puigdemont y Quim Torra, junto a la tumba de Antonio Machado en Colliure, el 22 de agosto.


/ ACN / Twitter

2020. Pandemia y fecha electoral

La caída de la intensidad del 'procés' fue ya evidente el verano pasado. En gran parte porque la atención general estaba centrada en un desafío esta vez sí global: la pandemia de coronavirus. Pero los líderes independentistas se resistían a abandonar del todo las portadas de los diarios. En agosto de 2020 fue noticia la pugna entre Torra y Puigdemont por la fecha de las elecciones catalanas.