Nueva ley contra la oscuridad

¿Qué secreto oficial le gustaría conocer primero?

Francisco Franco recibe a Dwight D. Eisenhower, en diciembre de 1959. Aún no se puede conocer todo sobre las negociaciones que precedieron a esta visita y supusieron el establecimiento de las bases militares norteamericanas en España: hay papeles ocultos.

Francisco Franco recibe a Dwight D. Eisenhower, en diciembre de 1959. Aún no se puede conocer todo sobre las negociaciones que precedieron a esta visita y supusieron el establecimiento de las bases militares norteamericanas en España: hay papeles ocultos. / CIFRA GRAFICA

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Juan José Fernández

Los archivos militares han sido un reino de discrecionalidad, cuando no de arbitrariedad, hasta que la ministra Margarita Robles, hace tres años, ordenó liberar todos los papeles fechados antes de 1968, año de entrada en vigor de la actual Ley de Secretos Oficiales, tras algunas tímidas aperturas de su antecesora Carme Chacón, y continuadas negativas de los también titulares de esa cartera María Dolores de Cospedal y Pedro Morenés.

Los archivos de Exteriores se han visto guarecidos por un muro de negativas no solo civiles, salvo una apertura que hizo el ministro Fernando Morán en 1984 por consejo de sus asesores más cercanos y como iniciativa personal. Entonces también utilizó el mismo razonamiento legal que en la actualidad la ministra Robles.

Son hasta ahora las aperturas más destacadas que ha vivido el campo de los papeles reservados del Estado, "una montaña de documentos y probablemente desordenada, porque una administración que clasifica tantas cosas como secretas no es seria. Que no haya plazos de desclasificación se compadece mal con una democracia plena", critica el diputado del PNV Mikel Legarda, impulsor en el Congreso de la más potente iniciativa en pro de la sustitución de la ley franquista por una nueva y democrática.

Quienes más saben de negativas y puertas cerradas son los historiadores especializados en los tiempos más recientes. Cuatro destacadas figuras de esa área de conocimiento cuentan algunos de sus secretos más buscados.

El historiador Ángel Viñas

/ José Luis Roca

 

Ángel Viñas. Bruselas

Catedrático de Estructura Económica e historiador. Investigador de la Guerra Civil y el franquismo.

Hay muchos secretos con los que se podría responder a esa pregunta, y el problema es precisamente no poder saber cuántos hay. Pero, si tengo que elegir, creo que sería relevante conocer los términos de la negociación militar, no civil -e insisto: negociación militar, no civil- de España con Estados Unidos en 1953 para la implantación de las bases militares norteamericanas, y los términos y casos de su activación, así como de funcionamiento ordinario.

Me parece interesante este punto de la historia del franquismo porque pondría muy de manifiesto lo mucho, por no decir lo todo, que cedieron los militares españoles ante los militares americanos, renuncias jurisdiccionales y operativas, admisiones de una actitud propia del ejército de un país colonizado.

Tengo la constancia de que ese archivo concreto existe. De otros puede siempre alguien negar su existencia, porque, ya digo, no hay dado a conocer un índice de materias declaradas secretas, pero la existencia de este informe me la han confirmado buenos contactos de la Administración General del Estado.

 

Queralt Solé, profesora deHistoria Contemporánea de la Universidad de Barcelona y expertas en fosas de la Guerra Civil y en el Valle de los Caídos.

/ El Periódico

Queralt Solé. Barcelona

Doctora y profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona. Investigadora de la represión franquista y experta en análisis de vestigios de la dictadura

Sería una cuestión de la abundante materia documental de la Transición, de aquellos años clave en los que España pasa de ser una dictadura a ser una democracia. Sería muy interesante poder acceder a toda la documentación de esa etapa de forma transparente. Y hablo incluso de los niveles internacional o diplomático, de las cuestiones que estuvieron alrededor de este cambio político descomunal, tan importante y del que luego se ha visto que se podría haber hecho mejor.

Por ejemplo, me parece muy importante la participación extranjera en aquel proceso. Participaciones como la estudiada por el historiador Antonio Muñoz Sánchez sobre documentación de los archivos alemanes en torno al apoyo de Alemania y del partido socialista alemán al PSOE.

 

Luis Castells, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco.

/ F. F. Buesa

Luis Castells. San Sebastián

Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco. Investigador de la violencia en la Transición.

Por lo que he trabajado en mi carrera, me interesa especialmente la parte de la primera etapa del "contraterrorismo ilegítimo", el que abarca el periodo comprendido entre 1975 y 1981, y no tanto el GAL, que, dentro de lo que cabe, es más conocido. Me interesa especialmente para indagar lo que era el "Estado" o, quizá lo que no era en el sentido de "un" Estado, sino de grupos de intereses contrapuestos con estrategias diferentes dentro del poder.

Esta área de investigación e interés tiene que ver con la Transición, con las dificultades que tal proceso comporta en los cuerpos de seguridad y en el Ejército, que es una tesis clásica sobre las transiciones. Me interesa en lo que atañe al País Vasco y contrastar la tesis, que no es solo mía, desde luego, de que el "Estado" consentía pero no era un agente inductor de ese conglomerado de violencia ultra. Me refiero, sobre todo, a partir de Adolfo Suárez como presidente de gobierno, no antes, con los sucesos de Montejurra por ejemplo.

 

Eliseo Fernández, historiador gallego especialista en el movimiento libertario

/ Cedida

Eliseo Fernández. A Coruña

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Historiador y documentalista. Investigador del anarcosindicalismo gallego y de la represión franquista.

No existe información sobre la documentación y las materias que se han considerado secretas o reservadas; solo puedo responder a la pregunta desde la especulación. Me parece que sería relevante que se pudiera conocer toda la información secreta relativa a la represión extrajudicial realizada en la Guerra Civil y la inmediata posguerra. En Galicia, según las investigaciónes del proyecto "Nomes e voces", se contabilizaron 4.699 asesinatos (sin que existieran combates, ya que Galicia cayó en los primeros días), de los cuales más del 68 por ciento (3.233 asesinatos) fueron sin consejo de guerra. Resulta completamente imposible que en un naciente estado totalitario, con voluntad de control absoluto sobre vidas y haciendas, no existiera ningún tipo de rastro documental de esos 3.233 asesinatos extrajudiciales; y hasta ahora la mayor parte de los historiadores no hemos encontrado dicha documentación, por lo que hay que entender que o bien fue destruida o bien permanece oculta por la ley de secretos oficiales. Me refiero a correspondencia entre el ministerio de gobernación y gobernadores civiles y delegados de orden público, comisarías de policía y cuartelillos de la Guardia Civil. Esa información podría facilitarnos el saber cómo administraba dicha represión el nuevo estado, y al mismo tiempo podría dar respuesta a incógnitas sobre muchas personas desaparecidas en la guerra. Cuando digo que dicha información tenía que existir forzosamente es porque en muchos documentos de policía y guardia civil se han encontrado referencias a las personas desaparecidas que no figuran en otras fuentes oficiales, acerca de las circunstancias de su desaparición, y es evidente que cuando los asesinados eran personas perseguidas las fuerzas de orden público tenían constancia de que habían sido asesinados, pues dejaban de ser buscados. Del mismo modo, las actuaciones de las contrapartidas e infiltrados de la Guardia Civil en la guerrilla antifranquista proporcionaría interesantísima información sobre los procesos represivos del franquismo.