El viernes, en Salamanca

PSC y 'comuns' presionan a Aragonès para que acuda a la conferencia de presidentes

  • ERC defiende que el Govern solo asistirá a "reuniones útiles" y que no se prestará a "hacer de palmero"

Salvador Illa en el Parlament.

Salvador Illa en el Parlament. / ACN / BERNAT VILARÓ

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Júlia Regué
Júlia Regué

Periodista

Especialista en información del Parlament de Catalunya, siguiendo la actualidad de Cs, PP, Vox y CUP

Escribe desde Barcelona

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La Generalitat es reacia a sentarse en otro espacio de negociación que no sea la comisión bilateral o la mesa de diálogo pese a la insistencia del PSC y de los ‘comuns’. Ambos partidos exigen al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, que participe en la Conferencia de Presidentes del próximo viernes y que no deje una silla vacía en nombre de Catalunya. Pero el jefe del Govern ya dejó clara su posición: su apuesta pasa por una relación de tú a tú entre gobiernos.

El jefe la oposición, el socialista Salvador Illa, pidió este lunes desde Bilbao –junto a la secretaria general del PSE-EE y vicelendakari, Idoia Mendia– que tanto Aragonès como el lendakari, Iñigo Urkullu, -que todavía no ha confirmado su asistencia- acudan a la cita en Salamanca. «Quien reclama diálogo tiene que practicarlo y asistir a estos foros y defender ahí los intereses de los catalanes», espetó Illa.

De la misma forma, el portavoz morado, Joan Mena, reclamó al ‘president’ que rectifique porque el cónclave es «importante para reivindicar las propuestas de Catalunya». Pero la Generalitat considera que esta reunión forma parte del «simbolismo» y que los presidentes autonómicos solo se citan con el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, para «hacerse una foto». Los asuntos de calado, argumentan, se tratarán en la comisión bilateral del 2 de agosto en Madrid y en la mesa de diálogo que celebrará su segundo encuentro la tercera semana de septiembre, según lo que acordaron Aragonès y el presidente del Gobierno en su primer encuentro tras la investidura del primero.

El viernes se prevé abordar la campaña de vacunación, los efectos del covid y la gestión de los fondos europeos; en la bilateral se ahondará en las carpetas más urgentes para Catalunya, como la ley de alquileres, la financiación de la dependencia, las becas o el déficit de infraestructuras.

La portavoz de ERC, Marta Vilalta, defendió que el Govern vaya «a las reuniones útiles» para defender los intereses ciudadanos, pero no a «hacer de palmeros» en las que solo se busca «una foto» como en «la conferencia de presidentes autonómicos» o el consejo de política fiscal, al que sí estudian participar cuando tengan el orden del día y puedan analizarlo.

Vilalta insistió en la importancia de la reunión de la primera semana de agosto «después de tres años» sin encuentros, y con «muchos temas para resolver tras años de incumplimientos y de agravios» hacia Catalunya. «Ponemos en valor las mesas que pueden ser útiles, y no lo es la Conferencia de Presidentes de esta semana, ya que se trata de una de las escenificaciones que tanto agradan al Gobierno del Estado», remachó.

El PP aprieta a Sánchez 

El portavoz nacional del PP y alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, aprovechó el previsible plante de la Generalitat para apretar al jefe del Gobierno, Pedro Sánchez. A su juicio, Sánchez no debería mantener la reunión bilateral prevista entre ambos mandatarios, «por puro respeto a las instituciones» si Aragonès no acude a Salamanca. 

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En una entrevista en Onda Cero, Almeida dijo que el líder del Ejecutivo central «representa al conjunto de los españoles, no solo a catalanes», y que debería hacer un «ejercicio de dignidad» y decirle a Arágones que «o va a Salamanca o no habrá reunión unos días después solo con la Generalitat, porque no se puede permitir que se ofenda la dignidad del conjunto de los españoles».

Ahora bien, siguiendo la opinión de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso y del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, dijo que «poco se puede esperar» de la cita del viernes porque no ha habido reuniones preparatorias a las que alude su reglamento y, por lo tanto, tampoco un debate previo. Desde el PP critican que no haya documentación ni acuerdo sobre el orden del día, pero no faltarán a la cita.