Rearme orgánico

Díaz intenta marcar su estilo en Podemos y recuperar alianzas antes de aceptar ser candidata en 2023

  • La vicepresidenta segunda tantea el espacio morado antes de decidir si será la candidata en 2023

  • Varios dirigentes del partido han estrechado lazos con la formación valenciana, socia de Errejón

La vicepresidenta Yolanda Díaz y la diputada de Unidas Podemos, Lilith Verstrynge durante una  jornada dedicada a la seguridad y el feminismo en los Cursos del Escorial.

La vicepresidenta Yolanda Díaz y la diputada de Unidas Podemos, Lilith Verstrynge durante una jornada dedicada a la seguridad y el feminismo en los Cursos del Escorial. / Marta Fernández Jara (Europa Press)

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Miguel Ángel Rodríguez
Miguel Ángel Rodríguez

Periodista

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En poco más de 80 días, Pablo Iglesias ha dimitido, Ione Belarra se ha convertido en la nueva secretaria general de Podemos y Yolanda Díaz se ha situado como la líder de Unidas Podemos dentro del Gobierno. El espacio confederal morado ha sufrido un vuelco en toda regla, pero ahora se empieza a dibujar en el horizonte una aparente calma orgánica que puede ofrecer a la vicepresidenta segunda la oportunidad de asentarse en su nuevo puesto, reajustar las dinámicas internas de los morados y tantear hasta qué punto la confluencia de Podemos e IU están bajo su mando. A falta de decidir si será la candidata en 2023, Díaz quiere amoldar el espacio confederal a su estilo, bastante diferente del de Iglesias, y habla incluso de nuevas alianzas, con los ojos puestos en antiguos socios: Compromís y Más País.

Cuando el exvicepresidente abandonó la política, señaló a Díaz como su sucesora al frente del sector morado del Gobierno. La política gallega pasó de llevar solo el ministerio de Trabajo a cargarse sobre sus hombros con el peso de la dirección de Unidas Podemos. La herencia de Iglesias no quedó ahí. El exlíder la situó también como candidata para las elecciones generales previstas para 2023. La ahora vicepresidenta segunda aceptó de buen grado la primera de las tareas, pero todavía se resiste a dar su 'sí' al segundo encargo. Desde que Iglesias dimitió, Díaz ha asegurado estar centrada en la acción legislativa de su ministerio y no en si será la cabeza de lista de los morados en dos años.

Sin fuerza orgánica

No obstante, parece que Díaz está empezando a tantear el terreno. Sin poder orgánico alguno en las formaciones de Unidas Podemos -es militante del PCE, pero no de Podemos o de IU-, la vicepresidenta tiene difícil marcar el rumbo del partido. Aun así, ya está imponiendo su estilo dentro del Ejecutivo. Mucho más conciliadora y discreta, está implantando una nueva dinámica en la relación con los socialistas. Un camino con el que ciertos sectores de Podemos no se siente muy a gusto. Sin embargo, fuentes cercanas a la vicepresidenta recalcan que es ella quien dirige la acción de Gobierno de los morados, quien centraliza las demandas de sus ministros y quien tiene la interlocución directa con Pedro Sánchez.

Más allá de establecer el ritmo del partido, Díaz también tendrá que medir sus fuerzas para crear un equipo de cara a los futuros comicios. A la hora de configurar las listas electorales, las direcciones de Podemos e IU eligen los nombres y después establecen el peso proporcional de cada partido. En este caso, la vicepresidenta segunda no tendrá más voz de la que le quieran otorgar Belarra y el coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, por lo que se podría encontrar como candidata de un proyecto que no controla.

Recuperar antiguos pactos

También con la vista puesta en su posible candidatura, en el entorno de Díaz son conscientes de que el espacio confederal ha ido perdiendo fuerza desde su nacimiento. Los 52 diputados que obtuvieron en 2015 se han reducido a 35, pese a la alianza con IU. Ante este panorama, la vicepresidenta ha reiterado en los últimos meses que hay que ampliar el espacio morado. Entre los partidos con los que tejer alianzas naturales está Compromís -con quienes ya formaron una coalición- y Más País -el partido que formó Íñigo Errejón tras dejar a los morados-.

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Fuentes de la dirección de Unidas Podemos insisten en que es necesario "recuperar" músculo y que Díaz siempre trabajará para "lograr candidaturas más amplias". No obstante, aseguran que actualmente no hay conversaciones en este sentido, aunque la cúpula morada está intentando estrechar relaciones con Compromís. En los últimos meses, Díaz; la ministra de Igualdad, Irene Montero; y la líder de En Comú Podem, Jéssica Albiach, han mantenido encuentros institucionales con Mónica Oltra, vicepresidenta de la Generalitat valenciana y líder de uno de los partidos que conforman Compromís.

En las filas moradas ven este acercamiento como un intento de volver a tender puentes y reabrir la posibilidad de una coalición electoral en Valencia. No obstante, fuentes de Més, el partido mayoritario de Compromís, alejan esta opción y reivindican su acuerdo con Errejón. Lograr una alianza con Más País sería aún más complejo. Aunque Díaz mantiene en público que tiende la mano a todos los socios posibles, un pacto sería imposible complicado mientras Errejón esté al mando. Aún así, fuentes del entorno de la vicepresidenta sostienen que los proyectos están por encima de las personas.