Último trámite

El Congreso aprueba el fin de las mascarillas en exteriores en plena quinta ola

  • El PP insiste en la necesidad de diseñar una ley de pandemias para facilitar a las comunidades la lucha contra el covid

  • Vox acusa al Gobierno de usar esta iniciativa para tapar los indultos a los dirigentes del 1-O

Un grupo de gente en el paseo Marítim de Barcelona lanza sus mascarillas al aire.

Un grupo de gente en el paseo Marítim de Barcelona lanza sus mascarillas al aire. / JORDI OTIX

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Pilar Santos
Pilar Santos

Periodista

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La mascarilla seguirá siendo opcional en exteriores siempre que se esté a más de 1,5 metros del resto de personas. El Congreso de los Diputados convalidó este miércoles el real decreto ley que permitió esa relajación ya el 26 de junio. El último trámite de la iniciativa ha llegado a la Cámara baja, sin embargo, en plena quinta ola de contagios, con una incidencia de más de 600 casos a 14 días por 100.000 habitantes, y con algunas comunidades autónomas solicitando a los tribunales que les permitan el toque de queda.

El real decreto ley superó el listón con 180 votos a favor (los 155 que suman PSOE y Unidas Podemos más los de Cs, Bildu, Más País y Compromís), 90 en contra (PP, Unión del Pueblo Navarro y Foro Asturias) y 78 abstenciones (entre ellas la de Vox, ERC, PNV y Junts). Republicanos y nacionalistas vascos, socios habituales del Gobierno de coalición, dieron una "abstención crítica" porque afean al Ejecutivo que no negocie con ellos y actúe como si tuviera mayoría absoluta. Vox también se abstuvo aunque por otra razón: acusan a Moncloa de aprobar la retirada (parcial) de la mascarilla a finales de junio "para tapar los indultos" a los dirigentes del 1-O, aprobados en Consejo de Ministros el día 22.

"Mensaje de falsa seguridad"

El PP votó en contra y volvió a pedir una ley de pandemias para "facilitar la labor de la autoridad sanitaria en la lucha contra el covid" y evitar la disparidad jurídica que afecta a las comunidades: los tribunales superiores de justicia han permitido a Catalunya, Comunitat Valenciana y Cantabria que implanten toques de queda mientras que se los han denegado a Canarias, Extremadura y Navarra. Los conservadores ven imprescindible un "plan b jurídico", sobre todo ahora que el Tribunal Constitucional ha fallado en contra del primer estado de alarma y ha dejado escrito que debería haberse utilizado el estado de excepción. Los populares creen, además, que la posibilidad de quitarse la mascarilla en exteriores ha mandado un "mensaje de falsa seguridad" que "ha contribuido" a la llegada de la quinta ola.

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La ministra de Sanidad, Carolina Darias, encargada de defender el real decreto ley, afirmó que el Gobierno se decidió a dar este paso ante la "evidencia científica" de que el tapabocas no es necesario si hay distancia física y también por los datos de vacunación, con un 51,3% de la población española con pauta completa. Se trata, continuó, de una medida de aliento para recuperar algo de "la vida normal" que había "antes de que la pandemia impactara de lleno" en la sociedad. "El debate no es si mascarillas sí o mascarillas no. Siguen siendo obligatorias en nuestro país. Se trata de una mínima regulación", argumentó Darias, que insistió en que es obligatorio llevarlas si no se puede mantener una distancia de 1,5 metros. Esto es: en una terraza de un bar, si la separación no es suficiente entre comensal y comensal, deberán mantener el tapabocas colocado cuando no estén ingiriendo nada.