Nueva etapa en el Ejecutivo

Yolanda Díaz reajusta su estrategia en el nuevo Gobierno y señala a Sánchez y Bolaños como sus interlocutores

  • La vicepresidenta morada reclamó al presidente hace unos días más política social en la nueva etapa gubernamental

  • Los ministros de Podemos muestran alivio por la salida de Calvo y marcan el SMI y la reforma laboral como prioridades

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, arropada por Luís Planas y José Manuel Albares, ministros de Agricultura y Exteriores, respectivamente

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, arropada por Luís Planas y José Manuel Albares, ministros de Agricultura y Exteriores, respectivamente / Ballesteros / EFE

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Miguel Ángel Rodríguez
Miguel Ángel Rodríguez

Periodista

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Los cambios en el Gobierno de coalición no han terminado. Pedro Sánchez cambio a casi una decena de ministros socialistas la pasada y ahora le toca a los morados variar su estrategia para adaptarse al nuevo tablero de juego que ha diseñado el jefe del Ejecutivo. La encargada de repensar la acción de Unidas Podemos será la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, como líder del espacio confederal, que ve en Sánchez y en el recién nombrado ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, a sus dos principales interlocutores para "desbloquear" todas las medidas que recogen el acuerdo de coalición. En concreto, en los días previos a la remodelación del Consejo de Ministros, Díaz ya obtuvo el compromiso del presidente del Gobierno de impulsar más iniciativas sociales.

Con las aguas volviendo a su cauce en el Ejecutivo bicolor, en el entorno de Díaz ven necesario recolocarse. Las dinámicas que marcaba hasta ahora el día a día del Gobierno ya no sirven. La salida de Carmen Calvo ha aliviado al sector morado que veía en la dirigente socialista uno de los principales escollos para el buen funcionamiento de la coalición. Sin embargo, también ha supuesto que la ministra de Economía, Nadia Calviño, se haya situado al frente de la vicepresidencia primera. En la cúpula de Unidas Podemos restan importancia a este ascenso, más debido a la marcha de Calvo que a un aumento de sus competencias, y señalan que desde la dimisión de Pablo Iglesias es Díaz quien mantiene una interlocución directa con Sánchez.

En el entorno de la vicepresidenta segunda señalan que ella será la encargada de centralizar las exigencias de todos los ministros de Unidas Podemos. Cada vez que socialistas y morados encallen en alguna negociación, Díaz llevará la cuestión a Sánchez para desbloquearla mano a mano, como ocurría con el exlíder de Podemos. La también ministra de Trabajo deberá trasladar los frutos que den todos estos encuentros a la mesa confederal, el órgano de coordinación de Podemos, Izquierda Unida, En Comú Podem y Galicia en Común.

Las cuestiones técnicas

La semana anterior a que Sánchez ejecutara la crisis de gobierno, Díaz ya mantuvo varias conversaciones con el líder de los socialistas. En aquel momento, el jefe del Ejecutivo no desveló la identidad de los futuros ministros, pero sí se comprometió a impulsar las medidas sociales que quedan pendientes del acuerdo de coalición. Unos días después, siete ministros fueron reemplazados y algunos otros cambiaron de competencias. Fuentes del entorno de la vicepresidenta segundo ven con "optimismo" esta reforma y en la dirección de Podemos señalan que serán bien recibidos si cumplen con el pacto que firmaron Sánchez e Iglesias en diciembre de 2019.

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Sin embargo, para los morados la ficha clave de este nuevo gabinete es Bolaños. Hasta ahora secretario de Estado de la Presidencia y persona de confianza de Sánchez, es el nuevo ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. En el entorno de Díaz recalcan que Bolaños jugará un "papel fundamental" al presidir la comisión de secretarios y subsecretarias, el órgano en el que se abre el debate técnico y político sobre las iniciativas del Gobierno y el paso previo a su discusión en el Consejo de Ministros. La vicepresidenta segunda ha trabajado directamente con Bolaños en la confección de normas durante los meses más duros de la pandemia, en los que gestaron una buena relación. Ahora, Díaz le sitúa como su interlocutor para los aspectos más técnicos y jurídicos.

Entre los escollos que pueden encontrar en el Gobierno de coalición está la subida del salario mínimo interprofesional. En este asunto, Diaz ya ha dado muestras de su nueva estrategia: no buscará la aprobación de Calviño -por encima de ella en el escalafón económico-, sino que escalará el debate hasta Sánchez, con el que ya ha mantenido varios conversaciones sobre el asunto. Lo mismo ocurrirá, defienden fuentes de la cúpula morada, con la ley de vivienda y la regulación de alquileres si la nueva ministra de Transportes, Raquel Sánchez, no da su brazo a torcer ante las exigencias de Ione Belarra.